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Sábado, 15/12/2018

La Historia olvidada de Jaén

Cristóbal Colón se reunió con Isabel la Católica en la ciudad en agosto de 1489

  • Calle Campanas
El 17 de octubre de 1985, el escritor e historiador jienense Rafael Ortega y Sagrista impartió el discurso de apertura del curso de ese año del Instituto de Estudios Giennenses (IEG) con un anhelo, un mosaico en la calle Campanas que recordara la estancia de Cristóbal Colón en la ciudad para entrevistarse con los Reyes Católicos. Casi 25 años después, su investigación sobre la visita del navegante italiano a Jaén, sigue formando parte de la Historia olvidada de la ciudad.

Ortega y Sagrista recopiló en su trabajo “Estancia de los Reyes Católicos y de Cristóbal Colón en Jaén el año de 1489” todos los datos sobre la presencia del almirante genovés en la ciudad y sacó a la luz pública que fue en la entrevista que mantuvo en agosto de 1489 con Isabel la Católica, la segunda documentada, en la que la Reina accedió a sufragar su empresa para establecer una nueva ruta hacia Las Indias por el oeste una vez que terminara la contienda “mora”.

De las tres estancias de los Reyes Católicos en Jaén, la de 1489 fue la más prolongada. La corte se estableció en la ciudad desde el 22 de mayo al 20 de octubre, cinco meses. Colón mantuvo su primera reunión con Isabel y Fernando el 20 de enero de 1486 en Alcalá de Henares. Allí les explicó su idea, que según recoge el historiador Juan Manzano en “Cristóbal Colón; siete años decisivos en su vida: 1485-1492”, fue tachada de disparatada. Sin embargo, según la contabilidad real, el marino genovés recibió entre 1487 y 1488, en distintos pagos, 17.000 maravedíes. Colón fue terco y acompañó durante todos esos años a la corte real. Tras su intento fallido de financiar el viaje con la Corona de Portugal, Don Luis de Cerca, duque de Medina Sidonia, accedió a pagar el coste de la aventura, hecho que comunicó el duque en una misiva a la Reina Isabel. Tras recibir la noticia, el 12 de mayo de 1489, los Reyes Católicos firman una Real Cédula en la que ordenaban a todas las ventas y ayuntamientos que dieran posada, fonda y víveres al genovés para que Colón pudiera llegar a la ciudad del Santo Rostro desde La Rábida.

El 22 de mayo de 1489 los Reyes se establecen en el antiguo palacio episcopal del obispo Luis Osorio, que estaba situado en la actual calle Campanas, esquina con la calle Mesón de la Parra, actual calle Cerón. El 27 de mayo Fernando el Católico parte al sitio de Baza y queda sola la reina Isabel en Jaén. Ortega y Sagrista estima que Cristóbal Colón llega a la ciudad a principios de junio, pero la reina no lo recibirá hasta agosto, por diversas circunstancias. Durante ese tiempo se desconoce dónde se alojó Colón, pero el historiador jienense baraja dos posibilidades: como quiera que la cédula le daba derecho a alojamiento y manutención en posadas, el almirante podría haber elegido esta opción en algunas de las que albergaba la ciudad, que por aquel tiempo contaba con 15.000 habitantes y que andaba revolucionada con la llegada de la corte; la otra posibilidad es que teniendo en cuenta su buena relación con los franciscanos de La Rábida, especialmente con Fray Luis Pérez de Marchena, éste mediara para que se hospedara en el convento de San Francisco, actual palacio de la Diputación Provincial de Jaén y a sólo unos pasos de la residencia real.

Finalmente, Isabel la Católica recibe a Colón en la primera quincena de agosto, si bien se desconoce la fecha exacta. Sí recogen las crónicas y distintos historiadores que la monarca accedió a sufragar el viaje, “en acabando la guerra que tenían entre manos” (López de Gómara), por lo que Ortega y Sagrista siempre reivindicó que Jaén fuese un lugar colombino más.

Miguel Hernández
Otro personaje ilustre cuya estancia en Jaén ha permanecido sepultada durante años es el poeta Miguel Hernández, aunque, el Ayuntamiento de Jaén colocó en 2003 una placa en la vivienda que ocupó en el número 9 de la calle Francisco Coello (calle Llana) y ahora, la Diputación ha querido rescatar del olvido al poeta haciendo himno oficial de Jaén su poesía ‘Andaluces de Jaén’.

Miguel Hernández llega a Jaén a mediados de febrero de 1937 como miembro del ‘Altavoz del Frente’, un órgano encargado de hacer propaganda republicana. En Jaén, participa activamente en la organización y fundación del periódico ‘Frente Sur’, ligado a Altavoz, en donde escribiría varias poesías y artículos. Tras casarse con la jienense Josefina Manresa, ambos se establecen en Jaén, en una vivienda de la calle Llana. Desde allí se prodigan en paseos hasta Jabalcuz, donde el poeta solía bañarse en una alberca hasta que el 9 de mayo de ese mismo año deja la ciudad y se traslada a Badajoz. En el número 9 de la calle Llana escribió poemas como ‘Aceituneros’, ‘El sudor’, ‘Campesino de España’ o ‘Jornaleros’, parte esencial de ‘Viento del pueblo’.
Ambas estancias, la de Cristóbal Colón y la de Miguel Hernández, son aún, sobre todo la del descubridor de América, una parte de la Historia que se desarrolló en Jaén y que como tantas otras, han sido olvidadas y enterradas durante años.

Los restos de Andrés de Vandelvira

Otro de los grandes olvidados durante siglos ha sido el arquitecto Andrés de Vandelvira, máximo representante del Renacimiento andaluz y español. Gracias a trabajos como los del catedrático de Historia del Arte, Pedro Galera, sobre su obra, principalmente sobre la Catedral de Jaén, la figura del constructor ha sido rescatada del ostracismo. Una estatua junto al templo catedralicio, un parque y el nombre de la primera logia masona recuperada en la ciudad después de décadas de persecución, han hecho un poco de justicia a otro de los grandes nombres de la Historia que vivieron en Jaén.

Sin embargo, aún sorprende a turistas y jienenses conocer que el arquitecto está enterrado en la Basílica Menor de San Ildefonso, ya que así lo recogió en su testemanto. Sus restos se encuentran en el sótano del templo, aunque no pueden visitarse, ya que no se conocer con certeza cuál es su enterramiento de cuantos existen, caso curioso en un país acostumbrado a atribuirse historias y restos con muchos menos datos veraces.
Andrés de Vandelvira murió en 1575 a los 70 años de edad. De su testamento se puede deducir que gozó de, no sólo gran prestigio, sino de gran fortuna y bienes inmuebles. Vandelvira era titular de numerosas propiedades rústicas en distintas localidades de la provincia de Jaén. En su testamento dejó claro hasta quién se quedaría los libros de su biblioteca. Otra asignatura pendiente de la ciudad que conserva los restos mortales de uno de los arquitectos más importantes que ha dado la Historia de España y que sólo pueden visitarse en grupos concertados.

Hasday ibn Shaprut
Fue la labor de la asociación Iuventa la que recuperó la figura de Hasday ibn Shaprut, nacido en Jaén en el año 910, que fue un médico y diplomático judío de Al-Ándalus y el principal impulsor de la conocida edad de oro de la cultura judía en España.

Al-Gazal
Al-Gazal, poeta jienense, nació en Jaén en el seno de una familia aristocrática de linaje árabe y desempeñó altos cargos con los emires omeyas de Córdoba. Viajó a tierras normandas y bizantinas como embajador.

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