Actualizado: 11:22 CET
Lunes, 19/11/2018

El Poblado de Doña Blanca, a punto de ser evacuado

Después de una noche infernal con rayos, relámpagos y golpes de agua de más de 66 litros por metro cuadrado, el Poblado de Doña Blanca de El Puerto amaneció ayer anegado. Durante todo el día se tomaron medidas para desaguar las calles y prepararse para una inundación que no llegó

  • Vecinos de Doña Blanca se agolpan a la ?orilla? de la calle Real esperando al concejal de Protección Civil.
Hasta que no pasaron las seis y veinte de la tarde de ayer, hora de la cota máxima de la pleamar en El Puerto de Santa María, los casi 1.000 vecinos del Poblado de Doña Blanca no se tranquilizaron un poco ante el peligro más que evidente de una gran inundación que anegara toda la población y obligara al desalojo y evacuación de los ciudadanos. A pesar de ello, en las casas los objetos propios de la vivienda permanecen en alto, sobre todo los aparatos eléctricos y las cosas de valor, y las entradas están taponadas con pequeños diques. Todo en los hogares está preparado por si hay que salir corriendo ante la llegada de la inundación, porque para mañana domingo hay previsión de fuertes lluvias en toda la Bahía de Cádiz.
“Lo peor ya pasó”, comentaban los vecinos. Entre las seis y la siete de la mañana de ayer, después de toda una noche de tormentas con golpes de agua de hasta 66,2 litros por metro cuadrado, el río Guadalete se desbordó y fue acompañado por la salida de cauce de las aguas del arroyo Carrillo inundando toda la zona de cultivo primero y las calles y viviendas del Poblado de Doña Blanca después. Las escorrentías procedentes de la sierra de San Cristóbal también desembocaban en las calles del poblado, que se encuentra prácticamente al nivel del mar. A todo esto se unió que el azud (presa) de El Portal lleva un mes roto y no pudo servir de contención del cauce del Guadalete.
Los nervios se extendieron entre los vecinos y todo hacía suponer que la inundación iría en aumento, pero en las primeras horas del día se despejó el cielo y los embalses de la cuenca del Guadalete dejaron de desembalsar agua.
La primera actuación que acometió el Ayuntamiento portuense, a petición de los vecinos que recordaron lo sucedido durante las inundaciones de 1995, fue destapar el aliviadero del polígono de Las Salinas, taponado, según el concejal de Policía Local y Protección Civil, Carlos Montero, “por restos de obras”. Pero la medida no fue suficiente porque era mucho más el agua que entraba que la que salía.
Tras una reunión urgente entre técnicos municipales, miembros de la comunidad de regantes y los concejales de Protección Civil y de Infraestructuras y Mantenimiento Urbano se decide ampliar el aliviadero para que el agua salga con mayor velocidad. A las siete de la tarde, las máquinas procedían a la rotura de la rampa del aliviadero del polígono de Las Salinas.
Paralelamente, sobre las cuatro de la tarde, las autoridades municipales dieron instrucciones a los ciudadanos para que adoptaran medidas que evitaran la entrada del agua en las viviendas, colocaran en alto los aparatos eléctricos, tuviesen a mano los objetos de valor y todo lo necesario por sí había que evacuar, y se pusiesen en contacto con familiares y amigos que los pudieran acoger.
Por su parte, la Concejalía de Bienestar Social dispuso todo lo necesario para que en caso de evacuación se pudiera atender a toda la población de Doña Blanca. Bienestar Social procedió a coordinarse con Cruz Roja. En esta línea, la Concejalía de Juventud y Deportes movilizó a todo su personal para habilitar los distintos pabellones deportivos cubiertos de la ciudad para el realojo de los evacuados.
En el resto de la ciudad, conforme fueron pasando las horas se fue normalizando la situación y abriendo al tráfico las calles cortadas y la antigua N-IV. Los bomberos realizaron 40 intervenciones entre el jueves y el viernes.

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