Huelva

El cocido más grande del mundo necesita 600 kilos de garbanzo y un chorizo de 60 metros

Jabugo ha vuelto a celebrar esta cita gastronómica de grandes dimensiones, cocinada en una olla de dos metros de altura

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  • El alcalde de Jabugo junto al gran cocido. -

Unos 600 kilos de garbanzos, 200 de patatas, 170 de calabaza, un cerdo entero o un chorizo de 60 metros de longitud, son algunos de los ingredientes que se han colocado este sábado en una olla de dos metros de altura para preparar en Jabugo el cocido más grande del mundo.

Lo de esta localidad con la gastronomía es más que una pasión, y tiene ejemplos destacados en su jamón, que ha hecho famoso al pueblo en todo el mundo, del que el alcalde, Gilberto Domínguez, explica a Efe que, como el cocido de este sábado, “solo tiene un secreto: la paciencia”.

“Igual que para hacer un jamón tienen que pasar cuatro años desde el nacimiento del cerdo, este cocido es el ejemplo de cómo hay que hacer las cosas bien, con tranquilidad”, resalta el edil, que recuerda que en la impresionante olla se introdujeron todos los ingredientes 24 horas antes de servirlo, “y, sin prisas, se ha ido cocinando todo con leña de encina”.

A primera hora de la mañana se apagó la hoguea, y solo ha habido que esperar a que, pasadas las dos y media de la tarde, el alcalde sacase el primero de los más de 5.000 platos que han ido sirviendo al público que ha llenado el recinto del antiguo campo de fútbol de la localidad.

Como en todas las cosas importantes de la vida, el cocido récord de Jabugo, cita bienal con 12 ediciones celebradas, tuvo su origen en algo aparentemente sin importancia, cuando llegó a un bar del pueblo un vecino que había cultivado una calabaza de 50 kilos de peso, “y los amigos le dijeron que sería útil para un gran cocido”, hasta que se decidió llevarlo a la práctica usando para ello el coso taurino de Jabugo como escenario.

Lo explica Peregrino Sánchez, uno de los coordinadores de una idea que, con el paso del tiempo, se ha "profesionalizado", y supone un espaldarazo a la economía local, ya que desde el viernes los bares y tiendas del pueblo estaban llenos de turistas atraídos por su cocido récord.

Gente de Palma de Mallorca, Madrid, Segovia o Córdoba hacían cola al mediodía ante la carpa donde se han servido los platos, en una cazuela de barro con la leyenda “Cocido de 2020”, que se han quedado para la historia, ya que la pandemia impidió que la fiesta se celebrase hace dos años por culpa de la pandemia.

De hecho, Rosario Navarro, la más veterana de las cocineras, se ha planteado “jubilarse” tras estar al frente de todas las ediciones, pero la suspensión de 2020 puede hacer que haya cocido en 2023, y eso le hace replantearse lo que pasará, “porque esto es mi vida, y seis meses antes ya solo pienso en cómo va a salir y en que todo esté preparado y la gente disfrute”.

Para que nada quedase a la improvisación, Rosario, junto a siete personas más, "durmió" por la noche junto a la inmensa olla, vigilando que todo estuviese saliendo bien y que el plato fuese perfecto cuando Cayetano, un niño de Linares (Jaén), recibía la primera ración poco antes de las tres de la tarde.

El Ayuntamiento de Jabugo se encarga de la organización de todos los detalles, con un equipo de unos 200 voluntarios que lo preparan desde semanas antes, y para sacarlo adelante es imprescindible la participación de unas 60 industrias cárnicas de la zona, que aportan los productos que se cocinan, con todo lo recaudado con destino a obras sociales en el pueblo y la comarca, de modo que todo el mundo sale ganando con la inmensa idea que nació en Jabugo gracias a una calabaza y se ha convertido en una tradición.

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