Calle Palacio

Nacimientos y campanilleros

Las Navidades cambian y toman nuevos rumbos. A los que hay que ir acostumbrándose porque los Nacimientos familiares y los grupos de campanilleros no volverán

Publicado: 07/12/2023 ·
16:53
· Actualizado: 07/12/2023 · 16:53
  • Nacimiento del belén del Ayuntamiento. -
Autor

Vicente Parra Roldán

Abogado y profesor, ha estado vinculado a los medios de comunicación onubenses toda la vida y colabora desde hace años con Viva Huelva

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El articulista propone un paseo por las calles y situaciones de Huelva

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El Día de la Inmaculada Concepción era la fecha que, tradicionalmente, abría la Navidad y no como sucede en la actualidad que todavía estábamos en la playa cuando comimos los primeros polvorones y desde octubre tenemos en el congelador el marisco que nos vamos a comer dentro de dos semanas. Y la apertura de la Navidad era muy simple pues, en esa jornada festiva, los padres juntos con los hijos ponían el Nacimiento con toda la ilusión del mundo por superar al del año pasado, que hasta ganó un premio en un concurso organizado por el Ayuntamiento cuando este contaba con las tradiciones onubenses y la Delegación de Cultura aún no se había convertido en la Delegación de Fiestas y Verbenas Populares.

Hace un par de décadas había un importante número de Nacimientos (o Belenes, como otros los denominan) expuestos en Iglesias, Centros Sociales y Culturales, Hermandades, Colegios y, sobre todo, particulares. Y todos ellos estaban abiertos a recibir visitas a cambio de una gratificación que se entregaba al concluir la visita en una bandeja estratégicamente situada. Visitas que solían producirse durante las vacaciones escolares y los niños se reunían para llevar a cabo su particular ruta de los Nacimientos. Y, en esas visitas, se dejaban oír villancicos, los mismos que se escuchaban en las emisoras de radio en gran parte de su programación.

Ni que decir tiene que muchos niños ahorraban dinero para ir a Casa Baltasar a comprar nuevas figuras para su Nacimiento y los mayores, más pudientes económicamente y con mejor gusto, compraban esas figuritas en las Hermanas Mojarro, en La Placeta, o en el Bazar Rábida, en la calle Hernán Cortés. Hoy las figuras parece que se compran en las casas de juguetes, pues se ha puesto de moda los Nacimientos con figuras de juegos populares.

Hoy se mantiene la tradición que creara San Francisco de Asís hace nada menos que 800 años pero con la salvedad de que han ido desapareciendo muchos de los Nacimientos particulares mientras han crecido los montados por las instituciones, especialmente las Cofradías, que tienen aquí una fuente de ingresos para sus respectivas Campañas de Navidad. Y ahora no se entrega “la voluntad” sino que hay un precio estipulado para realizar la visita que realizan los niños acompañados de sus abuelos.

Es bonita esta tradición de montar los Nacimientos o Belenes y debemos procurar mantenerla en su justo sentido pues, últimamente, se le están agregando personajes que poco tienen que ver con los de aquellos tiempos. Y volver a aquellos certámenes que se celebraban para que, cada año, los ‘belenistas’ se esfuercen un poco más en montar esta obra de arte.  

Y si los Nacimientos han evolucionado, qué decir de los grupos de campanilleros tan habituales hace unos años y que, en la actualidad, prácticamente han desaparecido. Era muy bonito ver por las cales del Centro de la ciudad a tantos grupos -con diferentes composiciones en cuanto a número de sus miembros- cantando villancicos y pasando la gorra al terminar la actuación. Incluso venían algunos grupos de pueblos cercanos y había cierto pique entre algunos de ellos. También para estos grupos se organizaban certámenes en los que había una alta participación de  grupos de la provincia.

Ahora, los grupos de campanilleros han sido reemplazados por esa horterada de la zambomba (a las que algunos ignorantes llaman ‘zambombás’) importadas de otras zonas de Andalucía y que, en muy poco tiempo, han cogido carta de naturaleza y, hoy en día, son imprescindibles de tal modo que la Concejalía de Verbenas ha compuesto una Ruta para que los ciudadanos puedan ver este simulacro del clásico Nacimiento y del grupo de campanilleros. Si a las zambombas le quitaran las barras de venta de alcohol seguro que tendrían muy poco recorrido pues muchos acuden a presenciarlas con una copita en la mano. Para darle calor a la fiesta.

Como todo en esta vida, las Navidades cambian y toman nuevos rumbos. A los que hay que ir acostumbrándose porque los Nacimientos familiares y los grupos de campanilleros, desgraciadamente, no volverán.    

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