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Sábado, 19/10/2019

Sevilla

La lluvia pudo con el techo del convento pero no con la solidaridad

Un grupo de vecinos de Morón de la Frontera (Sevilla) se movilizan para ayudar al convento de Santa María, cuya techumbre se derrumbó el pasado sábado

  • Un operario revisa el techo del convento de Santa María de Morón de la Frontera (Sevilla).

A las ocho de la mañana del pasado sábado un estruendo alteró la tranquila vida de las Hermanas Jerónimas del convento de San María de Morón de la Frontera (Sevilla), cayendo parte del techo de su templo, y agravando la precaria situación precaria de unas religiosas que tienen lo justo para vivir.

Desde entonces, con parte de las estancias de su convento al aire libre, las hermanas intentan que su rutina no se altere, y en eso pelean también algunos vecinos del pueblo, que se han comenzado a movilizar para que la situación se solvente cuanto antes y el entrañable edificio de la calle Corredera vuelva a ser el mismo de antes del fin de semana.

Sor Paula, la priora de este convento, agradece todas las muestras de solidaridad que les están llegando, al tiempo que recuerda que el sábado estaban las religiosas en la misa de primera hora de la mañana, cuando escucharon "unos ruidos muy fuertes, como si cayese una bomba”.

Los peores presagios de las monjas se confirmaron cuando subieron a la planta alta del convento y vieron un importante hueco que mostraba claramente que podría haber sido una tragedia que se quedó en daños materiales, cuyo arreglo es imposible de asumir para estas monjas.

Las causas exactas del derrumbe no se conocen, aunque la tarde antes cayó sobre Morón de la Frontera una importante tromba de agua acompañada de un fuerte viento, que podría haber provocado que la ya debilitada estructura del techo del convento cediese hasta caer.

Todo apunta a que las vigas han cedido con el paso del temporal, y no han aguantado el peso de la estructura, según los primeros técnicos que han visto el desastre y se han puesto a trabajar.


Como consecuencia del derrumbe, dos habitaciones quedaron inutilizadas, así como el pasillo de acceso a las mismas, que las religiosas usan habitualmente para coger enseres. Hasta ahora nunca habían notado nada extraño y solo la casualidad ha hecho que no sufriesen daño ninguna de ellas por este suceso.

Sor Paula recuerda que el edificio tiene su antigüedad, ya que fue levantado en el siglo XVIII, pero nunca habían sufrido un suceso similar, y, sobre todo, nunca habían tenido la necesidad perentoria de afrontar un arreglo como este en su casa cuando tienen lo justo para salir adelante.

El alcalde del municipio, Juan Manuel Rodríguez, ha explicado a Efe que en el pueblo ha surgido una movilización espontánea, de vecinos que han creado un grupo de Whatssap y han comenzado a moverse para recaudar cada uno lo que puede.

Por su parte, el Ayuntamiento ha gestionado con una empresa local con la que ha llegado “a un acuerdo de colaboración con los materiales necesarios”, de modo que los vecinos, en mayor o menor medida, están trabajando para que el techo se repare cuanto antes.

Por ahora, los operarios voluntarios que han acudido a la llamada de la solidaridad han realizado una actuación de emergencia apuntalando el desastre y tapándolo para evitar males mayores, ya que el próximo fin de semana se anuncian lluvias de nuevo en la zona, y el problema se podría multiplicar.

Las monjas, por su parte, intentan sobreponerse, en un año en el que tres de las religiosas de más edad han fallecido, les quedan cuatro más jóvenes, y recuerdan que solo con acciones puntuales como la venta de dulces navideños les es imposible tener fondos para sobrevivir y arreglar el desaguisado, con lo que la ayuda que les está comenzando a llegar les es imprescindible.

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