Actualizado: 10:22 CET
Miercoles, 12/08/2020

Málaga

OPINIÓN: En corto y por derecho

No parece que sea cosa de cuatro “perroflauta”, ni tampoco de ideario político. Se trata simplemente de evolucionar

  • Protesta contra la tortura animal.
  • Absurdo es intentar convencer al que oye pero no escucha, tal vez porque sus prejuicios y cabezonería le piden que no escuche

Hay veces que duele escribir, porque significa recrear imágenes que no quieres ver, ni que sigan existiendo.

¿Hace falta decir que en las “escuelas taurinas” para aprender a “matar” practican con becerros? Animales del tamaño de un mastín adulto que sufren las torturas aumentadas por la impericia de los “alumnos”

Desde que nace la tauromaquia, nace también una corriente paralela y contraria, difícil que las dos puedan encontrar un punto común, así lo dicen las matemáticas. Es difícil compaginar tortura con respeto a la vida.

No voy a dedicarme a enumerar la cantidad de políticos (muchos malagueños), artistas, escritores, periodistas, pintores, músicos que se oponen al cien por cien a la estéril tauromaquia, más que nada porque también existen a favor otro listado semejante, listado que podría empezar en el libro de las “Siete Partidas” de Alfonso X el Sabio: “matan a los toros con un peligroso placer como si fueran malhechores, no teniendo culpa; y lo que es mayor error, hacerse en honor de santos y sus fiestas”; continuar recordando a los Papas que amenazaron con excomunión a los que participaran en corridas de toros, excomunión aún vigente, dicho sea sin acritud, pasando por Félix Rodríguez de la Fuente y terminando por Gala o Espido Freire; …es decir una “moda” que empieza a mediados del siglo XIII hasta hoy.

No parece que sea cosa de cuatro “perroflauta”, ni tampoco de ideario político. Se trata simplemente de evolucionar, de no quedarnos en ese pasado que quemaba brujas y supuestos herejes en la plaza pública, convirtiendo la tortura y muerte de esos desgraciados en una fiesta donde se llevaba a los niños, donde se señalaba a los reos  mientras  se reían de su sufrimiento. Tienen muchas coincidencias las dos fiestas.

Absurdo es intentar convencer al que oye pero no escucha, tal vez porque sus prejuicios y cabezonería le piden que no escuche, que está más cómodo con la verdad enseñada que con la verdad por descubrir, pena da el que se mantiene en la cueva y no quiere ver la luz de fuera, prefiere la oscuridad que conoce que la luz que le ofrece oportunidades desconocidas.

Los taurinos, manteniendo argumentos manidos sobre la extinción de la mal llamada raza del toro bravo, del cuidado de la dehesa, de los puestos de trabajo y de la dignidad con que se trata al toro bravo, no solo manipulan la verdad, sino que intentan convencer al mundo de algo indefendible: el empleo en el mundo del toro es precario y temporero, es el negocio de unos pocos que tienen miedo de que se les caiga un chiringuito mantenido por subvenciones y por la Política Agraria Comunitaria; la dehesa es un ecosistema que teniendo toros, los que sean, y su propia fauna, se auto regula; la raza del toro bravo es producto de manipulaciones genéticas y si se entiende por dignidad el marcarlos, el acoso y derribo, tentarlos y luego hacerles pasar por el infierno de una “tarde de toros”, no parece que esa dignidad sea deseable, ni es argumento válido que vivir bien unos años compense una muerte llena de dolor y sangre.


Eso por no hablar de los instrumentos que se usan con medida crueldad a fin de “castigar” al toro hasta la “suerte suprema”: puya: de forma piramidal, con los filos siempre a punto y el extremo punzante; banderillas: su punta es un arpón de 16 mm de ancho, que oscila y provoca dolor en cada movimiento del toro; estoque: aristas biseladas, para introducir el estoque entre las costillas del toro con facilidad; Verduguillo o estoque de descabello: similar al estoque pero con una cruceta que hace de tope a unos 10 cm de la punta, ideal para seccionar la médula espinal; rejones: hojas de doble filo, disimulados alegremente por papel de colorines, para que no se pueda apreciar su longitud, que una vez clavado sobre el lomo del animal y en un movimiento brusco lateral para fracturar el astil de madera que lo arma, permite al jinete desplegar una banderita y adornarse triunfante sobre su caballo; rejones de muerte: similares a los otros, pero de 65 cm. de largo por 2,5 de ancho, para que alcance los órganos vitales del animal.

¿Hace falta decir que en las “escuelas taurinas” para aprender a “matar” practican con becerros? Animales del tamaño de un mastín adulto que sufren las torturas aumentadas por la impericia de los “alumnos”.

España lleva veinte años de nuevo siglo y la marca España sigue unida a la sangre y la tortura; no se le puede negar a los taurinos la astucia de convertir y consagrar la tauromaquia como fiesta nacional. Llamar así a una tortura reglada, sabiamente organizada para destruir a un animal, me duele como española que ama profundamente a su Patria.

QUE TODO LO QUE TENGA VIDA SEA LIBRADO DEL SUFRIMIENTO” (Siddharta Gautama Buddha)

 

Carmen Manzano Rodriguez, presidenta de la Sociedad Protectora de Málaga

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