Actualizado: 13:29 CET
Jueves, 21/11/2019

La tribuna de Viva Sevilla

El río Guadaíra sigue esperando

Joaquín Ordóñez , miembro del grupo ecologista Alwadi-ira, analiza los incumplimientos en la recuperación del río Guadaíra.

Los ciudadanos de Alcalá tenemos la fortuna de poseer un río que atraviesa nuestro término municipal pero esa fortuna se convierte en un privilegio porque el Guadaíra recorre durante varios kilómetros el casco urbano. Este río conforma una cuenca que atesora un rico y abundante patrimonio natural y patrimonial.

Durante siglos, la vida de muchos habitantes cercanos a su cauce estuvo estrechamente ligada a su cauce y su ribera por sus actividades agrícolas, ganaderas, industriales, artesanales y de ocio. Esta armonía se rompió con la llegada del desarrollismo desenfrenado a partir de la década de los sesenta del siglo pasado, que convirtió al Guadaíra en una auténtica cloaca.

El cauce era un vertedero donde se vertían además de las aguas residuales urbanas de los diferentes municipios de la cuenca todo tipo de residuos agropecuarios e industriales,  entre los que destacaban la salmuera proveniente del aderezo de la aceituna de mesa y el alpechín procedente de las almazaras.

Gracias al esfuerzo de todos y a las movilizaciones sociales, en1996  nació el Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del río Guadaíra, que fue el fruto de una Proposición no de Ley presentada dos años antes en el Parlamento.

El Programa consideraba al río como un eje vertebrador de toda la cuenca y mediante el Guadaíra Blanco y el Guadaíra Verde pretendía, entre otros objetivos, la recuperación de las aguas, el deslinde de las riberas, la reforestación de las márgenes, la recuperación del patrimonio ligado al río y sus afluentes, la recuperación de las vías pecuarias de la cuenca, la eliminación de escombreras, etc …

Se consiguió la instalación de las depuradoras de aguas residuales urbanas, se fijaron las ordenanzas de vertido, se crearon corredores verdes, se adecentó y reforestó el descansadero de Trujillo, se restauraron algunos molinos, se crearon nuevos caminos paralelos al río y se reforestaron varios márgenes y descendieron el número de vertidos de salmuera y alpechín.

Unos años más tarde, la Junta, junto con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el silencio cómplice de los ayuntamientos, daba por finalizado el Programa Coordinado cuando todavía quedaban muchas obras e inversiones que realizar.

En resumen, se puede afirmar que la recuperación del río Guadaíra no es plena. ¿Por qué? Todavía continúan produciéndose vertidos al cauce principalmente aprovechando cuando se registran lluvias; la totalidad de los molinos restaurados en Alcalá siguen sin ponerse en valor y tienen un mantenimiento mínimo; los molinos alcalareños que no se han restaurado,  como el molino Hundido, el molino de Pelay Correa o el de Cerrajas, están en un total abandono; hay tramos de la ribera que no pueden ser transitados por las vallas metálicas que lo impiden, como en el tramo comprendido entre el molino de Las Aceñas y el molino Hundido; la vigilancia es totalmente nula en toda la ribera a su paso por Alcalá porque las dos plazas de la Patrulla Verde que se han jubilado no han sido repuestas; hay varios vertederos en la ribera, los restos del molino de El Arrabal están convertidos en un establo de burros…

Si se reflexiona en cómo está el río Guadaíra y si se puede y debe mejorar, la respuesta rotunda es sí. En este sentido no debe olvidarse que el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el 30 de diciembre de 2011 la Declaración de Monumento Natural de las Riberas del Guadaíra y su inclusión en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA).

Desgraciadamente hasta ahora, esta Declaración no ha reportado inversiones ni ningún tipo de actuación.   Muchos alcalareños continúan reivindicando tener y disfrutar de un río limpio y vivo, de poseer un verdadero río. No olvidan y exigen, entre otros temas, como se contemplaba en el Programa Coordinado de Recuperación y Mejora, volver a disfrutar del paseo en barcas y de zonas de baño. Mientras el río Guadaíra no esté recuperado, el desarrollo sostenible de Alcalá no será real.

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