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29/11/2020

El ojo de la aguja

La “jeta”

“Jeta” es, entre otras cosas, sinónimo de cara dura, vividor, echado para adelante, descarado y no sé qué cuantas cosas más

Publicado: 16/09/2019 ·
12:12
· Actualizado: 16/09/2019 · 12:12
Autor

Juan Bautista Mojarro

Mojarro es un veterano articulista onubense, escritor y poeta. Ha trabajado y colaborado con casi todos los diarios onubenses

El ojo de la aguja

Un viaje por el pasado de Huelva, sus barrios, sus personajes ilustres y anécdotas, además de sus reflexiones sobre el devenir de la sociedad

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Le viene a uno a la memoria una entrevista que le hice al hincha número doce de la Selección Española de Fútbol, Manuel Cáceres Artesero, conocido popularmente por ‘Manolo el del Bombo’, durante un partido que  España sub 21 jugó contra Islandia en Huelva en septiembre de 1985. Viene a cuento porque conté con la oportunidad de conocer a nuestro hincha número uno de la Selección Española de Fútbol, en la que, en una de las preguntas, Manolo, algo dolido nos contestaba que: “Yo no soy un “jeta”, como muchos españoles piensan”.

“Jeta” es, entre otras cosas, sinónimo de cara dura, vividor, echado para adelante, descarado y no sé qué cuantas cosas más. Manolo me aseguró que él no cobraba un duro,  “solo me divierte que las gentes lo pase bien”.  Y es que la “jeta” gana espacio a la “máscara” y no es necesario que sea en carnaval para contar con una buena máscara o echarle “jeta” a la cosa en el pasacalles. Se ven a lo largo y ancho de la andadura de la vida las actitudes, comportamientos, tanto en el ambiente familiar como en los centros de trabajo, en las imágenes de ciertos políticos de turno, estudiosos constantes de la máscara al completo.

En la actualidad, y en la sociedad que nos ha tocado vivir, se lleva constantemente la “jeta” y se echa mano de ella antes del potingue o el primer pitillo, frente al espejo, o en el afeitado de las prisas de las mañanas. Es aquí donde la “jeta” se encubre y se fortalece, oculta su doble faceta y le gana sitio a la máscara. La jeta pospone y se muestra duradera y no tiene nada que ver con el efecto de desprecio que desprende su actitud. No le importa que le llueva, ventee o reciba el ozono, porque forma parte del propio rostro, de no sé cuántos tipos de caras, de las que el individuo en cuestión no se puede desprender jamás en la vida, porque se convierte en la parte más convergente e importante de su cuerpo, y no se le puede caer nunca.

Hoy la sociedad esta puesta así, a fuerza de tropezar sin escrúpulos desde el ángulo más liviano en el ejercicio de tener la cara muy dura. De creernos no sé que tipo de cosas por encima de los demás, de echarle “jeta” al asunto, mirando tan solo el bienestar propio y desdeñando de forma mezquina las buenas y nobles voluntades.

Y todo porque existe en el ser humano de hoy una mal vendida realidad de los comportamientos verdaderamente naturales que tenemos que tener presente, de tal manera que las dudas, las incertidumbres, la poca fiabilidad, incluso de nuestra propia sombra de la que jamás podemos separarnos, hacen que la sociedad en su conjunto, desde todos los niveles sociales se vea dañada, motivos por los cuales se desvirtúa en totalidades llevando al hombre a elegir viales equidistantes, que solo sirven para empeorar las cosas y complicar el discurrir de nuestra existencia. Lo dicho, buena “jeta” pues,  para mejor máscara. 

 

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