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Miercoles, 26/09/2018

De incógnito

El sueño americano

Y lo mejor, que nadie entiende por qué ha salido Trump... ¿Nadie? Venga ya, hombre...

Desde fuera, la victoria de Donald Trump está llena de tópicos: que si lo han votado racistas, misóginos, homófobos, islamófobos... Que si es un antisistema que se ha aprovechado de los huecos legales del propio sistema... Que si es un showman que ha manejado su imagen y sus medios para llegar más y mejor al electorado medio americano... Y lo mejor, que nadie entiende por qué ha salido Trump... ¿Nadie? Venga ya, hombre, otra cosa es que no haya salido la candidata menos mala por la que ya se había decantado una gran mayoría de los de aquí e incluso de los de allí...

Porque esa es otra... Desde hace algún tiempo, y me atrevería a decir que desde hace bastante tiempo, cualquier resultado electoral que no sea el políticamente correcto -y esa expresión engloba mucho más que la apariencia- parece que es contestable y cuestionable, como si no tuviera la misma validez democrática que cualquier otro, y esto es bastante llamativo cuando nos referimos a un país, como es Estados Unidos, que tiene el sistema electoral más imperfecto e indirecto que se conoce, además de que encima hay que registrarse e incluso hasta pagar para votar... Aquí, quien es “diferent” es el yanqui, no nosotros...

Pero a lo que iba. Que dentro de su imperfecto sistema electoral, los estadounidenses han votado y, como ocurre en las elecciones patrias que tanto cuestionamos aquí, el que sale elegido es el que dice las urnas. Y punto. Me cansa bastante ese discurso, que se está imponiendo cada vez más, para justificar que no gusta un resultado electoral basado en el insulto al votante (del ganador) en lugar de realizar un poco de autocrítica y analizar por qué, en este caso, no ha conseguido Hillary Clinton convencer al “votante medio”. Seamos serios, tendremos que lidiar al menos durante cuatro años con un empresario que dicen que representa al “sueño americano” y allí, como aquí, lo que le toca al resto es articular una alternativa que sí convenza al votante, no insultarle. 

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