Actualizado: 16:04 CET
Sábado, 25/01/2020

Curioso Empedernido

Aplausos y abucheos

Los personajes públicos han de habituarse a los halagos y las críticas en sus diferentes formas

Siempre resulta más agradable y gratificante recibir aplausos que nos insulten con abucheos. Los personajes públicos han de habituarse a los halagos y las críticas en sus diferentes formas. Ser reconocidos por nuestra tarea nos provoca una satisfacción y alegría que nos da fortaleza frente a las contrariedades que a veces no somos capaces de superar.

Nos desatamos e incluso podemos llegar a deprimirnos cuando justa o injustamente nos hacen ver, lo equivocados que estamos o lo mal que lo venimos haciendo. Por ello, hemos de procurar hacer en nuestras vidas lo que nos venga en gana, sin estar excesivamente pendiente de lo que piensen y digan los demás.

Con la edad, nos damos cuenta que la vida es corta, y que los momentos que perdamos en naderías y gilipolleces, no vamos a tener la oportunidad de recuperarlos.  Nada nos debe parar y mucho menos, quienes quieren condicionarnos y no dejarnos VIVIR con mayúsculas.

 Hay latidos mágicos y miradas magnéticas, cocteles de contrastes y carrusel de contradicciones, sentido de la medida y desconocimiento de nuestros límites, rejuvenecernos al escuchar nuestras músicas preferidas o llenar nuestras cabezas de preocupaciones inútiles.

A veces, abusan de nuestras generosidades y otras no somos capaces de romper la urna en la que estamos encerrados .Sentimos una gran ovación en nuestro interior cuando conseguimos llegar a la esencia de las palabras y sumando unas con otras logramos construir una historia.

También comprobamos como nos equivocamos en las predicciones, y descubrimos nombres y voces desconocidas, donde pensábamos que no había nada, y manipulamos drones para intentar averiguar desde arriba  lo que se esconde a nuestra vista desde abajo, y vemos que las cosas eran mejor de lo que nos imaginábamos o peor de lo que habíamos supuesto.

Hay experiencias desconcertantes, por eso nunca debemos dejar de tener los pies en el suelo, teniendo cuidado con despistes y bandazos, sabiendo marchar hacia adelante y hacia atrás, entre avances y retrocesos, buscando siempre lo mejor que la vida puede ofrecernos.

Debemos defender en cada momento lo que consideramos auténtico y combatir las falsedades, ser pregonero de buenas noticias y mensajes positivos  y no malgastar ni un minuto de nuestro tiempo con algo o alguien que no merece la pena, ya que sería claramente improductivo y en ocasiones tóxico.

Si hablamos claro y no nos escuchan será el problema de los demás. Si lo vemos claro, es porque ni  somos miopes ni tenemos  vista cansada, así que procuremos  que no nos  entretengan, pasemos  a otro asunto y tampoco le demos demasiada importancia.

Entre aplausos y abucheos no debemos precipitarnos en tomar decisiones ni dilatarlas para ocasiones que nunca llegan, Tenemos que aprender a regalarnos tiempo para distraernos y disfrutar de nuestras vidas. Casi siempre nos lo merecemos y lo necesitamos.

Cuando miramos el futuro, sin miedos de ninguna clase, analizando los pros y contras, sin arrastrar desde el pasado dolores ni venganzas, con realismo, yendo con precaución y no creyéndonos todo lo que nos dicen, sin empujones ni estorbos, ni inútiles y mamarrachos.

Las oportunidades no llegan solas ni por casualidad sino con esfuerzo y perseverancia, con más diálogos que monólogos, con más pisadas que posados, y con más pases que poses.
 

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