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Lunes, 23/04/2018

Andalucía más que verde

La rehabilitación energética, una solución a la pobreza

Un indicador del desinterés de nuestros gobernantes sobre este asunto es la falta de definición del concepto de ‘pobreza energética’

Un indicador del desinterés de nuestros gobernantes sobre este asunto es la falta de definición del concepto de ‘pobreza energética’,  pero podemos usar la que usan otros países u organismos internacionales. Así, entendemos que sufre pobreza energética quien es incapaz de obtener los servicios energéticos para mantener  la temperatura media entre 18ºC y 21ºC  en invierno y  26ºC  en verano, a un precio adecuado –destinando no más de un 10 por ciento de sus ingresos a asegurar este confort térmico-.

Los factores que pueden conducir a esta situación son tres: insuficientes ingresos familiares, precios elevados de la energía, y tener una vivienda con necesidad de altos costes energéticos para mantener el confort, es decir con mal aislamiento térmico.

El cuanto al primero de los factores, los ingresos familiares, la crisis iniciada en 2008 y que aún continúa ha elevado el número de personas que ha perdido el empleo, el de aquéllas que no perciben ningún ingreso, o el de quienes tienen un empleo precario y mal pagado y están, con ello, sometidas al riesgo de padecer pobreza energética.

El recibo de la luz ha subido un 76% en los últimos diez años, calculado para el usuario medio que consume 366 kilovatios-hora (kWh) mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kilovatios, (kW).

Por último más del 50% del parque de vivienda en España está construido sin criterios de eficiencia energética, y casi el 17% presenta humedad, goteras u otros problemas derivados de un mal aislamiento. Según el censo de población y vivienda de 2011, un 5,5% de los hogares españoles están en mal estado, estado deficiente o ruinoso, y el 21% (5.226.133) cuentan con más de 50 años.

Todo esto conduce a que el 21% de los hogares españoles -12,1 millones de personas- encuentran dificultades a la hora de afrontar el pago de sus insumos domésticos

En Andalucía, según el último informe sobre pobreza energética de la Asociación de Ciencias Ambientales, el 6% de las personas no puede permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada en los meses fríos; las personas con goteras, humedades o podredumbre en su vivienda ascienden al 22%, y llega al 6% el número de personas con retrasos en el pago del recibo eléctrico.

Endesa e Iberdrola, que gestionan el 80% del suministro doméstico, realizaron en 2013, tal y como recogen sus memorias, 931.263 desconexiones. Si se aplica esta estadística para el resto de compañías, en total se ‘cortó la luz’ a más de un millón de hogares: el 5% de los usuarios domésticos, con lo que hablamos de 3,6 millones de personas.

A nadie se le oculta que la cantidad de personas afectadas es muy elevada y la consecuencia para una persona de caer en pobreza energética es bajar varios escalones en su calidad de vida: ducharse con agua fría, pasar frío y calor, encontrarse con dificultades para cocinar cada día,…

La tasa de mortalidad adicional de invierno, TMAI, relativa de España (20,5%) no ha descendido desde la década de los 90 del siglo pasado y es una de las más altas de los países occidentales. Se estima que la pobreza energética es responsable en España de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras, una cifra más elevada que la de víctimas mortales de accidentes de tráfico en carretera (1.480 personas en 2011). En Andalucía esta tasa asciende al 25%.

Si bien es necesario hacer actuaciones urgentes de tipo asistencial, la rehabilitación energética de las viviendas es la única solución sostenible a largo plazo de la pobreza energética. Como ventajas adicionales estas intervenciones son fuente de empleo en un sector tan golpeado por la crisis como la construcción. A la vez se generan importantes ahorros energéticos, disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando simultáneamente a combatir el cambio climático y la adaptación al mismo. Son muchas las zonas de nuestro país en las que como Andalucía, se disparan las necesidades de refrigeración en los meses de verano. Urge que diseñemos una estrategia de rehabilitación energética de nuestros edificios y que la pongamos en marcha ya, a ser posible antes del próximo invierno.

José Larios Martón
Coordinador del GT de Energía y Cambio Climático y miembro de la Ejecutiva Federal de EQUO

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