Actualizado: 17:03 CET
Jueves, 19/09/2019

Alcalá la Real

Rafael Ceballos: “No importa cómo se lea, sino que existan lectores"

Editor desde hace veinte años y responsable del éxito de Formación Alcalá, y posteriormente, de RCA Grupo Editor, hoy charlamos con Rafael Ceballos

  • Equipo de RCA Grupo Editor.

Casi dos décadas de labor editorial. Aunque sea uno menos los que acabáis de cumplir, desde los primeros pasos en el mundo editorial, ¿es verdad eso que decía el tanto, que veinte años no son nada: el negocio editorial, en este tiempo, ha cambiado para mejor o para peor?

Un instante puede ser mucho tiempo, todo el tiempo incluso; imagina veinte años. Hay mucho trabajo, sacrificio y recompensa detrás de eso pero  sobre todo un proyecto que ilusiona en cada momento, un equipo y una motivación.

Todo y todos hemos cambiado. La irrupción de las nuevas tecnologías ha supuesto un hito en nuestros hábitos y la lectura no iba a quedar al margen. Un estudio reciente dice que el 80% de los menores de 6 meses ya ha tenido contacto con las nuevas tecnologías… esto trasladado al hábito lector ha repercutido negativamente aunque llevamos dos años en repunte debido a que el libro (especialmente en papel y sobre todo en edades más tempranas curiosamente) aporta el equilibrio necesario a las tecnologías.

Alcalá Grupo Editorial arranca algo después, en 2006. ¿Qué te satisface más como editor, haber editado a Turguéniev o descubrir alguna joya oculta?

Todo tiene su punto y su medida y, al final, es la suma de todo ello. Mirando hacia atrás, ver que tenemos más de 15.000 ISBN entre todas las editoriales y que ello ha contribuido a que Alcalá la Real esté en una destacada posición editorial, es reconfortante, dentro de nuestro sector evidentemente, siendo líderes nacionales e internacionales en salud. Un trabajo silencioso y humilde.

Benedetti, Gibson, Iwasaki... Es de suponer que nombres como estos abren horizontes...


Estos nombres son caballo ganador, es como fichar a Messi o Ronaldo si puedes. Lo difícil, y eso ha sido parte de nuestro éxito, es apostar por personas no conocidas y que están comenzando, quienes nadie conoce pero que atesoran un verdadero potencial de motivación y conocimiento. Muchos de ellos, actualmente son destacados profesionales y gestores en salud dentro y fuera de nuestras fronteras. Ver que ayudamos a ello, es lo que te genera un feed back difícilmente medible pero muy sólido. Son ellos, nuestros verdaderos prescriptores y lo que nos tuerce la sonrisa de satisfacción.

En un país como España, en el que contamos con grandes monstruos de la edición, ¿cuál es la fórmula para sobrevivir con una editorial pequeña?

Especializarse. Distribuir de forma diferente e ir donde los grandes no van. Contar con un equipo de personas que creen como tú en el proyecto y que, cuando el viento sopla en contra, te empujan y a pesar de todo, avanzas. Implicar al autor, sí o sí. Ser honesto con tu cliente y generarle la confianza para que repita. Tener el sentido de una ultra de carreras, cuando tienes que correr 100 kilómetros, sabes que el secreto es paso a paso.

¿Es verdad eso de que hoy se escribe más y mejor que nunca, o también se recibe mucho bodrio?

Hay de todo Juanjo, tú lo sabes que poco a poco te vas forjando como un magnífico escritor y aprovecho para felicitarte y recomendarte, pero pocos son profetas en su tierra. Lo difícil es sostenerse en el tiempo, más en nuestro país donde somos tan fugaces.

Se escribe muchísimo, es una pulsión enfermiza. Creo que casi todo el mundo tiene al menos un libro escrito y que este, como los hijos, son los mejores. De un talento te das cuenta en la lectura de una o dos páginas; lo complicado es mantener ese ritmo en  toda su obra y que mantenga enganchado al lector y sepa sorprenderle al final. Y esto es más complicado.

Creo que los 40 son la mejor edad para escribir, ya se tiene una madurez lectora, necesaria para ello, aunque hay jóvenes que sorprenden y más mayores que te asombran.

¿Tu principal acierto como editor fue escoger un nicho tan específico como la formación en salud?

Podría decirse así pero la formación es muy amplia. Cuando se habla de cursos, cada uno de nosotros tiene en mente algo diferente aunque pueda parecernos sorprendente, y eso depende de nuestra experiencia y nivel educativo.

Nosotros nos hemos centrado desde los inicios (de ahí el nombre de Formación Alcalá) en la capacitación a distancia y hemos ido adaptándonos a los tiempos y necesidades de los alumnos. Sin salirse del ámbito de la salud fundamentalmente. Todo ello, gracias al aval universitario y sobre todo al conocimiento y reconocimiento del sector.

¿Las editoriales de auto-publicación están degradando el sector?

Depende de cómo lo mires. Si eres autor y ninguna editorial apuesta por tu trabajo, puede ser una oportunidad incluso si no tienes dinero gracias a la contribución del crowfunding. Lo que ha sucedido es la incursión de malos modelos de gestión por parte de quienes se han querido beneficiar de estos autores haciéndoles creer que son la panacea y que su distribución y publicaciones tienen una calidad mínima exigida. Sucede como en los cursos, hay personas que han hecho daño al sector con malas praxis, especialmente entre la población en general que no conoce con profundidad el mismo. También ha clareado el escenario y eso ha sido bueno.

Decía el escritor peruano Marco Avilés que "escribir es una manera culta de no ganar dinero", ¿aconsejarías a los miles de aspirantes a escritores que en la actualidad pululan por el mundo que se piensen dos veces dedicarse a esto?

Nunca lo haría. Aunque les matizaría que no fuese la dedicación única y que, como todo, tengan los pies en la tierra. Vivimos en un mundo donde el dinero lo es todo y ese es el error conceptual. La escritura no solo podría generar dinero si eres exitoso sino, sin duda, posee muchos beneficios terapéuticos y sobre todo emocionales personales. Es un modo de conocer y llegar a lugares inimaginables.

¿De qué libro estás más orgulloso y cuál te hubiera gustado editar?

Qué difícil es responderte. Tengo el hábito de leer todo lo que publico, además lo corrijo orto-tipográficamente desde siempre, pero no tengo tiempo de leer durante el año y aprovecho el verano para ello, es una forma de cargar pilas y relajarme. Puedo contarte que este verano he leído bastante y de ello me atrevo a recomendar 3 libros: “Lolita” de Nabokov un clásico que tenía pendiente y ríete de la literatura erótica. Es sublime.  “Lo único que importa” de Agnès Ledig y “Las huellas de la vida” de Tracy Chevalier. Simplemente fantástica. Soy un incondicional de David Foenkinos. El autor francés es una de mis debilidades y lo he leído todo de él, al igual que Jesús Carrasco en nuestro país. Y la literatura japonesa especialmente, me encanta e incluso participo en un Club de lectura cuando puedo. Cada vez leo más clásicos y menos actuales, he de reconocerlo, pues el marketing de los grandes grupos está enturbiando la calidad de los libros y me decepcionan muchos títulos que anuncian a bombo y platillo.

Eso de que el libro impreso tenía los días contados, ¿definitivamente era un bluff?

Y tanto. Percibo un cansancio digital. Conozco personas con ebook que han vuelto al papel. Para los jóvenes el libro impreso representa el contrapeso y novedad frente al tecnológico. Las personas están todo el día frente a una pantalla y lo que buscan es un descanso mental. Muchos se sumaron a esta corriente y venían a cambiarlo todo como sucedió con la llegada de la televisión anunciando el fin de la radio… ambos modelos pueden y deben coexistir. Lo importante no es cómo se lee, sino que se lea y que existan lectores. Ahí es donde debe ponerse el acento.

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