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El Loco de la salina

Adela, la primera mujer

Este loco quería dejar constancia en estas líneas del sentimiento que me inunda de tantos recuerdos vividos en el Teatro y en la calle

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Hacía una brisa suave que acariciaba el Patio del Colegio Santa Teresa junto a la Caleta. Se celebraba allí el 37º Concurso de Coplas Antiguas El Quini, que en esta ocasión estaba dedicado a la autora del Carnaval de Cádiz Adela del Moral Pino. Yo estaba sentado en el Jurado y llegó Adela con algunas compañeras. Me alegré de verla por cuanto ella significó mucho para los coristas de tiempos pasados y sirvió de claro ejemplo a todos los que, más que pregonar la igualdad del hombre y la mujer de boquita para fuera, la habíamos estado llevando a la práctica con los hechos, obras son amores. Adela siempre me pareció una mujer sensata, responsable, animosa, buena persona. Luis Frade, su marido, que no tendrá consuelo, era su motor incansable. La saludé, y al terminar aquel entrañable acto me dio una foto suya con una dedicatoria que escribió allí mismo y que conservo con cariño: Época de oro de los Coros y allí estaban el Coro Mixto de Cádiz y el Coro Mixto de San Fernando, casi ná. Historia fuimos de nuestro Carnaval. ¡Ole por aquellos hombres y mujeres valientes que defendieron el tango! Un beso muy fuerte. Firma de Adela.

Escribo estas líneas ya en frío, pasado algo de tiempo, porque, cuando me enteré de la muerte de Adela, me resultaba bastante cuesta arriba sentarme a expresar el dolor que sentí. No sabía yo que estaba muy enferma hasta que no hace mucho me lo dijeron en voz bajita. Me llegó la noticia de su muerte estando en Italia y me sobrecogió, porque me diluviaron muchísimos recuerdos de aquellos años noventa, en los que era una locura poner en la calle un Coro compuesto por hombres y también por mujeres. Ella lo puso por primera vez y se ganó las iras y las malas caras de los puristas del tango gaditano. Después de más de un centenar de años en los que solamente sonaban las voces masculinas, muchos no podían concebir la presencia de las mujeres cantando en el Teatro y mucho menos en la calle subidas en las bateas. Casi les parecía una traición y un insulto al buen gusto y a la tradición gaditana. Pero ella y su coro demostraron que la mujer tenía su sitio; incluso llegó a obtener dos primeros premios en el Gran Teatro Falla con los coros La viudita naviera y con Watussi.

Aquí en La Isla seguimos sus pasos unos años más tarde, y bajo el impulso y dirección de Antonio Montiel, nació Colorín, Colorao, primer Coro Mixto de La Isla, al que le siguieron otros bajo la dirección de Juan Vargas. Llegamos a compartir con el coro de Adela una final del Falla los dos Coros en 1996. Entonces era impensable que dos Coros Mixtos pudieran pasar juntos a la Final. Hoy va siendo raro el Coro que no lleva mujeres en sus filas, y todo gracias a Adela, primera mujer galardonada con el Antifaz de Oro y que para la posteridad ha dado su nombre a una calle de Cádiz.
Son recuerdos bonitos y he sentido mucho su muerte. Con ella competimos en el Gran Teatro Falla, y con ella, como le dije a Luis, se ha ido también parte de mí, de mis aficiones y de mis vivencias.

Este loco quería dejar constancia en estas líneas del sentimiento que me inunda de tantos recuerdos vividos en el Teatro y en la calle y desearle a Luis Frade que se reponga pronto de esos golpes tan duros que trae consigo la vida.

Adela, que la tierra te sea tan leve como tú te mereces.

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