Actualizado: 18:37 CET
Sábado, 11/07/2020

San Fernando Cofrade

Un primer Martes Santo sin Leopoldo Gutiérrez

El que fuera hermano mayor del Carmen y cofrade del Huerto falleció el pasado mes de febrero y este Martes Santo era uno de sus días grandes.

  • Leopoldo Gutiérrez Román.

Desde aquel Miércoles de Ceniza que mi primo nos dejó, pensé en dedicarle unas palabras en este primer Martes Santo sin que esté entre nosotros, lo que nunca pude imaginar que lo fuera a hacer en
estas circunstancias tan extraordinarias.
Se fue mi primo. Se fue dejando una huella verdadera y que tardará mucho tiempo en desaparecer, porque hay huellas que se las llevan los primeros vientos que soplan y otras que perduran en varias generaciones.

Este es el caso. Una persona buena que se hizo buena entre nosotros. Probablemente no sabría decir ahora mismo nada concreto en lo que yo lo viera destacar porque realmente no había nada de particular, sino que todo era destacable en él. “Llevaba mucha gente detrás” y eso es la señal inequívoca de la estela de bondad, cariño y amistad que ha ido dejando a lo largo de su vida.

Cuando se mezclan personas tan distintas, de edades tan dispares y de ámbitos tan alejados, te planteas que, lo realmente bueno en la vida, es hacer el bien y sembrar tu cariño entre todo el
mundo, y que eso es lo que al final va a quedar, el fruto de esa bondad regalada entre todas las personas que se han cruzado en tu vida.

Y ese es el ambiente que percibí el día que mi primo se abrazó definitivamente con el Señor, era un ambiente festivo, era ese entierro que, yo creo, a todos nos gustaría tener.
Su espíritu, seguro que estaba feliz de vernos a todos queriéndolo tanto, pero sobre todo sintiendo justo en ese momento lo mucho que nos había dejado en nuestras vidas, sin que nos hubiéramos dado cuenta hasta el final.

Estoy convencida que el haber vivido siempre en la presencia de la Virgen, del Carmen o de Gracia y Esperanza, ha influido enormemente en esa esa estela...

A todos se nos encogió el corazón cuando vimos a la Virgen del Huerto llorando ante tu féretro, mientras rezábamos la Salve. Seguramente tú ya estabas junto a Ella, mirándonos a todos con
una sonrisa en tus labios.
Lo conseguiste Leo, y nos dejaste muy claro a todos, que el camino más seguro para llegar a Dios es de la mano de su Santísima Madre.
 


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