Actualizado: 10:05 CET
Miercoles, 25/04/2018

Notas de un lector

Haikus de amor

Haikus de amor es una excelente antología preparada por Elena Gallego y SeikoOta.

Desde hace décadas, la editorial Hiperión mantiene su tenaz empeño por dar a conocer en España la literatura japonesa. Fiel a tan noble tarea, ve la luz, “Haikus de amor”, una excelente antología preparada por Elena Gallego y SeikoOta.
No es el primer trabajo conjunto de este tándem femenino, pues para el mismo sello, han compilado anteriormente dos volúmenes: “Kigo. La palabra de estación en el haiku japonés” y “Haikus en el corredor de la muerte”.

     En esta ocasión, su atractivo florilegio presenta una muestra importante de haikus donde lo amatorio aparece como núcleo temático central. Si bien, talanota en su aclaratoria introducción Elena Gallego, “la gran efusividad e incontinencia emocional que caracteriza a menudo a la cultura occidental, en particular a las culturas latinas y mediterráneas, en las que tendemos a verbalizar casi todo de forma directa y contundente, nos diferencia de la cultura japonesa en la que sentimientos y pensamientos quedan cubiertos por un misterioso y sutil velo”.
Y sirve, al cabo, este importante apunte, para advertir  al lector sobre la mesurada expresividad con la que están escritos los haikus aquí reunidos. La pasión queda tamizada por el rigor en las formas sociales (“A nadie puedo/ confesar mis deseos/ de hilos embrollados”. NatsumeSooseki), lo erótico aparece encubierto por elementos no convencionales (“Del comienzo de verano/ los pies de la mujer/ me sonríen”. OzakiHoosai) y el deseo se resuelve habitualmente con aspectos que proclaman el fulgor de la Naturaleza (“Al pensar en él,/ el viento arrecia,/ huerto de berenjenas”. NagashimaYasuko).

     El volumen reúne a cuarenta y siete autores que abarcan cinco siglos de creación: desde KawaiChigetsu (¿1633? – 1718) hasta Marina (1967).
Añade Elena Gallego en su introducción que el “haiku tiene de por sí un carácter incompleto que el lector debe completar con su imaginación”. Y al hilo de tal aseveración, cualquiera que se acerque a interpretar los versos de estos poetas japoneses, podrá concluir de forma distinta sobre su verdadero mensaje.
Valgan, dos ejemplos, para dar rienda suelta a esa “imaginación” citada: “Posada junto a un lago,/ se desliza una horquilla,/ y huele a trueno”. SaitooSanki; “Para qué estoy yo/ de pie? Para lograr amor/ el ciervo corre”. Hashimoto Takako.

    Mas al margen de estos retos interpretativos, hay otros muchos haikus donde se canta expresamente la ausencia (“A la tumba de/ mi amada vine a rezar,/ primavera del lago”. HinoSoojoo), el fervor por la tierra, el cariño por lo familiar, el dolor amante, el puro duelo (“Para enterrar/ a mi esposo, crisantemos/ blancos arranco”. Hashimoto Takako)o  la ternura por los animales mas pequeños…

     Con buen criterio, la antología se cierra con un breve estudio titulado “Haikus de amor en español”, donde se repasan algunos de los autores más destacados que también han cultivado esta forma. La figura del mexicano Juan José Tablada (1871 – 1945), resultó fundamental a la hora de dar difusión y notoriedad a esta forma en Occidente, al margen de otros grandes de nuestras letras Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca (“Eco de sollozo/ sin dolor ni labio./ Hombre y bosque”)…-, que también se sumaron a dar forma y calidez a esta bella composición.

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