HOY ES NOTICIA:
Actualizado: 17:16 CET
Viernes, 16/11/2018

De incógnito

A mí me ha faltado el amigo Curro

Curro fue un símbolo desde el mismo momento en el que nació y se convirtió en un showpájaro cuando terminó en el agua junto a la réplica de la Nao Victoria

Hace un par de semanas publicaban en El Español un  reportaje sobre  aquellas máquinas para montar a los niños en los que el protagonista era Curro. “Hola, Soy Curro, la mascota de la Expo’92, ¿quieres dar una vuelta conmigo?”. Curro fue un símbolo desde el mismo momento en el que nació (Cobi era más raro aún, no me lo negarán) y se convirtió en un showpájaro cuando terminó en el agua junto a la réplica de la Nao Victoria que ni veinte minutos duró navegando.

Aquel espectáculo consolidó a Curro como la mascota simpática -ya saben que a veces somos muy permisivos con aquellos que hacen el ridículo o se ven envueltos en situaciones ridículas- y era de lo más divertido cómo los máximos mandatarios saludaban al pájaro aguantando sus abrazos alados como podían o evitando que la cresta de colores les despeinara, siempre con la sonrisa más o menos hipócrita en el rostro. No es nuevo, en Fitur se vivieron las mismas escenas este año, un cuarto de siglo después de aquellos días.

Algunos llevamos durante años las llaves colgadas de Curro hasta que la laca de colores comenzaba a resquebrajarse y perdía parte del arco iris. Guardado a buen recaudo está a pesar del deterioro del uso, igual que el plano que repartieron en el 91, cuando todo eran obras -cuando digo todo, era absolutamente todo- , y que nos daba una idea de cómo sería aquella isla de los descubrimientos que se quedaba sin su pabellón más emblemático a pocas semanas de inauguración.

Curro, como los pases, los pasaportes o los recuerdos fetiches de la Expo que muchos guardamos, es uno de los emblemas principales de esa exposición y este jueves, 25 años después, debió estar en el Alcázar.

Pero, entre tanto protocolo, tanta seguridad, tanto cambio de última hora y tanta solemnidad, parece que Curro no era el invitado más adecuado y se le ha relegado a su “casa”, es decir, retornará a la actualidad y a las fotos a partir de la inauguración de la exposición conmemorativa, en el Pabellón de la Navegación, donde compartirá momentos nostálgicos con los miles de recuerdos que se han rescatado -algunos no- del olvido.

Pero insisto, me hubiera gustado ver a Curro, aunque no sea emérito, como hace 25 años junto al rey Juan Carlos.

COMENTARIOS

chevron_left
De los ruidos y de las tradiciones
chevron_right
Esperpento (inter)nacional