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CinemaScope

Cannes a velocidad de crucero.

‘La rodilla de Ahed’, del israelí Nadav Lapid, y ‘Touts’est bien passé’, de François Ozon, fueron las dos primeras películas presentadas en competición

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El equipo artístico de ‘La rodilla de Ahed’ junto a su director, Nadav Lapid (3d), posan en la escalinata.

Charlotte Gainsbourg y su madreJane Birkin en la presentación de Jane Par Charlotte

Ayer, el Festival de Cannes alcanzó su velocidad crucero: se inauguraron todas las secciones, el público y los medios de comunicación han comenzado a tomar con resignación las estrictas medidas sanitarias, las largas colas, los tiempos de espera para acceder a las salas, el calor bochornoso y el cine ha comenzado a fluir.

Se presentaron dos películas en la competición oficial. Ha’Berech (La rodilla de Ahed), de Nadav Lapid, una coproducción entre Israel, Alemania y Francia cuenta la lucha de un cineasta israelí que llega a un pueblo perdido en el desierto a presentar una de obras y debe enfrentarse a la pérdida de la libertad en su país y al fallecimiento de su madre.

Su director, muy crítico con el gobierno de Israel, ganó en 2019 con Synonymes, el Oso de Oro del Festival de Berlín y el premio a la Mejor Dirección del Festival de Sevilla.

La segunda película en competición, Touts’est bien passé, de François Ozon, narra la historia de una mujer a la que su padre, imposibilitado por un ictus, le pide que le ayude a morir.  Basada en la historia real de la escritora Emmanuèle Bernheim,colaboradora y amiga del realizador, fallecida en 2017, cuenta en su reparto con Sophie Marceau, que vuelve a la interpretación tras un paréntesis de tres años, respaldada por los veteranos y siempre magníficos André Dussolier y Charlotte Rampling.

Ozon, en su séptima participación en Cannes, aborda con sensibilidad, responsabilidad y sin caer en la sensiblería el tema de la eutanasia, como había abordado en anteriores obras temas de candente actualidadcomo la pederastia en la Iglesia católica, la prostitución juvenil o el empoderamiento de las mujeres.

También se presentaron en la Sección Oficial, fuera de concurso, dos grandes y esperados documentales. The Velvet Underground, de Todd Haynes, historia del mítico grupo de rock liderado por Lou Reed y John Cale que constituye una poderosa reflexión sobre la vanguardia creativa del Nueva York de los años 60 y de los personajes que participaron en la misma: Andy Warhol, Allen Ginsberg, Jonas Mekas, John Cage…

La radicalidad de su realización, muy en consonancia con lo que cuenta y los excelentes materiales de archivo explican con eficacia la relación de la banda con la cultura, la sociedad, la música, el cine y la actitud ante el sexo y las drogas de aquellos años.

Jane par Charlotte, de Charlotte Gainsbourg, filmación de una charla íntima entre la realizadora y su madre, la actriz Jane Birkin, en la que ambas se manifiestan como nunca lo habían hecho en su vida. La cámara consigue romper las barreras del pudor y la relación materno-filial para dar lugar a un diálogo insólito que se extiende a lo largo de varios años y que, trascendiendo la imagen profesional y pública de las dos artistas, las muestra en sus roles de madre e hija con toda la sencillez y complejidad que ello supone.

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