Actualizado: 21:34 CET
Miercoles, 27/05/2020

Arcos

“La deshumanización puede aumentar si no se palia el miedo al futuro”

Ángel Rodríguez Buzón analiza la repercusión de la pandemia del coronavirus desde el punto de vista sociológico

  • Ángel Rodríguez expresa su opinión sobre el momento propiciado por el coronavirus.

Angel Rodríguez Buzón es sociólogo y, por tanto, gran conocedor de la historia, de la antropología y del funcionamiento de nuestra sociedad. Sus reflexiones, opiniones y nociones científicas recobran valor en estos tiempos de crisis que trasciende a lo sanitario.

La historia ya ha puesto otras pruebas de fuego a la humanidad, otras pandemias , guerras, miserias… ¿Es el ser humano resistente por naturaleza? ¿Qué ejemplo debemos tomar de la historia en plena crisis del coronavirus?
–El ser humano resiste y continúa su evolución porque se adapta a las condiciones ambientales cambiantes; el ser humano a lo largo de su historia ha sufrido cuellos de botella que han llevado a la especie al borde de la extinción, de ahí que nuestra carga genética sea muy pobre en relación a otros simios. La clave para la resistencia y la evolución ha sido la adaptación y el ser humano, como especie, siempre se ha comportado como un animal de manada; esto es, somos sociales porque esto permite la adaptación. La respuesta es sí, por su naturaleza humana que es social y solidaria debido a los múltiples peligros que ha encontrado la humanidad a lo largo de su historia y que gracias a esta solidaridad hemos conseguido superar. El actual virus es un ARN, el cual en la escala evolutiva es anterior al ADN, por tanto es tan simple que sus consecuencias se pueden disparar en ambos sentidos, tanto el positivo como el negativo, entendiendo por positivo el adaptarnos de forma funcional y eficaz a la nueva era que se aproxima, y por negativo una mortalidad elevada y una gran crisis económica mundial con el incremento del hambre y la guerra.

¿Qué ejemplo debemos tomar de la historia en plena crisis del coronavirus?
–Lo que demuestran las investigaciones antropológicas es que las estructuras sociales y la cultura cambian. Ese cambio es siempre adaptativo, es funcional. Cuando aparece una pandemia pueden ocurrir dos cosas, la primera es que el pueblo o civilización desaparezca totalmente. Antes que esto se produzca se van a desatar resistencias procedentes de la población más favorecida porque va a tener miedo a perder parte de sus privilegios condicionados a la acumulación de capital.

¿Cuál cree que será la huella del coronavirus en nuestra sociedad? ¿Hasta qué punto alterará nuestra percepción social, de nuestras instituciones, las propias relaciones humanas…?
–La trampa de la sociedad capitalista es: “tú puedes ser tan privilegiado como nosotros”; nunca lo serás porque siempre estarás trabajando, preocupado y estresado, y servirás para que el sistema de acumulación y de desigualdad económica se mantenga. Los medios de comunicación son el primer baluarte de los privilegiados para mantener su posición; las claves de los regímenes autoritarios son el miedo, la propaganda y el clientelismo. La propaganda sirve para mantener a la población alienada; esto es muy importante porque mientras la gente no se entere de lo que pase los otros seguirán moviendo los hilos a su antojo. Nuestras relaciones con las instituciones van a cambiar porque las instituciones van a cambiar con respecto a nosotros. Estamos viendo las resistencias de la ministra de Hacienda con respecto al pago de impuestos, sueltan medidas que son como migajas; la verdad es que tienen mucho miedo a no cobrar y a no poder hacer frente a los pagos que tienen condicionados. Por ejemplo, ¿cuánto no se ha perdido ya en educación por el parón? Este curso se ha perdido, todos deberían repetirlo, ¿cuánto vale eso que no se ha podido dedicar, por ejemplo, a tener más equipos para ayudar a los sanitarios? Si las instituciones fallan la percepción nuestra nos llevaría a la desconfianza, caldo de cultivo para los autoritarismos. Nadie se atreve a abrir en este momento un frente político, el discurso que más cala en la sociedad es: “solo hay un enemigo, el Covid, del resto ya hablaremos” (palabras de Pedro Sánchez); es el momento para la reflexión y la actuación.

Ahora se habla de la recuperación de valores perdidos, de la revalorización de la solidaridad, de la amistad, la preservación de la familia y la salud… ¿Es realmente así o, por el contrario, esta crisis podría aportar una cierta deshumanización?
–Sí que es así; el hecho de estar aislados durante un tiempo prolongado no es algo nuevo en la historia de la humanidad, en el norte se pueden tirar más de tres meses sin poder salir a la puerta de la calle. El aislamiento ha suspendido temporalmente nuestra actividad laboral, los abrazos, el ocio, los adolescentes no pueden ligar de forma directa, a los adictos le han suspendido la distribución de sus dosis, se han suspendido misas, entierros, deportes, etc.. todo lo que tiene que ver con nuestro estado de ánimo y formas de tratar con el estrés. La deshumanización se puede incrementar si no se hace nada para paliar el miedo de la sociedad al futuro que viene y que ya lo estamos viendo, y este miedo solo se palía con la información veraz.

Ya sabemos de la aportación de los sanitarios, científicos que trabajan para lograr una vacuna, de los psicólogos cuyos consejos consuelan a la población en su confinamiento…, pero ¿qué pueden aportar los sociólogos como es su caso más allá? ¿Ayudarán de algún modo a crear una sociedad, si cabe, mejor?
–El mayor fracaso de la Sociología como ciencia fue el no prevenir sobre la II Guerra Mundial, que surgió de forma súbita porque nadie quería la guerra, fue el evitarla lo que la produjo. La Sociología ha tenido que aprender de este gran fiasco como disciplina científica, pero lo que han hecho muchos de mis colegas ha sido acercarse a las élites dominantes. La primera pregunta por tanto será ¿qué ha hecho la Sociología para que estemos como estamos?, pues, por ejemplo, poner las correlaciones multivariables al servicio de Facebook y las otras plataformas, de tal manera que si estás mirando cualquier cosa en tu móvil te aparece publicidad interesante para ti, uno se pregunta, ¿cómo se han enterado que quiero hacer un viaje y me mandan publicidad sobre hoteles a buen precio? Por tanto hay que afirmar que ha sido la sociología, junto a sus hermanas de las ciencias sociales (economía, marketing, psicología, pedagogía, etc..), más las ingenierías (las responsables del avance tecnológico), las que nos han traído hasta aquí, hasta este momento presente.


¿Cuándo va a acabar esto?, ¿cuándo haremos una vida normal?
–En el mejor de los casos nos meteremos en la primera semana de junio para decir que tenemos la epidemia semicontrolada -a expensas que no se produzcan rebrotes. Ante este aventurado pronóstico lo único que espero es equivocarme y que las medidas gubernamentales y de nosotros mismos hagan que nos podamos sentir tranquilos. Luego ya le meteremos mano a las consecuencias económicas que no se pueden obviar y que serán de dimensiones mundiales.
 

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