Notas de un lector

El trino verde herido

Julia de Burgos (1914 – 1953) dejó escrita una obra intensa, comprometida y de una sorprendente vigencia

Publicado: 06/12/2023 ·
12:56
· Actualizado: 06/12/2023 · 12:56
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Autor

Jorge de Arco

Escritor, profesor universitario y crítico. Académico de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras

Notas de un lector

En el espacio 'Notas de un lector', Jorge de Arco hace reseñas sobre novedades poéticas y narrativas

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Referente de la literatura hispanoamericana del siglo XX, Julia de Burgos (1914 – 1953) dejó escrita una obra intensa, comprometida y de una sorprendente vigencia. Ahora, el sello Averso, da a la luz “El río que siempre desemboca”, una antología que recoge sus poemas más significativos.

“¡Tengo el desesperante silencio de la angustia/ y el trino verde herido (…) -¡Ah, sí, mi nombre, que me vistió de niña/ y que sabe el sollozo/ que me enamora el alma!”. Con esa acendrada honestidad escribía Julia de Burgos. Y,frente a esa incesante dicotomía entre el anhelo y la tristura, fue configurando un corpus lírico plena de intensas contradicciones.

Poetisa del dolor y de la ausencia, su verso sigue sonando a pureza, a mariposa triste que buscaba en su aleteo su misma salvación. Sabía la autora puertorriqueña que la vida no había sido bondadosa con ella: una infancia compleja, llena de obstáculos -dificultades económicas y un padre alcohólico al que Julia tenía que ir a rescatar porque gustaba de cantar borracho entre las tumbas- marcaron su posterior duelo existencial. Tras obtener el título de Maestra en la Universidad de Puerto Rico, en 1934 se casa con Rubén Rodríguez Beauchamp. Su matrimonio no duró más de tres años y fue el primero de sus distintos desengaños. El amor, sin embargo, la lleva en 1940 hasta Nueva York, prendado el corazón de un médico dominicano, Juan Isidro JimenesGrullón. Por él, para él y con él, emprende un viaje sin retorno: “¡Que caricia larga de acción me sube por las venas/ anchas de recorrerme!”.

La edición y selección han corrido a cargo de Cristina Court, quiendesvela en su prefacio relevantes apunte biográficos y literarios de Julia de Burgos: “Fue una poeta consciente, luchó por la independencia de Puerto Rico y por los derechos de los puertorriqueños y siempre mostró un propósito (…) Su devoción por la escritura aparece como un clamor, ideológico, pasional y político, pero sobre todo como un hallazgo de instantes, soledad y supervivencia”.

En 1938, dio a la luz su primer libro, “Poema en 20 surcos”. Ella misma fue por la Isla vendiendo ejemplares. Con los beneficios trataba de afrontar los gastos del cáncer que diagnosticaran a su madre -fallecida en octubre del siguiente año-.

En 1939, se edita “Canción de la verdad sencilla”, donde despliega un decir encendido, pasional, de afilado erotismo. Textos, al cabo, que conforman lo mejor de su producción lírica: ”Por tu vida yo soy…/ en tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno/. La emoción se me riega,/ y se ensancha mi sangre por las venas del mundo” 

En 1945 se casa con Armando Marín, pero poco después su matrimonio vuelve a quebrarse. Regresa a Nueva York, el alcoholismo se adueña de sus días y le diagnostican una cirrosis. Tras visitar varios hospitales, su situación se agrava y acaba malviviendo en el desamparo de la calle. Muere en julio de 1953, con tan solo 39 años y es enterrada en una fosa común. Gracias a las fotos tomadas de su cadáver, su cuerpo pudo exhumarse y ser llevado hasta Puerto Rico.

En 1954 se publicó de forma póstuma “El mar y tú”, su más amarga e íntima canción: “Debe ser la caricia de lo inútil,/ la tristeza sin fin de ser poeta”.

 

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