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Lunes 01/03/2021

Andalucía

Dos años en San Telmo y dos crisis sanitarias

La Covid y la pandemia mundial que ha desatado han hecho saltar por los aires todas las previsiones económicas, sociales y sanitarias del Gobierno regional

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  • San Telmo.

Poco se imaginaba Juanma Moreno el 2 de diciembre de 2018 que el hito que acababa de lograr, desalojar al PSOE del palacio de San Telmo después de 37 años, le iba a obligar a empeñarse a fondo -a él y a su Gobierno con Cs-, no contra el paro o la corrupción, enemigos a priori, sino contra virus y bacterias.

Si en 2019 gran parte del protagonismo de la acción del Ejecutivo se la llevó la lucha contra la listeriosis en la carne mechada, que causó tres muertos, siete abortos y más de doscientos afectados y cuya alerta duró dos meses, nadie podía sospechar que eso era solo un aperitivo de lo que traería 2020.

El coronavirus y la pandemia mundial que ha desatado han hecho saltar por los aires todas las previsiones económicas, sociales y sanitarias del Gobierno regional -como de cualquier otro-, obligado a cambiar sobre la marcha su actuación y a tomar decisiones no entendidas ni compartidas por algunos sectores, como el hostelero, que ha pedido la dimisión del presidente andaluz.

El portavoz de la Junta y consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, ha sido el encargado de repetir semana sí y semana también tras la reunión del Consejo de Gobierno que la progresión andaluza que empezó el pasado año se ha visto frenada por la covid, que ha dinamitado un sector fundamental en la región como el turístico.

Lo único que el virus no ha conseguido hacer tambalearse, al menos de puertas hacia afuera, es la estabilidad del propio Ejecutivo: "Este cambio político no tiene vuelta atrás", decía Moreno hace apenas un mes ante el presidente de su partido, Pablo Casado, que le ponía como ejemplo de lo que él quiere para España.

Garantizaba así el jefe del Ejecutivo que agotará la legislatura, una impresión refrendada por su "partenaire" de Ciudadanos, Juan Marín, siempre que surge la oportunidad, aunque ambos juntos tengan que lidiar después con la sal y la pimienta que, más que la oposición, en esta ocasión pone Vox -tercer sostén del gabinete-, en el menú político andaluz.

La formación que preside Santiago Abascal, socio de investidura del "Gobierno del cambio", no ha dejado pasar la oportunidad de escenificar en Andalucía el enfado de su jefe de filas por el discurso de Casado en el debate de la moción de censura que presentó contra Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.

"Lo que se siembra es lo que se recogerá", advirtió en plena negociación presupuestaria Alejandro Hernández, portavoz parlamentario que tildó de "ofensivo" al líder del PP y llegó a presentar una moción a la totalidad de los cuentas, aunque este año no se mantuvo el suspense hasta última hora y se retiró la iniciativa tras alcanzar un acuerdo antes de su debate.

El camino está despejado por tanto en Andalucía para que no haya elecciones hasta 2022, aunque los socios de gobierno lo encaran de diferente forma en sus partidos. Si Moreno lo hace mecido por los halagos de su jefe de filas, a Marín le ocurre más bien al contrario.

El líder regional de la formación naranja sostenía hace escasas fechas -y lo hacía en un acto con Albert Rivera- que no descartaba concurrir junto al PP a la cita electoral, una posibilidad que la presidenta nacional, Inés Arrimadas, aseguró solo horas después que "no se contempla" y que el propio Moreno veía "anticipado" abordar.

En cuanto a Vox, este año se ha quedado -no sin alivio- sin el que fuera su candidato a presidir la Junta, Francisco Serrano, que colgó los útiles políticos, primero dejando su grupo y más tarde el escaño, imputado por un posible fraude en subvenciones, una ausencia que no se ha dejado sentir lo más mínimo en el apoyo al Gobierno, que ha podido seguir una agenda marcada, cómo no, por la covid.

"Cuando pase la pandemia, porque pasará..." decía hace semanas en un acto Moreno, expresando un deseo que acompaña prácticamente cualquier manifestación desde la Junta y que aplaza, para una fecha que aún se desconoce, la puesta en marcha de las medidas previstas y que no tengan que ver con esta crisis.

Lo que es seguro es que el presidente andaluz entrará en 2021 cruzando los dedos para que su tercer año en el Gobierno venga, sobre todo, con salud. 

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