Actualizado: 11:53 CET
Martes, 19/11/2019

Andalucía

Juan Antonio Vigar: "El público está desarrollando un hábito de consumir cine español"

Queda apenas una semana para la puesta de largo del 19º Festival de Málaga Cine Español y su director, Juan Antonio Vigar, ha conversado con 'Viva Málaga' sobre los detalles de esta edición, que constituye una firme apuesta por el cine de autor.

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Usted afirma que el Festival de Málaga supone esa “la foto fija” de la realidad del sector cinematográfico español. ¿Es un reflejo de lo que acontece en nuestro cine?
–Totalmente y lo certifico con los datos. Hemos recibido este año 133 películas españolas que se han presentado al proceso de selección, lo que quiere decir que hemos visto más de la mitad de los filmes que se hacen en el sector audiovisual español en un año. Creo que estamos legitimados para decir que las películas seleccionadas responden a lo que hoy se hace en el cine español. La sección oficial reúne a cineastas consagrados y noveles y pone el acento en el cine de autor.

Con estos mimbres, ¿qué diagnóstico hace de nuestra filmografía?
–Nuestra sección reúne un equilibrio armonioso entre veteranía y experiencia junto a las nuevas miradas y el descubrimiento, que es lo que está pasando en nuestro cine. Es decir, películas de formato de producción más amplio con otras que se hacen con muy pocos recursos. El cine español es diverso en su narrativa, en su mirada, en su intención y todo eso queda reflejado en la sección oficial de la 19º edición. Es de alguna manera esa imagen congelada que durante una semana nos permite sacar conclusiones de nuestro cine, que tiene mucho talento y que cuenta muy bien historias que interesan. También, está deseando que las estructuras empresariales actuales reciban un mayor apoyo institucional, el replanteamiento de la situación fiscal, como la bajada del IVA cultural, y los incentivos fiscales para la captación y rodajes internacionales en España. Desde el talento que siempre tira de la industria y en el momento que estas cuestiones se resuelvan de forma favorable para el sector, creo que llegaremos a un cine con una salud potente que va a conectar más rápido con el público. 


A pesar de que los números son mejores que en otras épocas, el público no acaba de conectar totalmente con nuestro cine. Excepto algunos taquillazos, muchas películas apenas resisten un fin de semana.
–No lo veo así. Venimos de una etapa difícil, pero en el año 2014 alcanzamos unas cifras extraordinarias; una de cada cuatro películas vistas eran españolas, con un 25 por ciento de taquilla. Todo el mundo dijo: “Ocho apellidos vascos, esta cifra no se repetirá”. Sin embargo, el año pasado las cifras han rozado el 20 por ciento y además hay una masa crítica de películas que han sustentado esos números. Eso significa el inicio de un proceso. El público ha empezado a encontrarse con nuestro cine y creo que está desarrollando un hábito de consumir y disfrutar cine español. Confío que estos cálculos se mantengan en los próximos años. No estamos al nivel de cinematografías como la francesa, con un 60 por ciento de cuota de pantalla. Nosotros venimos de abajo y estamos creciendo sobre bases sólidas y veo que eso es muy positivo. El gran valor del cine español es el talento de sus creadores y se está perdiendo ese prejuicio que decía que nuestro cine no interesaba. Siempre decía que el talento acabaría tirando de la industria y es lo que está pasando.  

En años anteriores, el certamen ha sido criticado por actuar a espaldas de la industria local. ¿Qué papel juega actualmente dentro del tejido audiovisual malagueño?
–Es cierto que durante unos años se hacía este comentario de que el Festival no era todo lo sensible que debiera con el sector audiovisual malagueño. Pero desde hace un tiempo y, al menos de la parte que me toca, esa percepción ha cambiado, no sólo por la organización del MaF sino por el propio Festival. En estos 19 años hemos crecido todos a la par. Ahora es un momento muy interesante para ambos porque supone el pasar una cifra, casi 20 años para el Festival, y ha servido en ese tiempo como lugar de encuentro para todos los representantes del sector. Siempre he querido que las puertas del certamen se abran para los creadores malagueños. 321 días en Michigan fue la primera película netamente malagueña que llegó a la sección oficial y ganó el Premio del Público y ahora tenemos a Toro, gran parte rodada en Málaga y con muchos técnicos malagueños trabajando detrás; tenemos una película con el gran hombre de moda en Málaga, Dani Rovira, El futuro ya no es lo que era; a Emilio Palacios que repite aquí con Rumbos, y en Málaga Premiere a Manuel Menchón y La isla del viento. La presencia malagueña es notable en el Festival y nos convertimos en un escaparate para que todas esa producciones que se hace aquí sean muy visibles. Respecto a la Asociación Procinema, creo que es una iniciativa muy positiva. Es una plataforma de trabajo con la que vamos a estrechamente vinculados. El Festival tiene que ser útil para la industria española y también para su ciudad y sus creadores; sino el equilibrio de la balanza no se podría conseguir.

El éxito de la sección oficial del año pasado se ha visto refrendado con los Premios Goya a Natalia de Molina por su papel en Techo y comida y el filme de Daniel Guzmán ‘A cambio de nada’. ¿Augura taquillazos o sorpresas en esta edición?
–Yo siempre sueño con que eso ocurra. A priori no quiero destacar a unas respecto a otras, pero sí que es una sección que tiene cosas muy interesantes. En cuanto a producción es interesante Toro o la producción internacional de Gernika, que también tiene parte malagueña de la mano de José Alba. Entre los directores consagrados está Isaki Lacuesta, ganador del Festival de San Sebastián, que a mi juicio viene con una de sus mejores películas de los últimos años, está Eduard Cortés, otro veterano con un proyecto muy interesante como es el musical sobre los desahucios Cerca de tu casa. Y también hay pequeñas que nacen de ese cine muy autoral, que se hace con más voluntad que recursos y que dan unos resultados magníficos, como es, por ejemplo, Zoe o Julie.  Por tanto, hay películas que apuntan a verse más favorecidas en taquilla y otras que se van a mover muy bien en circuitos independientes, otras que van a tener un respaldo de la crítica sin ningún tipo de duda. Y de todo eso y siguiendo la senda de años atrás, igual en los Premios Goya estoy convencido de que tendrá su reflejo.

Pasada la mayoría de edad, ¿qué destacaría de esta nueva edición?
–Resaltaría la consolidación. En estos años hemos avanzado en dos líneas de trabajo. Por un lado, que el contenido se incremente en la dimensión autoral. Buscamos un cine que, por supuesto llegue al público, y que tenga miradas, narrativas, intenciones que aporten un valor añadido. La segunda es la idea de un festival de cine en español, que tendrá su desembocadura natural en la próxima edición y que ya este año va armándose con mimbres interesantes, como una potente sección de Territorio Latinoamericano. Quiero que Málaga sea un referente para todo el cine español y consolidar esa mirada autoral.


¿Ya tendrá la mirada puesta en el veinte cumpleaños?
–Sí. Es una fecha emblemática y queremos que sea por un poco, memoria, y un mucho, una edición celebrativa. Mirar atrás no servirá para ver lo mucho andado, pero lo que pienso siempre es en este presente con proyección de futuro y en eso el compañero natural de viaje es el ámbito latinoamericano, que será palpable en la 20º edición. 

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