El Martinete

A Sanlúcar se le agota la paciencia

“A los sanluqueños hace tiempo que se les agotó la paciencia esperando un cambio en la limpieza que, después de tantas promesas, aún no ha llegado”

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  • Falta de limpieza en la Calzada una semana después de la feria -

“Paciencia”. No necesito ningún contador para afirmar que esta ha sido la palabra que más le hemos podido escuchar a la alcaldesa de Sanlúcar durante su primer año de mandato. El mejor autobalance de lo que ha sido la gestión municipal en los últimos doce meses lo hemos podido ver en el debate extraordinario sobre el estado de la ciudad celebrado este lunes. La regidora ha vuelto a esconderse detrás del traje de opositora para exprimir al máximo aquel utópico argumento fallido, tan extendido de izquierda a derecha, que dice que la solución a todos los problemas se encuentra exclusivamente en el dinero.

Soy de los que creen que por encima del dinero estará siempre la voluntad. Nadie en su sano juicio puede llegar a entender que, una semana y media después de que terminara la feria, el suelo de la Calzada aún permanezca empantanado de fango y oliendo al agua sucia del saneamiento, dicho de manera fina. Por mucho dinero y personal que falte, la imposibilidad de limpiar una sola avenida vuelve a demostrar que la planificación del servicio municipal de limpieza es nefasta. En palacio aún no se han dado cuenta de que subir un puñado de fotos al Facebook no hace que las calles parezcan algo más limpias.

La paciencia es eso que se acaba cuando uno espera algo que nunca llegará. Mucho peor cuando esperas una promesa que no solo no se cumple, sino que cada vez más se aleja. A los sanluqueños hace tiempo que se les agotó la paciencia esperando un cambio en la limpieza que, después de tantas promesas, aún no ha llegado. Una necesidad tan básica pero que, en este momento, representa la mayor de las preocupaciones de los vecinos de Sanlúcar junto a la falta de seguridad.

La intervención de Carmen Álvarez en el pleno extraordinario del lunes fue para enmarcar. No solo por la agresiva muestra pública de sus diferencias con su actual socio de gobierno, al que culpa del desastre y de no haber podido conseguir todo lo que pretendía durante su primer año, sino por el “y tú más” contra la oposición de un gobierno a la defensiva. O de un gobierno opositor a la defensiva, ya que aún los papeles no están demasiado claros. En realidad, la legislatura ha llegado a tal punto que no sabemos diferenciar si seguimos teniendo una alcaldesa o una candidata ejerciendo como tal por accidente.

Hay muchas maneras de echar balones fuera, pero sin duda la preferida por los populistas es la de hacer demagogia con los sueldos. Hubo un momento en el que la regidora no tuvo más remedio que reprocharle a la líder de la oposición, la popular Carmen Pérez, su sueldo como senadora. Como si el sueldo de los catorce liberados por el equipo de gobierno fuera poco. Sueldos que, por cierto, no son accesibles desde el Portal de Transparencia.

La semana ya de por sí comenzó mal para la lideresa, después de que la coalición por la que concurría su partido a las europeas hubiera quedado relegada a cuarta fuerza local con el 6,89% de los votos, frente al 37,18% del PP y el 30,25% del PSOE en Sanlúcar. Por primera vez en su historia, Izquierda Unida se queda sin representación en la Unión Europea. Pese a ello, Álvarez se lleva la palma al recibir más la confianza de sí misma que de sus electores. Igual exagero. ¡Como si no tuviera el apoyo garantizado de siete de los veinticinco concejales del pleno!

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