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A(Em)prendiendo

Crédito

Etimológicamente, la palabra crédito proviene del latín credititus (sustantivo del verbo credere: creer)

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  • Crédito. -

Etimológicamente, la palabra crédito proviene del latín credititus (sustantivo del verbo credere: creer), por lo que originalmente implica confiar o tener confianza. Según el Diccionario de la lengua española, tener crédito implica tener cierta reputación, situación económica o condiciones morales que facultan a una persona o entidad para obtener de otra fondos o mercancías, porque se considera que cumplirá puntualmente los compromisos que contraiga, que honrará su palabra.

Siempre ha habido picaresca, pero en tiempos pasados la honradez era un valor apreciado. Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra dijo el almirante Méndez Núñez a mediados del siglo XIX. La palabra dada tenía valor y un apretón de manos podía sellar un acuerdo. Ahora no tiene valor ni la palabra escrita, para ejemplo tenemos los programas electorales. Incluso están perdiendo valor las leyes, que se aplican o no dependiendo de a quién afecten, y la separación de poderes parece que, quizás por aquello de luchar contra el cambio climático, es cada vez más biodegradable.

Decía Groucho Marx que si le debes un dólar a un banco tienes un problema, pero si le debes un millón de dólares es el banco el que tiene un problema. Se ve que hay que actualizar la anécdota y si cualquiera de nosotros le debe a la administración cualquier pequeña cantidad de dinero se nos aplica la ley con toda crudeza y nos obligan a pagar multas e intereses de demora, pero cuando es una Comunidad Autónoma la que debe miles de millones, a sus malos gestores se les perdonan 15.000 millones. 

Todos los emprendedores, empresarios y particulares que tenemos préstamos, créditos o hipotecas podríamos ir a nuestra entidad financiera a pedirle que, para facilitar la convivencia, nos perdone la deuda que tenemos con ellos y que la paguen otros. El hecho de que hubiera unas normas legales y contratos previos firmados no significa nada. Hemos cambiado de opinión, y aquello que aceptamos inicialmente ya es inasumible y opresor. Como ciudadanos que queremos prosperar debemos aspirar a nuestra independencia financiera. Fuera deudas. Borrón y cuenta nueva. Todos independentistas.

Qué creen que pensarán los inversores internacionales cuando se trate de prestar dinero a un país en el que se facilita que las normas legales cambien por el chantaje de quienes han delinquido. Es difícil confiar en un país donde los delincuentes marcan la agenda política. Nos estamos quedando sin barcos, sin honra y sin crédito.

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