Un factor positivo para que los restaurantes y hoteles del litoral logren alcanzar las ventas previstas ha sido el retraso de la Semana Santa hasta el mes de abril, lo que ha llevado consigo un mejor tiempo respecto al pasado año, en el que las fiestas fueron a mediados de marzo. “Está claro que este retraso ha sido una ventaja para nosotros, puesto que la llegada de turistas depende del tiempo que vaya a hacer en la localidad, por lo que estamos esperanzados de que mejore la situación de la primera parte de la Semana Santa”, ha reiterado Canu, quien ha aclarado que los primeros días “han sido más flojos que otros años”.
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