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Martes 06/12/2022  

Todo está ferpecto

Pablo Casado se dispara en un pie

Las bases sienten que el líder del PP no solo está cuestionando a Isabel Díaz Ayuso, sino al propio partido por miedo a que la presidenta madrileña le sustituya

Publicado: 20/02/2022 ·
13:15
· Actualizado: 20/02/2022 · 13:16
  • Pancarta de apoyo a Ayuso.
Autor

Daniel Barea

Yo soy curioso hasta decir basta. Mantengo el tipo gracias a una estricta dieta a base de letras

Todo está ferpecto

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Pablo Casado tratará de llegar a las próximas elecciones generales como candidato del PP a cualquier precio, pero, si llega, sus opciones de ganarlas se han reducido drásticamente tras explotarle en las manos el escándalo de presunto espionaje por el también presunto contrato irregular para adquirir mascarillas por parte de la Comunidad de Madrid que benefició al hermano de Isabel Díaz Ayuso.

El partido está abierto en canal y las bases que le auparon a la Presidencia de la formación están enfrentadas entre uno y otro y desconcertadas.

La crisis se produce justo después de la victoria amarga en Castilla y León que cuestionó aún más un liderazgo blando, en caída desde el día después del congreso nacional en el que derrotó a Soraya Sáenz de Santamaría. Desde el brillante discurso previo a la votación, Casado no ha sido capaz de sintonizar con los afiliados que, en su mayoría, le dieron la confianza ante la número dos de Mariano Rajoy.

El mantenimiento de destacadas figuras del sorayismo (una cosa es integración y otra muy distinta la cobardía de no despojar de poder a personajes siniestros que ocupan despachos institucionales todavía hoy sin haber cotizado en la empresa privada en toda su vida) resultó incomprensible.

El veto a Cayetana Álvarez de Toledo fue injusto y un error mayúsculo. Los bandazos y la indefinición ideológica, en definitiva, han generado desencanto desde entonces. Y ahora, su secretario general, Teodoro García Egea, se revela como una auténtica calamidad. Al margen de cómo se resuelva la disputa, su salida se da por hecho y muy probablemente casi nadie le eche de menos.

No parece que haya una salida pronta a la crisis. Y resulta imposible hacer pronósticos porque el precedente de Cristina Cifuentes planea por el espacio que separa la Puerta del Sol y la calle Génova. Pero hay cierto acuerdo generalizado en que Pablo Casado ha actuado con mala fe, presa de los celos por la proyección de Isabel Díaz Ayuso. Cegado por el resentimiento, su verborrea no servirá para convencer, tenga razón o no, de que esto es una cuestión de ejemplaridad porque ha calado que esto se trata simplemente de un ataque ataque a la reputación de Ayuso, quien puede sustituirle más pronto que tarde.

Por el momento, los cargos públicos se han posicionado del lado del presidente del PP precipitadamente porque los afiliados no sienten que se esté cuestionando a Isabel Díaz Ayuso, sino al propio partido. Los grupos de Whatsapp arden y, como en la calle, la preferencia por la presidenta de la Comunidad de Madrid es mayoritaria.

No obstante, está por ver cómo sale de ésta. Los expertos aseguran que no hay irregularidades y que el paso por Fiscalía será corto. Quizá su imagen se vea perjudicada, pero no hay que olvidar que Pedro Sánchez gobierna España pese a su tesis plagiada, los líos de ministros fugaces y su buen entendimiento con los herederos de ETA. En cualquier caso, el PSOE sale beneficiado de esta guerra civil y es probable que haya generales pronto. Santiago Abascal también gana pero no hay euforia porque no habrá sorpasso. Vox sabe que sin el PP no estará nunca en el Gobierno.

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