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Viernes 27/11/2020

Sociedad

Consejos para elegir la mejor silla de escritorio

La ergonomía es la disciplina que estudia las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, un vehículo, una máquina

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  • Estudio.

El coronavirus es el “monotema” del año 2020, y aunque queramos desconectar de él en determinados momentos, prácticamente todo lo que hacemos en nuestro día a día guarda relación con la enfermedad, los contagios, la limitación de movimientos o el impulso del teletrabajo.

Este último aspecto es interesante, porque la solución del teletrabajo es propicia para muchos empleados. Sin embargo, no basta con hacer el trabajo desde casa, disponiendo para ello de los medios técnicos suficientes, sino que hay que contar con espacios que sean cómodos y ergonómicos, y es aquí donde juega un papel importante el material de oficina, y en concreto la silla de escritorio.

Comodidad frente a ergonomía, conceptos relacionados pero no similares

La ergonomía es la disciplina que estudia las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, un vehículo, una máquina y otros elementos a las características físicas y psicológicas del trabajador o el usuario.

Una silla de oficina ergonómica es aquella que está diseñada para ganar en funcionalidad mientras se trabaja, pero no por ello es el súmmum de la comodidad. Así, los materiales y elementos de trabajo han de ser ergonómicos, pero no siempre cómodos, porque el objetivo cuando se trabaja es ser productivo y funcional.

Todas las sillas ergonómicas, así como los equipos informáticos y el resto del mobiliario, están adaptados a un uso laboral, pero el propio discurrir de las horas en una misma postura puede afectar a sentir dolores y molestias. Por ello, hay que tratar de buscar una silla de escritorio que sea ergonómica y lo suficientemente cómoda para mantener esa misma postura durante periodos de tiempo no superiores a una hora.


Pasado ese tiempo, es el momento de levantarse, dar un paseo y hacer una pausa de unos segundos para relajar los músculos.

Los elementos que no pueden faltar en una buena silla de oficina o de escritorio

Si bien existen recomendaciones generales, que son las que comentamos a continuación, no todo el mundo se adapta igual al mismo material de oficina ni a las sillas de escritorio. En cualquier caso, un factor a valorar es que el asiento sea regulable, porque con ello conseguiremos apoyar los pies en el suelo, que la cadera se sitúe un poco por encima de la rodilla en un ángulo de 90 grados y que la pelvis adopte una postura natural.

A su vez, la profundidad del asiento ha de ser también regulable y la silla es mejor si tiene ruedas, pues esto facilita los movimientos en la oficina. Los expertos aconsejan adquirir una silla de escritorio ergonómica y cómoda, pero hasta cierto punto, pues esto puede provocar una relajación excesiva.

Es más apropiado reducir un poco el nivel de comodidad, sin llegar a sentir molestia en ningún caso, y cubrir esa leve carencia con pausas continuas cada hora de trabajo o varias veces durante la jornada laboral. El respaldo, por cierto, es imprescindible, y debe alcanzar hasta la zona del cuello, para evitar dolores en las cervicales.

¿Qué hay del reposabrazos y los apoyapiés?

Otros aspectos a tener en cuenta es la presencia de reposabrazos en la silla. Carlos Castaño, especialista en posturología y ergonomía, sostiene que los reposabrazos tienen poca utilidad mientras se trabaja. Su función más común es la de servir apoyo para levantarse y sentarse, mover el trasero y facilitar el desplazamiento. Quitando estas salvedades, suponen más un inconveniente que una ayuda, aunque la realidad es que muchas sillas de oficina sí incluyen este elemento.

La opción de adquirir una con reposabrazos solo debe tenerse en cuenta cuando sí sirva como apoyo de los brazos en el trabajo. Con los apoyapiés sucede algo similar, aunque aquí sí suele haber más coincidencia entre los expertos. Este elemento, ajeno a la silla, puede ser muy adecuado siempre que se adquiera uno que permita la comodidad tanto de piernas como de los propios pies bajo la mesa.

Una última adquisición a tener en cuenta es el cojín lumbar, que puede ser externo a la silla o bien que esta incluya una zona con apoyo para esta área de la espalda. Un buen cojín lumbar o una leve prominencia en la silla hará descansar los discos vertebrales y reduce las opciones de sufrir dolores asociados a posturas laborales inadecuadas.

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