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Sábado, 21/04/2018

Notas de un lector

Clásicos a contratiempo

“Clásicos a contratiempo” (Vitruvio. Madrid, 2014), de Antonio Daganzo, es un delicioso volumen que recoge una visión personal, si rigurosa, de un buen número obras de los mejores maestros.

La música es un idioma que permite expresar aquellas ideas y estados de ánimo que no pueden decirse con palabras. Su inherente fugacidad, nos impide abarcarla de golpe, detenernos en sus detalles. De ahí, que tanto el intérprete como el oyente, necesiten repetir y escuchar los temas para aprehender toda la esencia que atesoran sus notas.
Pero también los estudiosos y expertos musicales, han querido -y quieren- acercarla al público a través de sus apuntes y sus explicaciones. Muchas y muy buenas historias, aproximaciones e introducciones a la música se han publicado a lo largo de los años, y con frecuencia, desde una perspectiva más atrayente que erudita; es decir, intentando convencer de que la música -sobre todo la clásica- no es aburrida, ni incomprensible, sino que es un tesoro de gozos y promesas posibles.

    Y escribo esto, tras la lectura de “Clásicos a contratiempo” (Vitruvio. Madrid, 2014), de Antonio Daganzo, delicioso volumen que recoge una visión personal, si rigurosa, de un buen número obras de los mejores maestros.
Este escritor, periodista, divulgador cultural.., nacido en Madrid en 1976, y con tres poemarios en su haber, ha querido agrupar en este sugerente ensayo  “a los grandes nombres de la `música culta´ y a sus deslumbrantes creaciones, capaces de resistir, con su impronta imperecedera, con su voluntad de trascender y permanecer, el despiadado y abrumador paso del tiempo”. Y así lo afirma Antonio Daganzo en el pórtico del volumen, donde además de una jugosa introducción, añade la que ha sido su intención primera: “escribir sobre un arte tachado tradicionalmente de difícil nunca por los atajos de lo fácil sino desde la cercanía de lo cotidiano, y aportando una visión de las cosas lo más original posible”.

     Estos clásicos a contratiempo, deben su título a un programa radiofónico del mismo nombre, que durante más de una década (1996 -2008), se ofreció en la emisora municipal de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, RadioRivas.
Tras tantos años al pie de las ondas, el autor ha tenido que espigar su amplísimo material, y ha seleccionado treinta y cinco músicos -veinticinco extranjeros y diez españoles-, junto a una o dos de sus obras más significativas. La nómina resultante es una excelsa hilera de piezas y compositores, que se inicia con “Los madrigales” y “Orfeo” de Claudio Monteverdi y se cierran con los “Cinco coros castellanos” y “El mozo de las mulas”, de Antonio José.
Entre medias, “El Mesías” y la “Música acuática” de Haendel, las “Bodas de Fígaro” y el “Réquiem” de Mozart, el “Carnaval” y “Amor de poeta” de Schumann, el “Segundo Concierto” y la “Segunda Sonata” de Chopin, el “Rigoletto” y el “Falstaff” de Verdi, la “Segunda Sinfonía” y “Tapiola” de Sibelius, el “Merlín” e “Iberia” de Albéniz, la “Música callada” y “Los Improperios” de Albeniz, entre otros.

     La prosa ágil y lírica de Antonio Daganzo se hace presente a lo largo y ancho de estas páginas y permite una lectura amena y ligera del conjunto, que demuestra, a su vez, que no es este un libro técnico ni dirigido a profesionales, sino un valioso y bello cofre del que extraer las notas magistrales de la más noble música universal.

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