Actualizado: 16:49 CET
Jueves, 06/08/2020

Jerez

Obligan a incorporarse a una sanitaria en plena depresión postcovid

El 5 junio se dio de baja tras varios capítulos de ansiedad en los que llegó a perder la visión. El lunes la Inspección le avisó por sms de que tenía que volver

  • Una imagen del Hospital de Jerez.
  • "Llevo toda la mañana llorando", señalaba este miércoles tras regresar a su puesto en el Hospital de Jerez

“Yo no estoy para  trabajar; me paso todo el día llorando, pero a nosotros los sanitarios no nos dejan estar de baja. Esto es una persecución”. Son manifestaciones de una técnico de enfermería del Hospital de Jerez, que prefiere preservar su identidad por temor a represalias, y a la que se le quiebra la voz en varios momentos de la conversación para denunciar el menosprecio que está sufriendo por parte del SAS.

"Nos tratan con la punta del pie después de lo que hemos pasado. No queremos que nos den las gracias, ni premios, porque no sirven de nada. El premio que queremos es que nos traten humanamente"

Lo hace hace el mismo día en el que acude a su puesto de trabajo “obligada”, sólo 24 horas después de recibir un mensaje de texto en su móvil de la Inspección Médica en la que le comunican su alta médica “en base a su historial” para ayer miércoles y le emplazan a contactar con su médico de familia para recoger el parte. Cuando esta información llegaba a su móvil a primera hora del pasado martes “no me lo podía creer”, reconoce, sin entender a qué historial se refiere el inspector puesto que, en su caso, “ni me ha visto nadie-ni psicólogo, ni psiquiatra, ni inspector- en estos 15 días que llevo sin trabajar; nadie sabe cómo estoy, y así estoy, que llevo toda la mañana llorando. No es justo”, señala sin poder evitar emocionarse.

Según relata a Viva Jerez, tras pasar toda la crisis sanitaria del Covid-19 trabajandoe n el Hospital de Jerez,  el pasado 5 de junio su médico de cabecera le daba la baja médica por depresión después de muchos días en los que la ansiedad le provocaba mareos y hasta pérdida de la visión en pleno turno. Sus propias compañeras le animaron a que llamara a su médico, que tardó en verla una semana, porque llegó un momento en el que se bloqueaba incluso al entrar en las habitaciones, donde llegó a sufrir episodios de ansiedad, en los que tuvo que ser asistida por otras sanitarias. “Yo no soy persona de darme de baja, pero no podía más, es que no veía, me costaba la vida conducir y llegar a mi casa”, explica.

A esta presión asistencial en plena pandemia se le sumó la muerte de su padre, enfermo de Alzheimer, a mediados de abril. No falleció por Covid, pero las circunstancias de su despedida por el confinamiento no hicieron más que empeorarlo todo. “Murió en casa, y mi madre, mi hermana y yo no pudimos darle una despedida, sino que nos tuvimos que quedar en casa, y en el hospital ni siquiera me dieron días libres por esto”, se queja. Aunque su doctora le dio una semana de baja, y otras dos tras hablar con ella en consulta telefónica la última vez, su idea era coger el alta este viernes,  la fecha en la facultativa quedó en  llamarla, para ir a trabajar lunes y martes y a partir del miércoles, 1 de julio, solicitar 15 días de permiso sin sueldo “no porque pueda, porque a mí no me sobra el dinero, sino porque estoy mal. Yo todas estas semanas he estado en casa llorando. No he salido a ninguna parte”, insiste. 

Unos planes que se fueron al traste de golpe y porrazo el lunes tras recibir el mensaje de la Inspección Médica que le deja con pocas opciones y que, en su juicio, vuelve a evidenciar que la Administración sanitaria “nos trata con la punta del pie después de lo que hemos pasado. No queremos que nos den las gracias, ni premios, porque no sirven de nada. El único premio que nosotros queremos es que nos traten humanamente, lo mismo los de arriba que la gente de a pie”, señala. Ahora lo único que le queda es que su doctora pueda darle la vuelta a esta situación. 

Crecen las peticiones de permisos sin retribuir


El caso de esta enfermera no es el único ni mucho menos en pedir permisos sin retribuir ante la presión asistencial que han vivido por la crisis sanitaria. A ella le consta que hay muchos compañeros en esa situación, lo que evidencia el malestar de los sanitarios. “Nunca he visto a tanta gente pedir permisos sin empleo y sueldo, pero es que hay mucho trabajo y no meten a nadie. Ya no puedes más”, señala. 

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