Actualizado: 22:40 CET
Jueves, 17/10/2019

Jerez

Cofradías de ida y vuelta para unas vísperas con un final ya escrito

La Salvación y La Mortaja quizá procesionaran por última vez en una jornada a la que el próximo año podría trasladarse Bondad y Misericordia

La Misión, en el Sábado de Pasión

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El cortejo de La Salvación

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El misterio de La Salvación presentaba novedades

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Sábado de Pasión en Guadalcacín

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La Entrega

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Tomás Sampalo debutaba como capataz en La Entrega

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La primera saeta de la tarde

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La Sagrada Mortaja

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El cortejo tras su salida de Capuchinos

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Desde que en 1999 el primer obispo de Asidonia-Jerez, Rafael Bellido Caro, habilitara la tarde del Sábado de Pasión para que se estrenaran en la calle las nuevas hermandades apenas se han repetido dos años con una misma nómina de cofradías. Ayer, por ejemplo, se echó en falta ya a La Sed y a La Salud de San Rafael, que este año se estrenan en las jornadas del Lunes y el Martes Santo, respectivamente. Y ayer, también, pudieron procesionar por última vez en esta jornada La Salvación y La Mortaja, que previsiblemente en estos próximos meses van a solicitar su incorporación a la Carrera Oficial.  

El Sábado de Pasión es ese día de la Semana Santa en el que suele hablarse más de futuro que de presente. Donde el concepto de lo efímero cobra quizá más sentido que nunca, cuando todo parece en construcción y nada es definitivo. Cada Sábado de Pasión es irrepetible. No hay dos iguales.

Sí se producen sin embargo dos salidas casi en simultáneo. La Salvación y La Misión inician sus recorridos al filo de las cinco de la tarde en las parroquias del Perpetuo Socorro y del Corpus Christi, respectivamente. Para la cofradía de Las Torres el de ayer fue su sexto Sábado de Pasión como hermandad. En estos años ha dado tiempo de culminar el grupo escultórico que acompaña al Nazareno, obra del jerezano Alejandro Oliveras. Ayer, de hecho, se estrenaron las dos últimas imágenes, las de Pilatos y Caifás. Llamó especialmente la atención la del primero, que parece tratar de escapar de la escena.

Pero quizá el mayor logro de esta hermandad haya sido haber contribuido al dinamismo de una parroquia que -en su cincuenta aniversario- parece vivir uno de sus mejores momentos. El Cristo de la Salvación volvió a vestir túnica blanca, mientras los tonos morados y burdeos se entremezclaron en el exorno floral del único paso, que tiene como capataz a Justo Asencio y tras el cual se ha consolidado la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba.

La Misión es la más joven de las corporaciones que procesiona el Sábado de Pasión. A pesar de ello, la de ayer fue ya su cuarta salida como hermandad de penitencia, lo que significa que está culminando ya ese periodo mínimo necesario antes de solicitar su incorporación a la Carrera Oficial. El Nazareno original de Fernando Murciano llama la atención desde que asoma por la angosta puerta de su templo. A sus pies, la Virgen del Encuentro. Los codales lucieron cera de color rojo sacramental, en unos candelabros de guardabrisas que ayer estrenaban trabajos de talla de David Medina. Tras un breve callejeo por Picadueñas, los blancos nazarenos de esta cofradía pusieron rumbo hacia la Puerta de Rota para hacerse presentes en el barrio de San Mateo. Manuel Monje ejerció una vez más como capataz de un paso que contó con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo del Mar, de Vélez-Málaga.

La Salvación y La Misión coincidieron a su llegada a la plaza Rafael Rivero, en una estampa propia de tiempos pasados. La primera lo hacía desde San Marcos y la segunda, desde Tornería. Las dos debían buscar la Porvera. Finalmente fue La Misión quien tomó la delantera.  


En Guadalcacín han dado forma a una cofradía que de momento parece condenada a seguir procesionando en la jornada del Sábado de Pasión. La Hermandad de la Entrega inició su recorrido por la pedanía jerezana a las seis y media de la tarde. Tanto el Nazareno como la Virgen de los Ángeles, han calado entre los vecinos, y eso se percibe cada vez que hacen acto de presencia en la calle.

José Antonio Navarro Arteaga ha dado forma al grupo escultórico en el que se plasma el camino de Cristo hacia el calvario y su encuentro con las santas mujeres. Se trata sin duda alguna de un conjunto visualmente muy atractivo al que únicamente restan ya un par de imágenes. La cofradía presentó ayer dos novedades significativas. De un lado, Tomás Sampalo se estrenó como capataz. Por otro, el cambio de estilo musical, de agrupación a cornetas y tambores. La Banda de las Tres Caídas de Granada relevó este año a la Agrupación de la Sentencia, que precisamente ayer se estrenaba en la Semana Santa de Sevilla. Con independencia de ello, quedó un año más la sensación de que las calles de Guadalcacín se quedan demasiado pequeñas para una cofradía que aspira a romper barreras.

La Hermandad de la Mortaja procesiona cuando el sol ya se ha marchado. A las nueve de la noche se abrieron las puertas de la iglesia de Capuchinos para que esta cofradía iniciara su recorrido por las calles del centro precisamente en una jornada en la que los barrios suelen ser protagonistas de casi todo. La Mortaja es además una cofradía que se aleja del estereotipo que suele acompañar a las corporaciones de nuevo cuño, por cuanto es una hermandad cuya fundación no fue promovida por jóvenes y que además tiene como único acompañamiento musical el de la capilla Sonos Angeli. Martín Gómez es el capataz del paso de misterio de mayor volumen de Jerez.

El tiempo acompañó. A primeras horas de la tarde apretó el calor, aunque aliviado por una brisa que no llegó a molestar en exceso y que perdió intensidad conforme avanzaron las horas. 

El Sábado de Pasión de 2020 será seguro otra historia. Quién sabe si con La Salvación y La Mortaja procesionando ya en otras jornadas. Quién sabe si dando la bienvenida a Bondad y Misericordia como paso previo también a su incorporación a la Carrera Oficial. En las vísperas se sigue hablando más de futuro que de presente. El libro de las vísperas va escribiendo sus páginas con el transcurso de los años con la única certeza de que algún día llegará a su final.

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