Actualizado: 10:09 CET
Lunes, 10/12/2018
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Jerez

Ni ‘suspicacias’, ni debate; Pelayo ‘echa un capote’ a Pacheco

La ex regidora del PP defiende la “veracidad” de los informes jurídicos, mientras que Pilar Sánchez asegura no recordar “nada”

Pilar Sánchez, a su llegada a la Audiencia Provincial

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García Pelayo también comparece como testigo

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Pilar Sánchez y Pelayo en la sala de espera

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Sánchez conversa con Joaquín del Valle

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Pacheco en el juicio

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La sala donde se desarrolla la sesión

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  • La cuarta sesión del juicio reúne en la Audiencia a los tres últimos alcaldes al acudir Pelayo y Sánchez como testigos

 Ya ocurrió en enero de 2016, y ayer la estampa se repetía en el mismo lugar: la sala de espera de la sección octava de la Audiencia Provincial y con los mismos protagonistas: los ex alcaldes Pedro Pacheco, Pilar Sánchez y María José García-Pelayo. Ayer,  aunque las circunstancias de los dos primeros, ya con el tercer grado, eran mucho más favorables que en aquel entonces, cuando Pacheco llevaba poco más de un año en prisión y Sánchez afrontaba la cuenta atrás para entrar en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra, tampoco hubo intento alguno de cruzar palabra, ni siquiera miradas.

Exceptuando algún gesto entre las dos ex alcaldesas, que llegaron a estar sentadas una en frente de la otra, la fotografía de los tres evidenciaba los catastróficos resultados judiciales  de las idas y venidas de los pactos PP-PSA y PSOE-PSA. En la cuarta sesión del juicio por el caso ‘Huertos de Ocio’ le tocó romper el hielo a Pilar Sánchez. Se especuló hasta última hora con la posibilidad de que declarara por videoconferencia, pero al final prefirió afrontar este trago, ya como testigo, en persona. Al entrar en la sala le resultaba difícil disimular los nervios y así se evidenció en el estrado a la hora de manipular el micrófono. No miró al banquillo de los acusados, ni a la llegada ni al terminar, cuando ya se le veía mucho más relajada.

Su declaración no se prolongó más de siete minutos en los que la ex regidora socialista vino a aportar poco, con respuestas cortas en las que reiteraba su desconocimiento del tema y que no recordaba nada. Así, explicó que tanto cuando estaba en la Corporación como concejal de la oposición del grupo municipal socialista desde 2003,  hasta cuando accedió a la Alcaldía en enero de 2005, por el pacto PSOE-PSA, esta operación urbanística nunca fue un tema que tratara. En este sentido, precisó que como concejal en la oposición, al ser diputada provincial de Cultura en ese tiempo “eran otros compañeros los que se ocupaban”.

 Ya siendo alcaldesa, según dijo, ni Pacheco le informó de ese asunto, ni acudió a los consejos de administración de la GMU “en los que se tomaron decisiones importantes” relacionadas con esta operación.  “No recuerdo haber hablado nada de ese tema con el señor Pacheco. No fue un tema en el que personalmente entrara”, añadió, pese a  reconocer que, aunque “posiblemente tendría la reunión”, tampoco se acordaba de haberse sentado con los parcelistas afectados ya como alcaldesa.

“Relaciones insufribles”

Mucho más ahondó en el caso María José García-Pelayo, que acabó echando un capote al que fuera su socio de Gobierno, sin dejar de reconocer las relaciones “insufribles” que tuvieron hasta que decidió cesarlo, en una decisión que le costó la Alcaldía en enero de 2005. Empezó con monosílabos, pero terminó siendo tajante y hasta reiterativa, a la hora de dejar claro que esta operación urbanística por la que se juzga a Pacheco y que el Ayuntamiento inició en 2003 cuando ella era alcaldesa, “no levantó suspicacias” ni “debate político”.

Durante su declaración defendió además la “veracidad” de los informes jurídicos correspondientes que motivaron su aprobación, “por mayoría”, en el consejo de administración de la GMU. Además, insistió en que “cualquier decisión” que se tomó en el Ayuntamiento en el tiempo en el que ella era regidora “ha sido siempre con los informes correspondientes”. Pese a admitir que durante su mandato hubo otros casos que su partido “sí denunció” y acabaron archivándose, en este caso en concreto “no fue un procedimiento que me llamara la atención. Fue un asunto más de los miles que iban al consejo”, dijo.

Preguntada por el fiscal  por si la “opacidad” de esta operación fue la razón de la ruptura del pacto PP-PSA, Pelayo descartó que esto se convirtiera en el detonante, como sí lo fueron “las cosas pequeñas” surgidas “en el día a día” motivado,en buena parte, “porque todo el mundo que conoce a Pedro Pacheco sabe que le encanta hablar y es un tanto bocazas”, manifestó, para referirse a las “descalificaciones” con las que se desayunaba al día siguiente de las famosas visitas de Pacheco a las barriadas.

Ayer también declaró el ex concejal de IU, Joaquín del Valle que remarcó que la abstención de su partido en el consejo de la GMU fue por “razones políticas”, ya que entendía que “lo razonable” era que el Ayuntamiento  pusiera en valor los terrenos para su desarrollo, pero también buscar una alternativa para los parcelistas “en otros suelos rústicos”. La vista sigue hoy con la declaración de técnicos del Ayuntamiento. 

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