Actualizado: 14:02 CET
Miercoles, 24/04/2019

Jerez

Porque todo empieza en las viñas

“Hay que copiar el modelo de las DOC”, defiende José Ramón Estévez, que ha apostado por elaborar sus vinos y nuevo brandy con materia prima exclusiva de Jerez

  • Vistas desde Viña Bristol

El sol vuelve a lucir tras un solitario día de lluvia, pero, sorpresa, hace rasca: qué menos,  es San Andrés, “cuando el mosto vino es”. Desde lo más alto de la Viña Bristol se divisa un amplio paisaje que abarca, en el horizonte, la ciudad de Jerez, y, desde nuestros pies, los viñedos que se extienden en derredor de la casa cortijo desde la que se domina la finca hasta donde lo permite la vista. Es una de las adquisiciones más preciadas del grupo José Estévez SA, “la viña más moderna que hay en Jerez”, y encarna asimismo el compromiso de la compañía con el terruño, con el origen, porque “todo empieza en las viñas”. 

“Tener un buen relato en el vino es fundamental. Y Jerez lo tiene”

Todo empieza en las viñas, pero el origen de este relato se remonta a 2013. “Tener un buen relato en el vino es fundamental. Muchas regiones basan su producción en su origen y en su historia, y Jerez tiene ambas cosas”, recalca José Ramón Estévez, presidente de la compañía. Hace seis años adquirieron un compromiso “serio con la excelencia y la calidad de los vinos”, y lo hicieron apostando por el terruño, por la materia prima, adquiriendo y adaptando viñedos, innovándolos, desarrollando nuevas ideas y proyectos, en busca de un “revulsivo” que ha tomado siempre como referencia el ejemplo de otras zonas vitivinícolas del mundo, en especial las catalogadas como Denominaciones de Origen Calificadas (DOC), basadas en la utilización exclusiva de materia prima de su propia DO para elaborar sus vinos.

“Entendemos que es el momento apropiado para que el sector del vino del Marco de Jerez coja ese camino. Nosotros lo hicimos en 2013 y no tiene marcha atrás”, concluye Estévez.

Y ese camino comenzó por la adquisición de grandes superficies de viñedos -en la actualidad es el mayor viticultor del Marco con 800 hectáreas de viñedo propio, el 12% del total de la DO-. “Es el valor que nos diferencia con respecto a otras compañías, la base sólida desde la que trabajamos a diario, el viñedo, donde empieza todo, para hacer las cosas bien desde el principio, en busca de lo genuino y lo auténtico”.

José Ramón Estévez insiste en el concepto del “relato”, en la ventaja de contar con una “story-telling” propia, porque “para ganar confianza, hay que basar la estrategia en historias verdaderas, y eso significa mirar a largo plazo sin perder de vista el origen”. E insiste en poner de ejemplo otros grandes vinos del mundo que basan su éxito en la materia prima. “Jerez, en cambio, tiene una historia enorme que no hemos sabido rentabilizar, ni darle valor; por eso hemos decidido trabajar en esta línea”.
Uno de los momentos decisivos en su apuesta por la nueva filosofía de la bodega se materializó en 2015 con la primera producción de finos y manzanillas elaborados con uva palomino fino y fortificados con alcohol con origen de Jerez, lo que les ha permitido asimismo controlar todo el proceso desde el inicio.

El más reciente acaba de materializarse esta semana con la presentación de su nuevo brandy, Maximum, que no solo sigue la premisa del origen y la calidad de la materia prima, sino que es el primer brandy elaborado cien por cien con uva palomino fino de las viñas de la propia bodega en Jerez.

Para la producción de cada litro del nuevo destilado son necesarios 5 kilos de uva, y se obtiene exclusivamente a partir de holandas y aguardientes mediante una cuidada destilación de vinos muy seleccionados de las propias cosechas del grupo bodeguero, envejecido a continuación en botas de roble americano en las que previamente descansaron los mejores olorosos de la compañía, y sin añadidos de azúcar o caramelo.

“Hemos vuelto a dar importancia al origen como elemento diferenciador para obtener la excelencia”, resalta Estévez. Una “excelencia” que en este caso viene a “poner en valor el espíritu de los vinos de Jerez”.

El relato, en cualquier caso, no se detiene aquí. Estévez apela igualmente a la vertiente socioeconómica e invita a las demás bodegas del Marco a seguir su ejemplo: “Si todo el brandy que se produce en Jerez procediera de sus viñas, serían necesarias actualmente 3.700 hectáreas, lo que iría traducido en generación de riqueza y de empleo. El que quiera que se apunte”. Esa parte del relato, no obstante, está aún por escribir, aunque la más importante siga basándose en el origen, que en el caso de Jerez es más que un buen comienzo.

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