Actualizado: 10:09 CET
Domingo, 20/09/2020

Jaén

El sentir pictórico de David Padilla, en el Museo de Jaén

Las salas temporales del

  • Autoridades y organizadores en la presentación de la exposición ‘David Padilla, la mirada de la modernidad’.

Este martes, 8 de septiembre, se inaugura en las salas temporales del Museo Provincial de Jaén la exposición ‘David Padilla, la mirada de la modernidad’, la primera antológica dedicada al artista jiennense, fallecido en mayo de 2016.

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo,  ha presentado la muestra, que será visitable a partir del miércoles; y que  incluye 72 obras, ocho firmadas por contemporáneos de Padilla como Blas Cabrera, Natividad Jiménez, Diego Gadir e Inca Quesada; y el audiovisual ‘La baba del caracol’, donde el pintor e ilustrador revela en  una conversación su ideario sobre la creación artística.

“Es una exposición justa, necesaria e improrrogable que nos revela al creador incansable, caudaloso y arrollador que fue David Padilla”, valoró Del Pozo, que adelantó la intención de la Consejería de Cultura de hacerla itinerante. “Intentaremos llevar esta exposición por toda Andalucía”, dijo.

De momento, se puede ver hasta el 8 de noviembre y en visitas comentadas por el comisario de la muestra, el pintor Francisco Carrillo Rodríguez, los días 12 y 13 de septiembre, a las 12 horas, y los domingos hasta el fin de la exposición, previa inscripción  a través de WhatsApp en el número 670 94 93 37.

“La exposición muestra a un David personal, íntimo y extremadamente intelectual”, explicó el comisario.  Al mismo tiempo señaló que el objetivo es que “el público que visite la exposición sepa mirar como lo hacía David Padilla”, además de “ponderar” la figura del artista.

La exposición es una realidad gracias al empeño de la mujer que acompañó al pintor hasta sus últimos días, Inmaculada Pulido, que se ha esforzado en reunir 62 obras del artista, principalmente de colecciones privadas (39 prestadores) y que acercan al visitante cómo Padilla veía los monumentos de su Jaén natal, las colectividades y retratos individuales de “amigos y desconocidos”.

Como aclaró Pulido, fue un artista que “humanizó su obra, pintando con naturalidad, claridad y verdad, haciendo suyas las ilusiones y los problemas de las personas que lo rodeaban”. Dijo: “Desde su juventud y hasta sus últimos días, fue una persona verdadera, fuerte e independiente, que mantuvo un firme compromiso con el arte y con una forma de sentir y vivir”.  

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