Actualizado: 03:07 CET
Miercoles, 20/02/2019

Jaén

Las orujeras, desbordadas por el ritmo de molturación

La patronal advierte que la avalancha al recepcionar y procesar el alpeorujo de las almazaras compromete la viabilidad de las industrias

  • Orujera San Miguel de Villanueva del Arzobispo

La escasez de precipitaciones en el último mes está agilizando la recolección de la aceituna, hasta el punto de que en las almazaras se trabaja a pleno rendimiento durante los 7 días de la semana, día y noche, para molturar la aceituna en el día. Sin embargo, esta situación está provocado una concentración de entrada de alpeorujo de muy difícil de gestionar por parte de las orujeras. El tiempo de molturación de las almazaras se va reduciendo campaña a campaña, pasando de 90 días a tan sólo 40 días. “Con esta reducción del tiempo, el orujo graso húmedo llega a las orujeras en forma de avalancha, complicando enormemente su gestionabilidad, aumentando su complejidad y reduciendo su capacidad de valorización”, se indicó desde la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo (Aneo), para quien resulta más costoso y complicado procesar el orujo graso húmedo en tan poco tiempo que cuando las campañas se alargan en el tiempo.

Según Aneo, está situación es preocupante en toda la geografía nacional, pero está llegando a valores críticos en la provincias de Jaén, Córdoba, Málaga y Granada, donde a las orujeras, al ritmo actual de molturación en las almazaras, están teniendo serios problemas de capacidad y se están viendo obligadas a redistribuir las entradas entre plantas a veces más alejadas y con mayores costes de transporte, recepción y gestión industrial. Por este motivo, Aneo considera que, a menos que baje el ritmo de entradas de alpeorujo, bien por una climatología que no permita cosechar al ritmo actual, bien porque de forma individual se decida bajar el ritmo de molturación para mejorar el coste de gestión y valor de sus subproductos, las orujeras verán muy mermadas sus capacidades económicas. Otro cuestión importante a la que aluden las orujeras es la adicional merma en rentabilidad de las empresas orujeras,, pues éstas se basan en la comercialización del aceite de orujo crudo y de las biomasas (hueso de aceituna y principalmente orujillo). “Estos dos productos se encuentran hoy a niveles de precio de mercado extremadamente bajos en relación a los últimos años lo que adicionalmente ahoga a muchas de nuestras industrias”, señaló Joaquín López, director de Aneo. La producción media nacional de orujillo es de 1,3 millones de toneladas por campaña, una comercialización que es un pilar fundamental para la rentabilidad de las orujeras. El estudio de la cadena de valor del sector orujero realizado por el Ministerio de Agricultura, en la campaña 2011/2012, demostró que esta era de los pocos sectores donde había una rentabilidad positiva en cada una de las etapas de procesado.

El estudio estableció que el 40% de los ingresos de las orujeras se correspondía a la venta del orujillo. En esa campaña 2011/2012 el precio del orujillo era de 45 euros/tonelada a la salida de fábrica, mientras que en la campaña pasada, 2017/2018 y en la actual, 2018/2019, el precio del orujillo a la salida de fábrica está entre 12-15 euros/tonelada. Además, lamentan que el aceite de orujo de oliva crudo está actualmente por debajo de un euro por kilo, un precio similar al de hace cinco campañas . Y a ello se añade un precio inasumible del orujillo, “por lo que este año la rentabilidad de las orujeras está en serio problema de equilibrio y pueden llevar a la quiebra de algunas industrias”, apuntan desde Aneo, que demanda un plan para el desarrollo de la economía circular del sector olivarero, impulsando la generación de electricidad a partir de la biomasa del olivar, orujillo o poda”.

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