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Miercoles, 21/11/2018
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El Dedo

La dedocracia

Desde hace más de 40 años se está usando la palabra democracia como si se tratara de una necesidad comparable al comer, beber o dormir

Desde hace más de 40 años se está usando la palabra democracia como si se tratara de una necesidad comparable al comer, beber o dormir. No hay conversación, ya sea política, religiosa, económica o literaria en la que el vocablo ‘democracia’ no aparezca varias veces, pero lo realmente importante es saber si conocemos el significado real de la misma.

La democracia es un sistema político que para muchos, sin duda de ningún género, es el mejor para gobernar pero que, en ciertas ocasiones, es una muñeca rota por la codicia de unos pocos. Resulta duro, pero al poder político le ha comido el terreno el poder económico, y a las pruebas me remito con la infinidad de casos que están en los juzgados, empezando por la Gurtel y terminando con los ERES.

La célebre frase de que “la democracia es el peor de los sistemas de gobiernos con excepción de todos los demás”, la utilizan muchos como un principio excluyente que impide su evolución y mejora. Los propios partidos políticos, en su funcionamiento poco democrático, no son el mejor ejemplo para la ciudadanía que, en eventos electorales, comienza a pasar olímpicamente de ellos; porque, ¿cómo van a ser creíble para la gente unos partidos donde el nombramiento a dedo funciona como en tiempos pasados?

En Madrid lo hemos comprobado la semana pasada, y es que, como ellos mismos dicen, en el partido no hay democracia interna.  Por el contrario, en el partido que gobierna en nuestra ciudad, toda la democracia la sacan a la calle para grandes asuntos como la construcción de hoteles de lujo en la Puntilla acompañados de viviendas VPO.

Eso es pura demagogia, ¿o es que no hay terrenos donde poder edificar las VPO? Si queremos prosperar, debemos arrimarnos a los inversores que más dinero aporten y que sean los que más puestos de trabajo creen. No queremos otro Pilato.

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