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La Ciudad y el Cine

Publicado: 28/05/2018 ·
14:07
Actualizado: 28/05/2018 · 14:08

A veces en una tarde calurosa, una fachada cualquiera nos abría una ventana oscura: una sala de cine

  • Los cines Albéniz.

Meterse en un cine era una posibilidad más que ofrecía eso de callejear. Las verdes praderas eran solo el título de una película para mucha gente, para muchos que sabían de las playas de Benidorm, solo por los telediarios. La ciudad era el invierno y también el veraneo.  Tu ciudad estabas hecha de muchos sitios conocidos y rutinarios,  que en el letargo del verano, adquirían a deshora un significado nuevo e interesante.

A veces en una tarde calurosa, una fachada cualquiera nos abría una ventana oscura: una sala de cine. Un oasis en el desierto de asfalto, un frescor que se adelantaba ala noche gracias al cartel de Refrigerado. Y con el cine venía profundidad a la vida “chata” de las aceras, recuerden la Rosa Púrpura del Cairo. Gracias a las  salas de cine, El espejo de Alicia era accesible desde muchas esquinas,  desde muchas manos, a la distancia de un tique y una bolsa de palomitas. 

Los grandes distribuidores han hurtado a nuestras ciudades el cine de barrio, esa posibilidad de escaparse a cualquier hora del día de nuestro rollo, esa ventana abierta a cualquier lugar del mundo, ese viaje a la oscuridad a cualquier hora del día desde nuestros modestos zapatos.

Nos dicen que el cine en la ciudad no es negocio, ¡ja¡ Las butacas del cine Albénizen reducido  número puede que tengan más subidas y bajadas que la noria del puerto.Otra cosa es que en el centro de Málaga tengan que desaparecer los lugares de toda la vida de muchos para que tenga lugar “un espectáculo único” para otros, que nos visitan por un día.

El cine hace ciudad y la ciudad puede hacer mucho más por el cine que poner una alfombra roja.El cine es un salto a caballo en el tablero de la ciudad. Una sala en una calle es una ventana inmensa a pie de acera. Una evasión de nuestra realidad que de inmediato nos devuelve a ella pero con otros ojos.

Hay calles que saben a cine, como Fuencarral y Luchana en Madrid. Hay plazas que fueron cine como la Merced en Málaga.Nobleza obliga a recordar lo que estuvo bien y cuesta muy poco repetir. La ciudad está hecha de todos. Mientras unos hacen hoteles, otros, entran y salen y hacen ciudad caminando. Un cine permite viajar sin emitir humos a mucha gente desde una tarde cualquiera de inviernoo... de verano.

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Autor en Andalucia Información

Ángel Pérez Mora

Escuela de Arquitectura de Málaga. Autor del proyecto de Rehabilitación del Palacio de la Aduana y Plan Especial de Baños del Carmen

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"Pensar la ciudad es reflexionar sobre nosotros, sobre lo que somos. La ciudad es el mejor invento del hombre para el hombre"

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