Actualizado: 10:54 CET
Jueves, 27/02/2020
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Málaga

Un juicio para revivir la tragedia del pequeño Julen en Málaga

Arranca este martes y en el banquillo de los acusados se sentará David Serrano, el dueño de la finca del pozo donde cayó el pequeño hace un año

  • Serrano, dueño de la finca.
  • Se enfrenta a una petición fiscal de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave,
  • Los padres elevan a tres años y seis meses su petición por una negligencia "extremadamente grave"
  • Las sesiones de la vista oral se celebrarán del 21 al 24 de enero y el 28 y 30. días después del primer aniversario de la caída el 13 de enero de 2019

El juicio por la muerte de Julen, el niño de dos años que murió al caer a un pozo en Totalán (Málaga), revivirá desde este martes en el Juzgado de lo Penal número 9 de Málaga la tragedia que conmocionó a España en enero del año pasado.

En el banquillo de los acusados se sentará el dueño de la finca, David Serrano, que se enfrenta a una petición fiscal de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, aunque los padres elevan a tres años y seis meses su petición por una negligencia "extremadamente grave".

Las sesiones de la vista oral se celebrarán del 21 al 24 de enero y el 28 y 30 del mismo mes, días después del primer aniversario de la caída al pozo del menor, el 13 de enero de 2019.

La vista oral comenzará el martes a las 10.00 horas con las cuestiones previas y seguidamente declarará el acusado, para el que su defensa pide la libre absolución.

David Serrano siempre se ha declarado inocente y ha mantenido que era imposible prever el riesgo de que el pequeño cupiera por un agujero tan pequeño y que tampoco hubo negligencia porque alertó a los padres "varias veces".

Seguirá después la fase testifical y los primeros en declarar serán los padres de Julen, seguidos de la pareja del acusado (prima del progenitor del niño) y el empresario que ejecutó el pozo.

También está programado el testimonio de los senderistas que pasaban por la zona cuando el pequeño cayó, además de varios médicos forenses, el coordinador del operativo de rescate, Ángel García Vidal, y los mineros de Asturias que participaron.

Un total de 51 personas, entre peritos y testigos, pasarán por la sala cuatro, donde ya se han celebrado otros macrojuicios como los de Malaya, Minutas y el caso Pantoja, aunque algunos mineros de Asturias lo harán por videoconferencia desde el próximo miércoles.

Los médicos forenses que realizaron la autopsia certificarán que la causa fundamental de la muerte de Julen fue por precipitación y que sufrió traumatismo craneoencefálico y raquimedular.

Los forenses sentenciaron que el pequeño no pudo morir por el golpe de una piqueta durante las labores de rescate, como mantiene la defensa del dueño del terreno, ya que "no se han observado fracturas en el plano superior de la bóveda craneal" y además la piqueta comenzó a funcionar casi cuatro horas después de su muerte.

Los patólogos determinan que el tiempo de supervivencia "fue corto", que falleció "pocos minutos después de la precipitación" y que no se trató de una caída libre, ya que la velocidad de la caída se vio disminuida por la fuerza de rozamiento, ropas y salientes del pozo.

Hay acreditados ochenta periodistas de treinta y cuatro medios de comunicación por la trascendencia mediática que supuso, en enero del año pasado, el rescate de Julen durante doce días y once horas tras su caída a un pozo de casi 110 metros de profundidad.

Julen cayó al pozo el 13 de enero de 2019 después de que el acusado acudiera en compañía de su pareja y su hija menor y de los padres de Julen y el pequeño a esa parcela con la intención de hacer un arroz y pasar el día en el campo.

Para el fiscal, Serrano era el único conocedor de la presencia del pozo y "a sabiendas de todo ello y de la falta de protección suficiente y adecuada, no adoptó medida alguna para evitar cualquier posible resultado lesivo, poniendo en peligro la vida de los dos menores".

El fiscal mantiene que los padres de Julen y la pareja del acusado "desconocían" que estaban preparando la comida a "diecisiete metros de distancia de un pozo sin tapar".

Las operaciones de rescate precisaron de la intervención y despliegue de un gran número de personas, de bomberos, numerosos expertos, empresas especializadas, equipos de salvamento minero y grupos de montaña que despertaron la atención mundial.

El pequeño fue rescatado sin vida el 26 de enero, doce días después de caer al pozo, y un año después se depurarán responsabilidades tras conocer en sede judicial los detalles de este suceso.

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