Actualizado: 11:35 CET
Miercoles, 13/11/2019

Arcos

El San Juan Bosco fue una fiesta de los gaditanos

Los de Bermúdez, donde no jugó de inicio Maqui, hicieron un partido de lo más serio

  • La afición arcense se fundió con su equipo al conseguir Borja el segundo tanto visitante.

El Arcos de la recta final de liga está dando señales positivas del equipo que podía haber sido a lo largo de la temporada si no hubiesen ocurrido tantos fenómenos adversos como los que ha soportado a lo largo de la temporada la plantilla arcense. Afortunadamente, la situación deportiva se ha ido arreglando en estas últimas jornadas -excepción hecha del revés en Gerena-, y el equipo ha ido recobrando un esquema de juego muy definido en el que destacan una gran solidez defensiva, con muy pocos errores tanto en el despeje como en la salida del balón desde atrás; una más que apreciable presión arriba y un juego entre líneas del que careció durante bastantes jornadas de la competición. Ni siquiera la ausencia de Maqui de inicio -en prevención de una quinta amarilla que le privase de jugar el último partido de liga-, restó potencial defensivo a los visitantes, que contuvieron sin excesivos apuros a un Utrera aletargado y con escasa chispa como para ‘meter’ en “el partido más importante en 25 años” a la gran cantidad de aficionados que acudieron a la pretendida fiesta local que se suponía que iba a ser el choque frente al Arcos. El San Juan Bosco no fue un infierno por la presión de los aficionados, pero sí una caldera del calor que hacía y los espectadores andaban más ocupados en buscar una sombrita que en volcarse con los suyos.

Sin embargo, los arcenses, muy bien ubicados en el campo, resolvían sin mayores esfuerzos los tímidos ataques locales y el tempranero gol de Adri Romero, en una gran jugada de Sergio Jiménez, les facilitaba la tarea de tener que aguantar el tirón ante un equipo que necesitaba imperiosamente los tres puntos para certificar la disputa de la promoción y que iba a dejar mucho espacio a la espalda de su zaga. El Utrera se mostraba excesivamente premioso y predecible en la circulación del balón, incapaz de superar el entramado defensivo arcense ni metiendo un balón entre líneas ni en los innumerables acercamientos y centros al área, donde los centrales y Alberto Durán las ganaban prácticamente todas. Además, la puntería de los atacantes utreranos brillaba por su ausencia a pesar de la voluntad que ponían en el empeño. Lo más peligroso de los locales en toda la primera parte sucedió en el min. 36, en una acción individual de Kiki Padilla que se marchó cerca del poste izquierdo de Iván López. Por contra, los de Bermúdez gozaron de dos ocasiones claras en las botas de Adri Romero y Caballero.

A la vuelta del descanso continuó la misma tónica, con la inclusión de jugadores de refresco en ambas formaciones, entre ellas la de Maqui, para blindar la parcela ancha y evitar algún pase filtrado. Pese a los sustillos lógicos, el Arcos salió indemne y mató el partido en una contra de Legupín que culminó Borja para ganar tres puntos vitales.

ZONA MIXTA. PEPE BERMÚDEZ, ENTRENADOR DEL ARCOS C.F.

"Este equipo se merece un reconocimiento"

“La victoria nos sabe a tres puntos. No he visto los resultados todavía. Vamos a saborear los tres puntos. Es verdad que damos un pasito importante hacia delante, pero solo sabe a tres puntos y a un reconocimiento al trabajo de todos y cada uno de los que están en el vestuario. A pesar de todos los adjetivos que le han puesto a este vestuario -de peseteros, de falta de actitud, de todo prácticamente-, hay gente que no creía en este grupo porque en vez de entrenar cuatro días hemos entrenado tres. A pesar de todo lo que llevamos pasado, hoy, a 12 de mayo, la última nómina que cobró este equipo fue en febrero. Yo creo que se merece un respeto, al igual que nosotros respetamos a todos. Creo que, con perdón, tienen los huevos muy grandes y lo demuestran ahí dentro día a día y partido a partido. Es una situación muy complicada. Tú me dices “ahora estamos dando el rendimiento; yo te digo que me gustaría haber visto este equipo sin diciembre ni enero, cuando teníamos diez jugadores para entrenar y con tres juveniles en el banquillo, como cuando nos visitó el Utrera. Me hubiera gustado ver a este equipo con dos meses normales, diciembre y enero, y que no hubiera pegado ese bajón debido al problema institucional. La junta gestora lo está dado todo y la afición también”.


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