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Sábado, 21/04/2018

Arcos

Inician campañas en contra y en favor del Waka Waka

Desde 2007 se vienen produciendo denuncias contra la terraza de verano, con permiso municipal

  • Waka Waka, terraza situada junto al lago de Arcos.

Esta semana se ha producido una reunión al objeto de intentar paralizar la actividad de un establecimiento situado a orillas del lago de Arcos. Un grupo de vecinos de El Santiscal se opone a que la terraza de verano Waka Waka funcione un año más, ya que considera que el ruido no les deja descansar, tanto a ellos en su condición de vecinos como a los residentes del geriátrico Lago de Arcos, también enclavado a orillas del embalse. Sin embargo, la división de opiniones de los vecinos sobre los presuntos ruidos también ha quedado patente estos días tras el sondeo realizado por este periódico, pues algunos entienden que “no es para tanto” y ni mucho menos como para cerrar el posiblemente primer centro de ocio de la ciudad en verano.


Lo que simplemente puede parecer una denuncia más de tantas como se emiten contra los ruidos, ha derivado incluso en una presunta agresión contra la figura del defensor de la Ciudadanía de Arcos, José Antonio Salas, que ha sido en última instancia la persona que ha mediado entre vecinos e institución municipal de algún modo en esta causa.


Uno de los propietarios del establecimiento, José Castro, fue sorprendido junto a la vivienda particular del defensor fotografiando una parcela anexa de su propiedad donde teóricamente su arrendatario poseía hasta hace unos días una pequeña granja de gallinas. El copropietario del Waka Waka lo amenazó presuntamente con denunciarlo a la justicia porque tener gallinas en una parcela de El Santiscal es ilegal. Esta situación ha llegado a tal extremo que incluso el defensor asegura temer por su integridad y la de su familia.  Por estos hechos, José Antonio Salas interpuso el pasado viernes una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Arcos. Si bien su tarea en todo este asunto se ha limitado a extrapolar las denuncias vecinales al Ayuntamiento, también decidió abrir un expediente de oficio por las presuntas molestias ocasionadas por el Waka Waka. Del Ayuntamiento asegura no haber recibido contestación.  “Esta oficina ha tramitado expediente de quejas al Ayuntamiento de Arcos. Para cualquier información deben dirigirse al Ayuntamiento, ya que los estatutos obligan al defensor a mantener la correspondiente confidencialidad. Cualquier organismo debidamente autorizado tendría acceso a dichos expedientes”, señala la oficina del defensor de la Ciudadanía.


A todo, el equipo de Gobierno de la ciudad, personificado en su alcalde, José Luis Núñez (PP), y su primer teniente de Alcalde, Manuel Erdozain (Ai-Pro), defiende la actividad ejercida por la terraza de verano, argumentando desde la ausencia de ruidos hasta la creación de unos 30 puestos de trabajo por parte de la empresa.


Waka Waka es una de las principales, si no la principal, oferta de ocio nocturno en Arcos y la Sierra, reuniendo a cientos de personas cada fin de semana en sus instalaciones, las cuales disponen, además, de una explanada acondicionada para la práctica de la botellona.

La cronología de las denuncias
Las denuncias comenzaron en 2007, cuando un grupo de vecinos presentó sus quejas al Ayuntamiento, Policía Local y Delegación del Gobierno. Entonces no era el Waka Waka, sino tres los establecimientos denunciados: Porto Alegre, Bora Bora y Bahía Beach. Los vecinos aseguran en nota pública que las contestaciones recibidas del Ayuntamiento fueron “de lo más variopintas”. El 9 de octubre de 2007 se le contestó que los citados establecimientos “se encuentran en la actualidad sin funcionamiento, tras no haberles sido concedida licencia de actividad… Esperamos que una vez han cesado las actividades desaparezcan las quejas vecinales”. Evidentemente, ya entonces no era verano y los negocios habían cerrado. Los vecinos consideran que “se les dejó funcionar todo el verano y cuando ya no funcionaban se emitió un informe que se descalifica por sí solo”.


En 2008 la Policía Autonómica levantó acta contra el establecimiento hoy denunciado, que fue remitida al Ayuntamiento, concretamente por carecer de licencia de apertura municipal, celebrar espectáculos públicos o actividades recreativas distintos a los autorizados, carecer de hojas de reclamaciones, carecer de documento de titularidad y aforo, incumplir el horario de apertura y cierre del establecimiento. Entonces, el Ayuntamiento contestó a la Consejería de Gobernación dictando un decreto con fecha de 10 de octubre de 2008, por el que se inició un procedimiento sancionador y se ordenó con carácter cautelar y provisionalmente la clausura de la actividad de la terraza de verano. Este paso para los vecinos fue “más de lo mismo”. En el mes de octubre se dice que se clausura una actividad que ya ha cesado, al desarrollarse la misma en los meses de verano.
Posteriormente, en 2009, la Consejería de Gobernación volvió a instar al Ayuntamiento a que hiciera cumplir la Ley, pues el establecimiento fue objeto de numerosas denuncias de particulares, y en el escrito de denuncia se contemplaban infracciones de carácter grave. Sin embargo, los afectados no recibieron contestación alguna.


Ya en 2011, se volvió a denunciar la actividad del Waka Waka los días 10 y 11 de junio ante la Policía Local de Arcos,  solicitando la inspección del establecimiento, comprobando los hechos denunciados (actividad sin licencia, horario y empleo de música) y que se tomaran medidas cautelares (cese inmediato de la actividad o precinto de los equipos de música). El Ayuntamiento contestó que el día 9 de junio asegurando que el propietario del establecimiento no disponía de licencia de apertura, y después, el lunes 13 de junio de 2011 se levantó un acta de inspección en la que se puso de manifiesto que la terraza permanecía abierta sin licencia de apertura.
Posteriormente se realizó un informe firmado por el técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento, una empresa privada de medición y un agente de la policía local, en el que se indicaba que a pesar de no tener licencia de actividad se habían introducido medidas correctoras en el local.
“Este año propusieron de nuevo hacer mediciones en un domicilio, negándonos, pues son evidentes las molestias y el establecimiento es a todas luces ilegal (sin licencia de actividad, horario no reglamentario…)”, esgrimen los vecinos afectados.


Ahora, hace tan sólo unas semanas, 73 vecinos presentaron una solicitud ante el Ayuntamiento reclamando el cese de la la actividad del Waka Waka. Aseguran que no recibieron contestación. Los afectados consideran que el establecimiento, o no posee licencia de actividad o que se le ha concedido una no acorde con la actividad que desarrolla la terraza de verano. Igualmente, creen que no se cumple el decreto 78 de 2002, de 26 de febrero, que regula la celebración de espectáculos públicos y actividades recreativas en Andalucía.
Su siguiente paso fue presentar denuncia en la oficina del defensor de la Ciudadanía de Arcos, sin que el Ayuntamiento, nuevamente, volviera a contestar.
El establecimiento se encuentra en una parcela catalogada de uso residencial, ubicada en zona de dominio público hidráulico cuya construcción abarca la zona de servidumbre del lago. El mencionado decreto prohíbe las discotecas al aire libre, al prohibirse las actividades con música fuera de recintos cerrados. El decreto apunta también que discotecas, pubs y bares con música son actividades que se han de realizar “en el interior” de los establecimientos cerrados. Sin embargo, en Arcos hay varios locales que emiten música al aire libre.

La Ley
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos estima que el mantenimiento de estas situaciones vulnera el artículo octavo del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 (Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales), entendiendo que con tales situaciones de ruidos se vulnera los derechos del disfrute de domicilio y el respeto de la vida privada y familiar.
El derecho a no soportar inmisiones acústicas de manera que afecte a la salud, calidad de vida y bienestar de las personas se fundamenta también desde la óptica constitucional. El establecimiento denunciado ha emitido en años anteriores de música al aire libre, sonando hasta altas horas de la madrugada, las noches de jueves a sábado, durante los meses de julio, agosto y parte de junio y septiembre, “ocasionando perturbaciones del sueño y demás trastornos asociados”, según los afectados, que creen que es obvio el incumplimiento de la normativa en materia de horarios.

Núñez habla de “cruzada” contra el Waka Waka

El alcalde, José Luis Núñez,  junto su primer teniente de Alcalde, ha declarado que “me hubiera gustado que las denuncias hubieran llegado años atrás. Sabemos quién está promoviendo todo esto. Nos parece bien y legítimo que cada uno defienda sus intereses y se dediquen a poner chinas en el camino. Me gustaría que esa persona o personas que este año tienen tanto interés en que ese establecimiento no se abra, lo hubieran  tenido años atrás. Cosa que no ha ocurrido”. Sobre las presuntas molestias de la terraza de verano, señaló que después del primer fin de semana de apertura de las instalaciones no ha recibido denuncia alguna de la Policía Local, salvo por una reyerta que pudo tener lugar en cualquier otro sitio, manifestó Núñez (PP).

“Este año parece que hay más interés por atacar a este equipo de Gobierno con ese establecimiento, que para nosotros no supone ningún interés económico, sólo que hay un empresario y una serie de trabajadores que desaparecen en verano de las listas del paro. Y eso hay que valorarlo”.

El alcalde aseguró que, tras conversación con el gerente del Residencial Lago de Arcos, le comentó que no sufre molestias ni éste ni el año anterior. Además, afirmó que ni él como vecino, ni el delegado de Urbanismo que también es vecino de El Santiscal, sufre molestias. A ello añadió que éste ha sido el año con mayores exigencias a la empresa, y pidió a “algunos” que en vez de dirigirse con este asunto a otros líderes políticos de la ciudad “den la cara”, considerando que hay una persona o varias “calentando” a otras con la recogida de firmas en contra del establecimiento. Por su parte, Erdozain reconoció que se había solicitado una reunión hace unos 20 días para tratar este asunto con los vecinos, pero lamentó que, en presencia del copropietario del establecimiento, los vecinos tardaron en responder a la convocatoria y que se negaran a hablar con las partes “increíblemente”. Erdozain dijo que el establecimiento dispone de informes a su favor que le permiten estar abierto al público, y que incluso ha bajado la potencia musical respecto a lo permitido. En este sentido, el también delegado de Urbanismo reconoció que existe un problema legal con las dimensiones de la parcela donde se ejerce la actividad de terraza de verano, aunque para esta cuestión “se le está buscando viabilidad”: “Se ha sido escrupuloso en todos los informes”, dijo Erdozain, añadiendo que existen documentos de la asesoría jurídica como una licencia provisional adaptada a ley con sentencia del Tribunal Supremo, con todos los requisitos técnicos, de bomberos, de seguridad, acústicos, etc. 

El mismo también aseguró que este año “se ha cortado radicalmente” que los vehículos estacionados junto al Waka Waka puedan emitir música, permitiendo la entrada en el aparcamiento sólo al conductor del vehículo, además de admitir que se ha habilitado una zona para la botellona, pero que está siendo “controlada” por la Policía. “Sinceramente, creo que hay que ser un poquito flexible, y el gerente tiene la disposición de cumplir con lo que le hemos pedido”. No obstante, dijo que “si hay ruidos no nos temblará el pulso, porque ya hemos cerrado algún bar”. El alcalde llegó a decir que “alguien en particular ha emprendido una cruzada” con este asunto.

José Castro asegura que cumple lo exigido por el Ayuntamiento
El principal empresario afectado por las denuncias contra el Waka Waka , José Castro, señala a este medio que ha hecho todo lo posible por cumplir la Ley, para lo cual se remite a los informes levantados por el Ayuntamiento y a la reciente Comisión de Gobierno en la que se le concedió la licencia, pero lo más importante es que asegura cumplir con las normas sobre la potencial musical, que en el caso del establecimiento se sitúa en 50 delicibelios.


En el plano personal, asegura que el principal promotor de la recogida de firmas entre los vecinos es un inspector de sanidad con el que mantuvo una rencilla hace unos años cuando José Castro poseía otra terraza de verano al aire libre. Por ello, se cuestiona si una reunión de “cuatro personas” puede representar todo un movimiento contra su establecimiento, cuando él mismo se encarga cada noche de vigilar en los alrededores del Waka Waka si la música puede llegar a molestar a algún vecino. En este sentido, el empresario consiguió una fotografía de la reunión celebrada en el Mesón de la Molinera en la que tomaron parte cuatro o cinco vecinos, no los supuestamente 73 afectados por los ruidos.


Este medio comprobó la madrugada del pasado sábado cómo el sonido en torno a las dos de la madrugada apenas se notaba, aunque dos horas más tarde, con la quietud de la noche y el cese del tráfico, se hizo algo más intenso. A partir de ahí, conciliar el sueño parece ya una cuestión de como cada uno percibe el sonido. En el sondeo oímos cosas como: “Podemos bailar en el jardín de nuestras casas por el volumen de música”, “Denunciar al Waka Waka es ganas de cargarse un negocio como están las cosas”, “Empiezan cada noche con el volumen bajo y a las cuatro de la madrugada lo suben”, “El que no duerma es porque no quiere” y otras expresiones totalmente contradictorias que llevan a pensar que  no todos los vecinos sufren los ruidos denunciados.
Además, salvo los argumentos esgrimidos tanto por el defensor de la Ciudadanía como por el supuesto grupo de vecinos denunciantes, este medio de comunicación no ha recibido queja alguna de otra parte, que hubiera sido lo habitual en este periódico.  


Por otro lado, José Castro defiende que, si no cumpliera las normas, no hubiera realizado una inversión millonaria como la que ha realizado para montar la terraza, además de contratar legalmente a casi una treintena de trabajadores. A ello, suma los costes que le ha supuesto desde la medición del sonido que él mismo solicitó en su momento hasta los gastos en las medidas correctoras que introdujo antes de abrir las puertas en esta nueva temporada, tales como la colocación de unas pantallas para repeler el sonido o una distinta ubicación del sistema de altavoces.


Sobre la presunta agresión o amenaza contra el defensor de la Ciudadanía, asegura que, efectivamente, realizó fotos de la parcela propiedad de José Antonio Salas con el ánimo de denunciar una posible ilegalidad al poseer en los terrenos una pequeña granja de gallinas que al parecer ya ha sido desmantelada, con lo que pretende demostrar -también lo hace en facebook- que el defensor no es “un garante” de la legalidad. No obstante, también afirma que fotografiar una parcela no es un delito siempre que no invada la propiedad ajena.


En definitiva, considera que no existen motivos para una campaña contra su negocio, del que vive su familia, para lo cual también se remite a los vecinos más próximos al Waka Waka e incluso a la ausencia de denuncias en la Policía Local en lo que llevamos de temporada.
Asimismo, asegura que su establecimiento genera negocio en Arcos porque también compra a proveedores locales y trabaja con otros servicios locales, “lo cual no hacen todas las terrazas”, con lo que quiso explicar que su empresa está ayudando a la creación de empleo en la medida de sus posibilidades en estos tiempos de crisis.


En este sentido, pide ante este medio que “me dejen tranquilo, que yo no me meto con nadie”.
Sin embargo, como sabe que la polémica continuará con toda probabilidad, ha decidido emprender su particular campaña de recogida de firmas en defensa del Waka Waka y en favor de la destitución del defensor de la Ciudadanía de Arcos de la Frontera.  El viernes, José Castro ya poseía más firmas en defensa del Waka Waka que las recogidas contra su negocio.

Ecologistas y Federación apoyan a los vecinos

Entre las reacciones sociales, Ecologistas en Acción ha emitido esta semana una nota apoyando a los vecinos, pero también criticando la postura del equipo de Gobierno local PP-Ai-Pro por su presunta permisividad con la terraza para ejercer su actividad.  Para los ecologistas, “el Gobierno consiente el impacto acústico y contra la salud de discotecas y negocios veraniegos con música, a pesar de las múltiples quejas de la vecindad”.


Según los ecologistas, “es triste comprobar la permisividad del Ayuntamiento en esta contaminación acústica que sufren muchas personas, dando licencias sin comprobar que los locales cumplen las condiciones a las que la normativa obliga, permitiéndose discotecas al aire libre, dentro del casco urbano, como en la zona residencial cercana al Residencial Lago de Arcos, centro para personas mayores que tienen que soportar  ruidos dañinos para su salud, no pudiendo gozar los fines de semana de la tranquilidad que merecen”. Los ecologistas animan a los afectados a unirse en una plataforma,  protestar y llegar lo antes posible a la vía judicial,  presentando informes médicos, técnicos, mediciones fieles del ruido, denuncias administrativas o ante la policía local…, con objeto de que sirvan como pruebas. En este sentido, recuerdan que “nuestros jueces ya están tomando conciencia y las sentencias contra alcaldes y empresas cada día son más”.


Para los ecologistas, “el derecho al descanso es prioritario al derecho a la diversión, por lo que las autoridades locales, cuando consienten una contaminación acústica contra sus vecinos, pueden ser acusadas en la vía judicial de presuntos delitos contra la salud, la inviolabilidad de domicilio,  contra el medio ambiente e incluso del delito de prevaricación”.


Por último, los ecologistas señalan que “las sanciones administrativas contra el ruido dependen más de la presión que se ejerza que de la gravedad del hecho denunciado. Sin embargo, las denuncias por la vía judicial necesitan pruebas de todo tipo y dependerán de la ilegalidad del hecho denunciado. Los ayuntamientos, si no ven una presión externa que les obliga a actuar, suelen permanecer pasivos ante estas denuncias”.


Entre los apoyos recabados por los vecinos también se encuentra el de la Federación de Asociaciones Vecinales de Arcos, que incluso se ha brindado para apoyar jurídicamente a los afectados si deciden recurrir, como parece que harán, a la justicia para denunciar al Waka Waka.

 

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