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Miércoles 06/07/2022  

Sociedad

¿Por favor, puede ponerse la mascarilla? Crecen los viajeros sin protección

"Perdone, tiene que llevar mascarilla", le comenta un señor mayor a un trío de jóvenes que por su acento se adivina de procedencia italiana

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  • Mascarilla FFP2.

El número de pasajeros que viaja en el metro de Barcelona sin mascarilla, sobre todo jóvenes y turistas, va 'in crescendo', como los contagios de covid durante la última semana.

Solo en el trayecto entre las estaciones de Mercat Nou y Glòries, de la línea 1, Efe ha contabilizado hasta una veintena de personas que incumplen la normativa y respiran alegremente el ambiente de dentro de los convoyes, donde aún un 90 % de los usuarios obedece la instrucción sanitaria de llevar puesto el filtro nasobucal.

Echando un vistazo a los ¿atrevidos? ¿imprudentes? ¿insolidarios? que viajan sin la mascarilla puesta se puede comprobar que la mayoría son jóvenes, extranjeros y autóctonos, y sobre todo turistas que muchas veces viajan en grupo y parlotean entre ellos sin percatarse de que todo el mundo les mira, quizá por no llevar mascarilla.

"Perdone, tiene que llevar mascarilla", le comenta un señor mayor a un trío de jóvenes que por su acento se adivina de procedencia italiana.

Una se encoge de hombros y hace el ademán de no tener disponible ningún cubrebocas. El señor mayor hace una mueca de resignación y sigue a lo suyo sin insistir más.

Un poco más allá, dos jóvenes se sientan en los asientos reservados para los mayores y muestran también su boca destapada. Estos parecen haber desterrado para siempre las mascarillas que tanto han protegido de la epidemia de coronavirus y posiblemente de otros virus, que ahora vuelven a circular desalmados.

Un joven entretenido en juguetear con su móvil lleva una mascarilla de color negro, pero la usa para abrigarse la nuez dejando en libertad boca y nariz.

Una pareja, también joven, se hace arrumacos junto a una de las puertas del vagón. Obvian la mascarilla.

"Es obligatorio el uso de mascarillas...", la grabación vuelve a sonar en los recónditos altavoces del vagón del metro, acaso algo bajos de volumen porque cuesta entender que la voz conmina a llevar la mascarilla.

En los aproximadamente veinte minutos que dura el trayecto entre Mercat Nou y Glòries, ningún vigilante de seguridad ha aparecido por el convoy para certificar el cumplimiento de la normativa sanitaria. Aparece ahora una chica joven, estudiante diríase por su aspecto, que lleva una mascarilla quirúrgica ¡pero puesta en la muñeca!.

A la mayoría del pasaje parece no importarle que en un momento media docena de personas viajen sin protección buconasal, aunque una señora mayor mira a quienes no llevan mascarilla y se aleja de ellos para acomodarse en un asiento en otro vagón.

Si esto es lo que sucede en pleno día, ¿qué pasará esta noche, verbena de San Juan, en que el metro circulará probablemente lleno de pasajeros, ininterrumpidamente durante toda la noche?

Tras requerir a los responsables de la compañía Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) sobre las medidas que están adoptando ante el incremento de pasajeros sin mascarilla y sobre cuántas multas han puesto por incumplir la norma, la respuesta ha sido: "El uso de mascarillas en el interior de los vehículos del metro y autobús es una directriz de las autoridades sanitarias".

"Desde TMB -han agregado las fuentes oficiales consultadas por Efe- nuestro personal de seguridad, además de otras labores, vela por el cumplimiento de las normas de higiene vigentes, como en este caso el buen uso de la mascarilla, pero no disponemos de personal específico que se dedique de manera exclusiva a esta labor".

Admiten que hay viajeros infractores y se justifican: "Continuamos haciendo campañas y haciendo recordatorios en diferentes idiomas por nuestros diferentes canales de información de la obligatoriedad de llevar la masarilla bien puesta, tapando nariz y boca, dentro de nuestros vehículos".

Desconozco si el doctor Josep María Argimon, la máxima autoridad sanitaria de Cataluña, viaja en metro, pero si lo hace, seguro que pediría: "¿Por favor, puede ponerse la mascarilla?

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