Actualizado: 23:17 CET
Domingo, 26/05/2019

Andalucía

El papel de Vox abre una fisura en la negociación entre PP y Cs

Las diferencias programáticas entre los posibles socios de gobierno prácticamente no existen, pero no se ponen de acuerdo en el papel que cada cual da a Vox

  • Juanma Moreno, este jueves, tras reunirse con los dirigentes de ATA.
  • Juanma Moreno dice que, "evidentemente", escuchará las propuestas de Vox
  • Juan Marín y Albert Rivera no quieren saber nada del partido de Santiago Abascal
  • El PP estaría dispuesto a hacer sólo ciertas concesiones "simbólicas"

Las diferencias que existen entre los socios potenciales del Gobierno andaluz en la XI Legislatura no están tanto en el programa, como en el papel que le otorga cada uno de ellos a Vox.

Sus votos son necesarios para la investidura del presidente, sea finalmente Juanma Moreno, el candidato del PP, o lo sea Juan Marín, el de Ciudadanos. Pero estos votos no son el problema.

Los 12 diputados de Vox, probablemente, apoyarán al candidato de PP y Cs que se presente a la investidura, para vetarle a Díaz la posibilidad de seguir gobernando. Ése era su objetivo y conseguirlo está al alcance de 4 síes en la segunda votación.

El problema con el que se enfrentan PP y Cs se producirá después, cuando tengan que sacar adelante unos presupuestos o quieran aprobar una ley. Será entonces cuando Vox diga aquí estoy yo.

El candidato de Vox, Francisco Serrano, como ya antes hiciera el presidente nacional del partido, Santiago Abascal, señaló este miércoles que, aunque no quieren formar parte del Gobierno, sí tienen "ciertos puntos de vista y un programa" para negociar. Y advirtió: "No permitiremos que nos ninguneen".

Ciudadanos ha dejado claro que no cuenta con Vox. Para nada. El propio Marín dejó el mismo miércoles la pelota en el tejado de Vox al afirmar que este partido tendrá que decidir si quiere un Gobierno de cambio o que continúe Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía.

Pero el PP no lo tiene tan claro. Juanma Moreno, este jueves daba por hecho que las propuestas de Vox serían escuchadas "evidentemente", mientras en Madrid Albert Rivera calificaba a este partido de "populista" y le negaba el agua y la sal.

Pablo Casado, ya durante la campaña electoral dio por buenos los, entonces hipotéticos, apoyos que Vox pudiera ofrecerle al PP para desalojar al PSOE del Palacio de San Telmo. Al fin y al cabo, ése era el objetivo no disimulado de todas las formaciones que concurrían a las elecciones, incluida Adelante Andalucía, la alternativa al susanismo desde la izquierda.

Ciudadanos tiene muy claro que lo que reciba Vox del nuevo Gobierno tendrá que salir de la parte de la tarta que le corresponda al PP. Y en el PP tienen asumido que de algún modo tendrán que compensar a la formación liderada en Andalucía por Francisco Serrano.

El PP ni se plantea clausurar Canal Sur, ni va a devolver al Estado las competencias en materia de Educación o Sanidad. Pero no tendría inconveniente en aprobar, por ejemplo, una ley de defensa de la tauromaquia, y otras medidas de carácter simbólico sobre la unidad nacional. Si será suficiente lo decidirá Vox.

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