Actualizado: 15:44 CET
Sábado, 11/07/2020

Curioso Empedernido

Tantas historias

En cada persona puede haber una historia o muchas. Reales o fantásticas.

En cada persona puede haber una historia o muchas. Reales o fantásticas. Hay algunas que pasan de generación en generación por tradición oral y otras que quedan reflejadas en textos escritos. Demasiadas veces lo hacemos en forma de cuentos y comenzamos a andar desde erase una vez, el en cierta ocasión o en tiempos de…hasta él se acabó lo que se daba o el colorín colorado.

Hay muchos tipos de historia, y cuando cualquier articulista o escritor nos colocamos frente al teclado y la pantalla de ordenador en blanco, puede surgir cualquier cosa de la mano de nuestra imaginación y creatividad. Hay quienes piensan que solo existe una historia que se repite una y otra vez, con diferentes caras y colores.

Otros, sin embargo, creemos, que por mucho que se parezcan en su desarrollo y personajes, cada una es distinta, incluso la misma es diferente en función del tiempo y espacio que la situemos. Hay las que retratan al milímetro nuestras vidas y las que son ajenas a todo lo vivido.

Los que somos amantes de los contrastes en nuestro estilo literario, nos encantan las historias del grande y el pequeño, el bondadoso y el malvado, el monstruo y el maravilloso ángel, el guapo y el feo, el hada y la bruja, la conformista y la luchadora, la humillada y la rebelde.

También están aquellas por las que transformamos la realidad para adecuarla a nuestros objetivos, y somos capaces de ver en todas las dificultades y sufrimientos, ventajas y satisfacciones, y  con  nuestra fantasía construimos una vida paralela, que solo existe en nuestra elaboración literaria.

A veces nuestras historias son como una permanente búsqueda de algo imaginario, de algo inalcanzable, o de un objetivo lejano, o cercano que no habíamos logrado ver, porque no éramos capaces de mirar lo que tenemos delante de nosotros con otras lentes distintas.


Con nuestras palabras volamos y fabricamos historias de viajes a lugares conocidos o desconocidos y descubrimos cosas en esos trayectos hasta que terminamos regresando al lugar de donde hemos partido, y conocemos a gentes sorprendentes a los que ponemos los ojos y los oídos para aprender aquello que no sabíamos o que creíamos conocer pero que realmente ignorábamos.

Nuestras historias pueden convertirnos en lo que no somos, y hacernos sabios desde la humildad, ricos desde la pobreza, o famosos desde nuestro anonimato. En estas historias, lo sorprendente no es el resultado final sino el proceso y todo lo que nos ocurre en el camino.

La humanidad , individual y colectivamente tiene en sus volúmenes historias con dos caras,  la de la tragedia  que nos enseña nuestro lado oscuro y tenebroso , y la comedia que es aunque no lo parezca más difícil de transmitir, ya que hacer sonreír o reír a los otros no es tarea para la que estemos capacitados todos. De ahí que la mayoría de nuestras historias tengan un elemento mixto, y por tanto sean más tragicomedia.

Podemos perdernos entre cientos , miles de historias, tantas como seres humanos, lo importante que siempre seamos capaces de encontrarnos , de saber qué queremos,  quien o quienes deseamos que nos acompañen en el camino , en que espacios nos movemos , cuando ocurren los hechos que narramos y porqué las cosas son como las contamos.

En la actualidad vivimos las historias de todos en tiempo real, se encuentren donde se encuentren, colocamos en las pantallas de nuestros móviles lo que antes solo intentábamos imaginar.
                  

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