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Sábado, 17/11/2018

Acento andaluz

Un grito por la Algeciras-Bobadilla

Así las cosas, el puerto de Algeciras se enfrenta este jueves a una fecha clave para torcer la voluntad de Moncloa.

Afirmar que el puerto de Algeciras está en peligro no es ninguna impostación apocalíptica. Sobre su futuro pende una amenaza seria de que sus muelles queden expeditos de contenedores. Este riesgo descansa en dos decisiones políticas que pueden convertir al Gobierno central, del PP, en el sepulturero del mayor puerto de España en movimiento de mercancías.

El Ministerio de Fomento, por un lado, ha dado sobradas muestras de que no quiere que el corredor ferroviario europeo llegue a Algeciras, al menos en breve, y su titular Iñigo de la Serna confirmó que el ejecutivo se ha comprometido con Portugal a terminar en 2020 la línea ferroviaria Sines-Madrid. Este puerto portugués, al igual que el de Algeciras, no necesita que los buques se desvíen de sus rutas para descargar en sus muelles, desde los que lanzarán sus contenedores por tren al resto de Europa. Así que si no se hace con urgencia la Algeciras-Bobadilla podemos estar ante la ruina no sólo de los muelles algecireños, sino también de los de Valencia y Barcelona. Todo el negocio se quedará en el país vecino.

Así las cosas, el puerto de Algeciras se enfrenta este jueves a una fecha clave para torcer la voluntad de Moncloa. Instituciones, partidos, sindicatos, grandes industrias y la sociedad civil deberían protagonizar la mayor manifestación que se recuerde en el Campo de Gibraltar. Es necesario un grito coral para convencer a Fomento que ésta es una obra de Estado que condiciona la cadena logística de todo el país. De su prioridad habla también que Algeciras es un puerto de transbordo: la mercancía llega en un barco y otro buque se la lleva a otro puerto, cuando lo que genera riqueza en el territorio es la logística de trasportar los contenedores por tren.

Los hechos demuestran que esta infraestructura, que costaría 1.300 millones de euros, no ha sido prioritaria para el PP. En 2012, el primer Gobierno de Rajoy presupuestó 50 millones para el subtramo Algeciras-La Almoraima. No se ejecutó nada. Ese dinero se arrastró a 2013, pero sólo se gastaron 13 millones. Y en 2014, 2015 y 2016 no se invirtió nada. En cinco años, 13 millones para la Algeciras-Bobadilla. En el mismo periodo, más de 6.000 millones para Valencia y Cataluña. En el presupuesto de 2017 sólo hay consignados 20,2 millones frente a 1.000 en Cataluña y 600 para el levante. Dinero que caerá por el desagüe porque –insisto- en 2020 Sines y el PP le darán la extremaunción a los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona.

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Algunos quieren un partido muy partido
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IU no se lo merece