Actualizado: 17:43 CET
Miercoles, 26/02/2020

Jerez

“Hay que generar más consumidores y hacer más apetecibles los jereces”

Al frente de la patronal bodeguera y del Consejo Regulador del Brandy, Evaristo Babé hace balance del último año y de las expectativas de cara a 2020

  • Evaristo Babé

Al frente de la patronal bodeguera y del Consejo Regulador del Brandy, Evaristo Babé hace balance del último año y de las expectativas de cara a un 2020 marcado por el brexit y la necesidad de despejar la amenaza arancelaria de EEUU sobre el vino de Jerez.

“Uno de los problemas del vino de Jerez es que es demasiado barato frente al coste de la crianza”

 

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¿Qué cifras maneja del ejercicio de 2019?

–Los avances que conozco me hacen pensar que los resultados van a ser muy parecidos a los de 2018. Es una pena que no se haya crecido, pero también habrá que celebrar que no se haya descendido. Hay un factor de distorsión, pero que aún no sé hasta qué punto, ya que muchas bodegas adelantaron envíos, caso de que se produjera el Brexit, junto a la subida de impuestos e imposición de aranceles. En este sentido, enviaron más cajas de las que habitualmente se mandaban, pero no sé en qué medida distorsionará eso el resultado de este año, ya que puede provocar que en 2020 salgan menos cajas para el mercado británico.

¿Esperaban mejores resultados?

–Es bueno y es malo al mismo tiempo, dependiendo de la perspectiva. Es bueno porque la situación económica en España y fuera de España, está marcada por una falta de confianza por parte del consumidor, y por tanto hay índices de caída del consumo. En ese sentido, el no haber sufrido el repliegue del consumo es buena señal, aunque lo que nos gustaría a todos es que creciera, y que lo hiciera tanto en volumen como en valor. Uno de los problemas del vino de Jerez es que es demasiado barato. El coste de criar vino de Jerez es muy superior al de cualquier otro vino de España. Se está incrementando el valor, pero sólo de un segmento que tienen precios más altos, porque hay una demanda y el que lo quiere tiene que pagar más. Pero hay un volumen de vino que no llega a alcanzar los precios que el vino, la calidad y la inversión se merecen.

Ese problema no es nuevo, ¿por qué no se corrige?

–No se corrige porque no se puede corregir con una decisión de decretar una subida de precios. Necesitamos generar más consumidores y hacer más apetecible los vinos de Jerez para que haya más gente interesada en comprarlos. 

Sin embargo, en los últimos años se nos hablaba de una caída del volumen, pero que el margen de negocio era mayor para las bodegas, ¿cómo se interpreta eso a la luz de estos datos?

–Porque cuando se dice eso hay que terminar la frase y decir que eso lo representa el 5% del vino de Jerez que se vende. Lamentablemente, el 95% del vino que se vende sigue siendo a precios generalmente bajos. Sólo hay un 5% que sube precios y que puede situar el precio de sus botellas por encima de los 100 euros. Para algunos puede parecer una locura, pero es el precio que en comparación con otros vinos de España y del mundo deben tener.

¿Cómo cierra el año en lo que se refiere al consumo interno?

–Creo que va a ser prácticamente igual que el año anterior. A lo mejor baja un poco porque la situación de España se ha resentido desde el verano, en lo que respecta al consumo. Pero hay es una gran expectativa e ilusión con el presupuesto extraordinario que se ha concedido por la UE para la promoción del vino de Jerez, de la manzanilla, y del cream.  

¿Está superada ya la polémica con los manzanilleros?

–Si se refiere al bag in box, que es una forma de devaluar la categoría de la manzanilla, el Consejo Regulador, a instancias de Fedejerez, consideró que no era el envase adecuado para conseguir más valor, poder subir el precio, más rentabilidad, poder pagar más la uva... Con ese envase no se iba a ningún lado. Si a usted le gusta el golf, se apunta al club para jugar al golf, pero si no le gusta el golf no se apunte al club para pagar las cuotas. Es así de sencillo, y aquí hay una obligación de cumplir las normas que vienen recogidas en los estatutos. Ese tema afortunadamente está rematado por el Tribunal Supremo a favor del Consejo Regulador. La desunión de las empresas limita el impacto y la fuerza con la que se puede llegar al mercado.  El 85% de la manzanilla tiene las ideas muy claras del valor de la unión.

¿Qué sabemos de la repercusión de los aranceles de EEUU sobre el vino de Jerez?

–Sabemos que el comisario europeo de comercio está negociando en Washington y que está defendiendo que esta cuestión no se puede abordar con la virulencia con la que lo hace EEUU, en especial en productos como el del sector vitivinícola. España ha recibido el 4% de las ayudas a Airbus y nos están aplicando al vino, que no tiene nada que ver con la fabricación de aviones, unos aranceles de los que han librado a Italia. Nadie sabe qué es lo que va a pasar. Yo soy optimista, pero todo este asunto le puede hacer mucho daño al vino, y puede ser un palo tremendo. Espero que nos libremos.

Alemania y Holanda son también mercados importantes, y también están en dificultades. ¿Se está dejando notar en las exportaciones?

–Vemos que se resiente. Holanda lleva varios años cayendo de manera importante y es el segundo mercado exterior. Alemania es el tercero y también se resiente. Hay que tener en cuenta la competencia de otros vinos que han entrado en este mismo mercado procedentes de América o Australia. Pero Jerez es una marca internacional que vale una barbaridad, y en el momento en que se hagan las cosas mejor los operadores y las empresas empezarán a ilusionarse más y a vencer a precios más rentables, pero hay que invertir más en comunicación.

¿Qué es lo que no se ha hecho bien o qué se puede hacer de otra manera?

–Realmente, el vino de Jerez está sufriendo del éxito que ha tenido en determinados periodos de su historia.  El viñedo merece mejorar su rentabilidad, ya que ahora mismo es insostenible. Admiro a los viticultores que están con verdadera vocación manteniendo sus viñedos, cuando los precios que reciben son muy bajos. Pero si no hay demanda de vino, tampoco necesitan uvas las bodegas. Por otro lado, Jerez no ha estado tan ágil a la hora de impedir que en otros lugares se hiciesen copias de los vinos de Jerez.

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