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Domingo, 22/04/2018

El jardín de Bomarzo

Los huecos de la política

El descabece regional del PP-A prosigue en su proceso por cuanto Zoido maneja hilos para hacerse con el control y aunque públicamente todas las voces cierren filas la procesión va por dentro al ritmo que crecen las dudas

La bruma del verano recién llegada y los consecuentes calores invitan a  cambiar la dinámica política de esta sección que me ocupa hacia una tendencia más de temporada, fresca quizás como el tinto gaseado, pero unos y otros no están por la labor de destensar ni con la temperatura y es por ello que presto acudo a la llamada. Como todos cultivan, desgrano.

García & Quirós. El PSOE de Cádiz ya ha definido los espadas que concurrirán a su congreso del 14 de julio por la secretaría general de la provincia de Cádiz en defensa de las dos corrientes que, enfrentadas, cohabitan. Rafael Quirós, rostro que Cabaña aporta al pizarrismo, tiene ante sí la tarea de aglutinar las suficientes voluntades para darle el vuelco a lo sucedido en el último congreso extraordinario y en ello anda con ardorosa entrega.

Frente a sí tendrá a la joven alcaldesa de Sanlúcar, Irene García, que ha sabido mantenerse firme cuando tocaba y que para muchos representa aire nuevo de marisma sanluqueña necesario en la rancia casa y ella, que se conoce a sí misma y a sus bondades, solo ha tenido que esperar a que todas las piezas encajen en su puzzle. Tras la escasa victoria por dos votos de Jiménez Barrios en el congresillo, éste no ha encontrado voces de aliento para seguir adelante en su intento sino, más bien, consejos velados para apartarse de la carrera y aceptar una presidencia del partido desde la cual aporte cosas a la corriente, y a esa idea se ha ido sumando la mayoría. Queda por cuadrar la posición final que tendrá el ex alcalde de Chiclana, José María Román, que ansía paz en su tierra y cuya posición puede ser clave de cara al resultado final.

Firme y destacable ha sido la postura del alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix, que quiere y puede hacer carrera y a quien el guión le reserva la vicesecretaría de organización, si ganan, pero que no debe perder de vista el retrovisor ante los movimientos que algunos suyos, otros del entorno y algunos de la íntima enemistad le cocinan en su terreno. Los huecos libres...

Arenas & Cospedal. Sanz, Antonio, se aburre en el Senado, no es para menos teniendo en cuenta los años de intensa batalla librada por estas tierras. El descabece regional del partido en Andalucía prosigue en su proceso por cuanto Zoido maneja hilos para hacerse con el control y aunque públicamente todas las voces cierren filas, estaría bueno, la procesión va por dentro al ritmo que crecen las dudas.

Hubo cónclave de presidentes en Antequera y ejecutiva en Sevilla donde si los rostros son el reflejo del alma ahí quedó clara que ésta, hoy, anda de azul melancólico. A Zoido no le gusta nada que le intenten imponer a Elías Bendodo como secretario general y hace lo que puede para que el cargo recaiga en José Luis Sanz, alcalde de Tomares y para nada cercano a Arenas, en esa pugna interna que aunque diga lo contrario ha emprendido en la idea de María Dolores de borrar el arenismo en Andalucía y hacerlo con la dedocracia presidencialista que distingue al equipo azul, y libre es porque cada uno actúa como nace. Entre Bendodo y Sanz surgen otros nombres, como Juanma Moreno, actual secretario local de política local y muy cercano a Ana Mato, malagueño, contrapeso por tanto, pero al que la idea le viene fatal porque habita en Madrid, familia incluida, y en su plan de hoy no está el regreso al sur.

Y regreso a la presidencia en Cádiz es lo que se podría plantear Antonio Sanz por aquello de seguir manteniendo cierto poder orgánico en el partido, cargo que, entre otros muchos, hoy ocupa el presidente de la Diputación, José Loaiza, que lo delega en Ruiz Sillero y que, dicho sea, estaba más trabajado entonces que ahora. El cargo digo. Tal vez un mundo ideal para Loaiza fuera aquel en el que la presidencia del partido volviera a manos de Sanz y la alcaldía en San Fernando tuviera recambio para uno de los dos posibles, centrándose así en Diputación y en futuras labores parlamentarias y/u orgánicas. No lo confesará pero la idea le pone.

Ruiz & De Bernardo. El PA también ha convocado confrontación congresual para principios de julio en Sevilla donde, salvo acuerdo previo, concurrirán el hoy concejal y socio de gobierno del PP en El Puerto Antonio Jesús Ruiz, que aglutina clara mayoría, y el ex alcalde de San Fernando, Manuel de Bernardo, que a pesar de no tener posibilidades se ha dejado arrastrar por la nebulosa para probar fortuna arropado en ese hueco dejado por Pilar González, que posiblemente deje el recuerdo más tenue de la historia política autonómica.

Si el andalucismo andaluz se centrara, y no solo psicológicamente, e hiciera las cosas de otro modo tal vez viera hueco, más ahora en este mundo convulsionado que todo lo nivela y que proporciona tanto desgaste a aquellas formaciones que gobiernan y que por ello pagarán cuota negativa, pero lo primero sería acabar con esa idea institucionalizada internamente sobre su autodestrucción y creerse que su mensaje, con criterio y trabajo, puede tener representación parlamentaria. Es triste que el panorama político en Andalucía sea tan corto y da envidia ver otros, ni a los grandes partidos les viene bien. El PSOE siempre halló muletas cuando cojeaba, el PP nunca. Por una razón y por la otra a ambos les interesa un arco iris más concurrido.

La familia mata. A quien bien me aprecia agradecido quedo por la aportación sobre los cuatro miembros de la mesa que pactaron el acuerdo de PSOE e IU para la Junta a los que la divina providencia ha querido darles la fortuna de hallar hueco para su directo entorno, y en ningún caso con cargo menor. La familia, a veces, mata.

En todo caso, el micrófono cerrado y el pasilleo político suele ofrecer una visión nada comparable con la escenificación pública y en el desgrane interno encuentro yo, como la familia en otros, hueco, que es ese lugar en política que todo el mundo anhela y no lo digo en el mal sentido de la palabra. Es lícito, no tanto quizás la manera a veces de hallarlo o, sobre todo, cuando hacerlo se convierte en único objetivo.

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