Actualizado: 21:09 CET
Martes, 25/09/2018

Torremolinos

Los ángeles de la montaña que dieron con Antonio Ortega

Un grupo de voluntarios, encabezado por UCAS de Arrate, encontró el 18 de agosto el cuerpo sin vida del joven desaparecido desde el 22 de enero

Valeriano y Judith momentos previos a la última exhibición canina.

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Cris Medina (izquierda), junto a Valeriano y Judith, horas después de bajar de la sierra.

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Exhibición en Benalmádena dedicada al Club Deportivo Amdda.

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  • La Unidad Canina realizó demostraciones en Torremolinos, Benalmádena, Cártama, Alhaurín de la Torre y Alhaurín El Grande para dar a conocer su trabajo
  • Salvador Urbano, tío de Antonio, fue el que contactó en primer momento con Valeriano y Judith
  • Cris Medina ha participado como voluntaria en todas las búsquedas que se han organizado desde la desaparición del joven

“Le toqué en el hombro, por detrás y sin presentarme. ¿Por qué no te vienes a Torremolinos a buscar a Antonio Ortega? Esa fue mi presentación”. Así explica Salvador Urbano, tío de Antonio, cómo conoció a los ‘ángeles’ que dieron con el cuerpode su sobrino en una zona cercana al pico Jabalcuza, en la sierra de Alhaurín de la Torre.

Antonio Ortega Urbano salió a pasear a Smoky, su perro, el 22 de enero. Nada más se supo de él hasta el pasado 18 de agosto cuando un grupo de voluntarios, encabezado por UCAS de Arrate, dio con sus restos.

El primer contacto ocurrió el 9 de marzo en una concentración a las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid. Se celebraba el Día Nacional de las Personas Desaparecidas y la familia acudió para dar a conocer su caso. Lo que no sabían es que iban a encontrar a Valeriano de la Calle y Judith Rasines, impulsores de UCAS de Arrate, quienes estaban allí para recoger un premio de la Fundación QSD.

“Valeriano me llamó la atención desde el primer momento en el que lo vi, pero mi admiración creció cuando recogió el premio. Recuerdo que era una gala importante, pero cuando subió a recoger su premio fue como es él: se explayó, pidió más ayudas, que las cosas se hagan con más tiempo… Le echó mucho valor. Le estaban dando un premio y dijo las cosas claras”, explica Urbano.

Búsquedas exhaustivas

A pesar de que en ese primer contacto Valeriano dejó muy claro a Salvador que sus perros no podían hacer nada debido al tiempo que había pasado, dos semanas más tarde cumplió su promesa y se personaron en Torremolinos.

“Estuvieron aquí tres días e hicimos búsquedas muy exhaustivas. Además, las hicimos un grupo de personas muy pequeño. El segundo día se lesionaron tres perros, Valeriano tuvo que acudir a Urgencias porque tenía la rodilla afectada”, cuenta Salvador.

Se marcharon, pero con la promesa de volver. Lo hicieron el 6 de agosto y el resto ya es conocido por todos. El pastor alemán de Juan, un voluntario que acudió ese día a la sierra de Alhaurín para participar en la batida, dio con los restos de Antonio en una zona de muy difícil acceso. Comenzaba el fin del capítulo más doloroso para los Ortega Urbano.

Las dudas

Otro pilar fundamental en estos siete meses de incertidumbre para la familia ha sido Cris Medina. Su trabajo como voluntaria incansable en la búsqueda de Antonio surgió como una promesa personal.

“Fue mi hermana la que me envió ese vídeo tan viral de Antonia pidiendo apoyo para dar con alguna pista de su hijo. Yo soy madre, así que directamente empatizo con su dolor y me hago la promesa de participar en todo lo que organicen”, detalla.

Siempre desde fuera, actuando como observadora, Cris se va involucrando más en las búsquedas que organiza la familia. “Un día le pregunté a Valeriano qué opinaba de Cristina porque esta gente es muy rara, ¿sabes? Alguien que quiera ayudar así como así, que sube y baja la montaña en su tiempo libre, con dos hijas, con trabajo, no la entendía.  ¿Dónde está el truco? , me decía”, explica Salvador, entre risas.

Es tal la admiración que siente Cris hacia la labor de Valeriano y Judith que, el 26 de mayo, cuando jubilan a uno de sus perros, recorre los cerca de 900 kilómetros que separan Málaga de Cubo de Bureba (Burgos) para acompañarlos en este día tan especial para ellos. “Lo que me llama más la atención de ellos son sus dos pilares, que coinciden con los míos: la compasión y el amor al prójimo, incluso sin conocerlo”, explica.

Sin ánimo de lucro

La Asociación UCAS de Arrate nació en el año 2011. Desde entonces han participado en más de 80 búsquedas; todas ellas sin ánimo de lucro. El apoyo económico les llega a través de los socios, la venta de merchandising y, en el caso de esta búsqueda, han contado con el apoyo de los ayuntamientos de Torremolinos, Benalmádena, Alhaurín de la Torre, Alhaurín El Grande y Cártama, donde han realizado exhibiciones.

Un proyecto que comenzó en mayo

Cris Medina comenzó a preparar la llegada de UCAS de Arrate desde mayo. “Me subía a la sierra a hacer fotos cuando Valeriano me lo pedía, fui a Diputación a por mapas. Hice de todo para que estuviese listo cuando ellos llegasen. Valeriano y Judith me pidieron que no informara a la familia porque bastante tenían ya con lo suyo", explica Medina.

Nunca participaron los perros de UCAS

Valeriano de la Calle advirtió desde el primer momento a la familia de Antonio que sus perros no podían dar con él, ya que había pasado demasiado tiempo.

Comprometidos con más causas

Valeriano y Judith decidieron dedicar su exhibición en Benalmádena al Club Deportivo Amdda, equipo de fútbol 7 de Málaga con jugadores con parálisis cerebral.

Descarte de la sierra de Torremolinos

Los ‘ángeles’ que dieron con Ortega han sido muchos más. Cristian Rueda, agente medioambiental de Torremolinos, asesoró a la familia desde su profundo conocimiento. "Nos advirtió que no buscásemos más en Torremolinos, que esa parte de la sierra ya estaba más que peinada y que ahí no encontraríamos nada", detalla Cris.

La fuerza del amor

A pesar de haber vivido uno de los episodios más dolorosos de sus vidas, Salvador y Cris se quedan con lo más positivo: el amor y la unión entre personas que, hace tan solo un año, eran desconocidas.

“Volaré, oh oh. Cantaré, oh oh oh oh. Nel blu dipinto de blu”. Así reza la versión de los Gipsy Kings de la canción Volare, la misma que cantaban a voz en grito de camino a Alhaurín de la Torre ese sábado. El azul: una señal. El corazón azul, el mismo azul de los ojos de Antonio, ha acompañado a familiares y voluntarios estos siete meses.

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