Actualizado: 10:59 CET
Martes, 14/08/2018

Torremolinos

El día en que las chicas se convirtieron en guerreras

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Torremolinos se ha unido a la mayor huelga feminista de la historia

Jóvenes en la concentración.

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Periodistas de Torremolinos TV.

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Mayte Barrabino.

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  • Las mujeres de Torremolinos alzaron la voz en su Día Internacional para reivindicar una igualdad real en todos los ámbitos de la sociedad

“Nos quitaron tanto que acabaron quitándonos el miedo”. “De camino a casa quiero ser libre, no valiente”. “Somos las nietas de las brujas que nunca pudisteis matar” o “somos el grito de las que ya no están”. No podía faltar, claro, las que gritaban “Si las mujeres paramos, se para el mundo”. Las mujeres han despertado, han aclarado su garganta y han salido a la calle para gritar alto y claro.

El día elegido fue el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A lo largo de la jornada de hoy se han podido escuchar estas y otras consignas feministas, un pequeñísimo resumen de la huelga o parón que se vivió ayer en Torremolinos. La mecha está prendida y no se apagará hasta que la igualdad entre el hombre y la mujer sea una realidad innegable.

Esta movilización, convocada en más de 170 países, se asienta sobre cuatro grandes patas: la brecha salarial, los cuidados, el consumo y la violencia de género.

Un centenar de mujeres y hombres salieron a las calles de la localidad para reclamar algo que viene de largo. “Este año todas las mujeres, jóvenes y mayores, se han dado cuenta de que esto no puede seguir así. A veces nos achacan a las feministas que somos unas marimachos. El problema es que todavía no ha quedado claro el concepto de feminismo y no es más que la búsqueda de la igualdad entre el hombre y la mujer en derechos y obligaciones. Muy simple. No queremos pisotear a los hombres”, cuenta Isabel Marín Lozano, de la Plataforma Violencia Cero Contra el Maltrato a las Mujeres, la Marea Violeta, Forum de Política Feminista o la Plataforma 8 de Marzo.

Brecha salarial y precariedad

Se le llama brecha salarial a la diferencia retributiva entre compañeros de trabajo de distinto género. Esto supone una desigualdad en el mundo laboral. Según los datos de febrero del Observatorio Argos de la Junta de Andalucía, del total de 1.924 contratos que se formalizaron en la localidad, 1.039 lo firmaron hombres, mientras que tan solo 885 fueron mujeres. Esta desigualdad también es visible en la estabilidad de los contratos registrados. En este ámbito, un total de 110 contratos indefinidos fueron firmados por hombre, mientras que por mujeres solo fueron 79. En cuanto a los temporales, los mayoritarios, 929 contratos fueron para hombres, mientras que para mujeres la cifra fue de 806.

Las Kellys, abreviatura de ‘las que limpian’, no sufren brecha salarial porque no existen los camareros de piso; cuando un hombre entra a trabajar en un hotel para limpiar, lo hace directamente de gobernante. “A las mujeres siempre les toca lo malo. De siempre se ha entendido que las mujeres sabemos limpiar y los hombres saben mandar”, explican Mª Trinidad Jiménez y Ana Barranco, camareras de piso de la cadena hotelera Meliá. Hacen 21 habitaciones al día, más los ascensores, pasillos, hall del hotel o montar el carro. “Todo eso sin contar que en verano las habitaciones tienen literas, camas supletorias y cunas.  Hay veces que acabamos haciendo 58 o 60 camas”, afirman.

Por otro lado, tampoco están reconocidas las enfermedades laborales que sufren estas trabajadoras. Estrés, fibromialga, síndrome del túnel carpiano... “Levantar colchones, estrujar los trapos y las fregonas... Todo ello se asocia con nosotras.”, argumentan. ¿Su parón del 8 de marzo? En la hora de descanso. “Nos lo han recomendado así para que el resto de compañeras, de empresas externas que no pueden secundar la huelga, no se vean afectadas. Además, al salir a la calle a esta hora nos hacemos más visibles”, cuentan.

Visibilidad que, poco a poco, va obteniendo respuesta. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha comprometido a reunirse con la Asociación de Kellys para tratar su problemática.

Rosario Conde Sánchez ha vivido en su propio pellejo la brecha salarial. ‘Charo’ estuvo 11 años trabajando en Tomato, una empresa de la industrial textil, que acabó por desaparecer. Conde era patronista industrial y cobraba, por aquel entonces, 65.000 pesetas. Uno de sus compañeros, con su misma categoría, percibía 85.000 pesetas. Una diferencia de 20.000 pesetas. “Además de esto, puedo decir que siempre ha habido una serie de categorías. La más alta era sastrería y solo contemplaba a los hombres. Con eso te lo digo todo”, explica.

Otras han corrido mejor suerte. Ana Martínez dirige un bufete de abogados en el centro de Torremolinos. “En los años que llevo de ejercicio, y ya son unos pocos, no me he sentido discriminada ni rechazada por ser mujer. Ni por mis compañeros ni por los propios clientes”, afirma. Durante la jornada de hoy no pudo secundar el parón puesto que tenía que acudir a un juicio.

El Cuerpo de la Policía Local de Torremolinos está formado por 153 personas. Nueve son mujeres. Mayte Barrabino Cruzado pertenece a la Unidad de Paisano, es decir, la Unidad LIMA. Es la única agente que atiende la problemática de acoso en los centros escolares del municipio. Barrabino no pudo secundar la multitudinaria huelga del día de ayer. “Fui a trabajar abanderando mi trabajo. No quiero que se me malinterprete; estoy de acuerdo, pero no la secundo porque soy la única persona que hace este trabajo y no puedo dejar a los niños sin ello”, cuenta. En cuanto a la relación con sus superiores y compañeros, Mayte no tiene queja ninguna. “Nunca me he sentido inferior por ser mujer. Tanto con Rafael Fontalba, mi anterior jefe, como con Salvador Serra, tenemos mucha suerte. Algunas de mis compañeras sí que son madres y existe flexibilidad con los horarios”, explica.

Mayte Sierra, empresaria del Círculo de Empresarios de Torremolinos, es Ingeniera de Telecomunicaciones, profesión que siempre se ha considerado “de hombres”. Cuenta que empezó la carrera hace 20 años y “en primero éramos cuatro chicas, en segundo bajó a dos y luego ya perdí la pista”. Afirma que en su profesión no se he sentido nunca discriminada, “más bien todo lo contrario, pero conozco grandes mujeres profesionales que sí se han visto en esa situación”.

Amalia es guía turística. Tiene más de 40 años y tan solo se siente discriminada por su edad. Sin embargo, afirma que ha tenido que sufrir la típica pregunta sobre si está casada. Además, está en contra de la “costumbre” española de completar el currículum con fotografía. “No soy modelo”, argumenta.

‘Las periodistas paramos’

Pongan en un buscador de Internet ‘las periodistas’. Los primeros resultados rezan “las periodistas más guapas” o “las periodistas más buenas”. Sin embargo, las periodistas también pararon durante el 8 M.

Roxana Panero y Carolina López son redactoras y presentadoras de Torremolinos TV. Sus informativos salen cada día adelante gracias al trabajo de tres hombres y cinco mujeres. Afirman que nunca se han sentido inferiores ni menospreciadas por ser mujeres.

Algo diferente es lo que ha vivido en numerosas ocasiones Lorena Gómez Maldonado, periodista de ‘El Español’. “Es muy habitual, y se da en todos los ámbitos: te hablan con diminutivos, te explican las cosas como si fueses tonta, te hacen comentarios en cuanto a tu ropa o tu aspecto, te interrumpen constantemente (lo de la interrupción es muy llamativo) o se permiten 'pasarse' en una regañina / discusión en público contigo porque eres mujer, porque igual si fueses un tío le metes otro grito y se lía allí la de Dios. Además, he sufrido comentarios desagradables en redes sociales, de “puta” para arriba”, explica Gómez.

El 8 M tendrá su hueco en los libros de texto futuros. Gracias a las guerreras. 

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