Actualizado: 00:39 CET
Jueves, 15/11/2018

Torremolinos

El ayer y el hoy del ocio y la fiesta en Torremolinos

Torremolinos guarda importantes historias de sus locales de fiesta y las personas que disfrutaron de ellos durante el boom turístico que vivió la ciudad.

  • The Galloping Major
  • La ciudad era considerada un espacio de libertad para malagueños y extranjeros que disfrutaron de grandes noches de juerga

La pequeña Nueva York. El no lugar. Con estos sobrenombres se conocía a Torremolinos alrededor de la década de los 60 cuando el municipio comenzó a vivir su boom turístico. Todos querían visitar Torremolinos, pueblecito de pescadores y molinos que por aquellos años comenzaba a ser símbolo de libertad, fiesta y alegría. Aristócratas internacionales, artistas, cantantes o personajes de la época comenzaron a ver Torremolinos como algo más que un destino veraniego.

Pour quoi pas?, Tiffany’s, Cleopatra, Barbarela, El Jaleo… una lista interminable de locales llenaban las calles del municipio alrededor de los años 60. Todos ellos, con una estética distinta,  en los que sonaba pop, rock, e incluso flamenco al que se animaban a bailar suecos, norteamericanos o finlandeses y que también visitaban los malagueños.

Toda gran historia tiene un comienzo y, en el ocio de Torremolinos, se podría decir que el encargado de marcar los pasos fue el hotel Pez Espada, edificado en 1959. Por el hotel pasaron los duques de Windsor, Kirk Douglas, Sofía Loren, Brigitte Bardot, Orson Welles, Ava Gardner o Frank Sinatra, entre otros. Este último visitó el hotel a mediados de la década de los 60 y fue el protagonista de un sonado escándalo tras el que prometió no volver a “este maldito país”. Lejos de la trifulca del actor, el Pez Espada acogió las actuaciones de artistas como Raphael, Massiel o Rita Pavone.

Lejos del glamour de la realeza y las grandes estrellas, la noche de Torremolinos era la favorita para malagueños y visitantes nacionales e internacionales, todo ello gracias a los centenares de bares y discotecas que poblaban la ciudad por aquella época. Claro ejemplo es ‘The Galloping Major’ que abrió sus puertas en 1964 y todavía no las ha cerrado. Situado en la céntrica calle Doña María Barrabino, este establecimiento nació de la mano de un adinerado matrimonio inglés de ascendencia militar, de ahí su nombre y sus primeros clientes. Este escenario de turistas ingleses pronto atrajo a todas las nacionalidades que ponían un pie en la ciudad. Hoy en día, The Galloping Major, o el Comandante Galopando, es propiedad de Sergio, hijo de Manuel Vega, el primer camarero que tuvo el bar. Hoy en día, el lugar guarda la esencia de aquellos mágicos años, ya que se ha conservado la estética y la decoración, además de la música que suena: The Beatles, Tom Jones, o los más actuales U2 y Simple Minds.

Años 70

La década siguiente también fue de esplendor para el ocio en Torremolinos y prueba de ello fue Why Not? Mayte, la misma dueña de Pourquoi pas?, se atrevió a inaugurar, en plena fiebre disco-music, una pequeña sala de fiestas en la que, además de bailar, el cliente podía asistir a extravagantes espectáculos y divertidas fiestas de disfraces.

La Carihuela fue el lugar preferido de los hippies. Los principales locales frecuentados por los amantes de la paz, las flores y la libertad sexual fueron Old Crow, Fat black pussy cat y Fígaro.
Los Violines se inauguró en 1973. Esta sala de fiestas se ubicaba en la urbanización Las Estrella, a la entrada del centro de Torremolinos. Su curiosidad radica en que alternó elegantes actuaciones con atrevidos estriptis.

Merecen especial atención los tablaos flamencos, algo que resultaba llamativo en un lugar que atraía por sus discotecas y sus playas. Varios tablaos marcaron la época, pero el que hizo historia fue El Jaleo, inaugurado en 1965 y que vivió su gran época durante los 70 y 80. Estuvo dirigido por la famosa Mariquilla y su marido Luis Javier garrido y actuaron importantes figuras como Camarón, Fosfotiro, Habichuela y El Carrete, sin olvidar al humorista Chiquito de la Calzada.

En la actualidad

Pocos lugares se conservan ya de la época. Los tiempos cambian y los intereses de los vecinos y turistas, también. The Galloping Major, buque insignia del esplendor dorado,  al igual que el bar El Toro, Guerola y La Bodega.

La Nogalera se mantiene como lugar idóneo para salir de fiesta o a tomar una copa. Además, en esta céntrica plaza se concentra el ambiente de discotecas y bares LGTBI.

En verano, los más jóvenes se desplazan a la zona de Los Álamos y Playamar, y la discoteca Passion, además, abre sus puertas en contadas ocasiones.

Quizá Torremolinos no vuelva a vivir la época de trasiego nocturno de esos años. Ya no la visitan grandes estrellas y aristócratas venidos en grandes y lujosos coches que esperan pasar unos días de libertad, pero siempre quedará un recuerdo imborrable de las fotografías y las anécdotas y leyendas que cuentan los que sí vivieron esos grandes momentos, como aquella de que, quizás, John Lennon, compartiese algo más que unas vacaciones en Torremolinos con su manager, Brian Epstein. 

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