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Lunes, 10/08/2020

To er mundo e güeno

Leche y aceite

Publicado: 05/06/2020 ·
11:12
Actualizado: 05/06/2020 · 11:13

En ese lodazal nos encontramos los “curritos” de a pie, echando pestes de flojos y vagos con paguita

Los “cacerolos” estarán contentos, de esta no salimos más fuertes, ni mejores, de esta salimos medievales. Efectivamente, mientras, en las redes sociales sedentarias y las redes sociales de calle (bar, cola de la pescadería, en la plaza, etc.), jo tía, la disputa entre los bandos añora-civilistas consiste en seguir el juego tensionado de los que están en el Congreso. La crispación social empieza su desescalada, ahora la problemática es otra y consiste en llevar las lentejas a casa.

El gobierno acaba de aprobar la renta vital, que no vitalicia, como apuntan los analfabetos funcionales. La motivación de esta ayuda viene dada por la destrucción de puestos de trabajo tras la pandemia, aunque lo cierto es que ya venía sucediendo anteriormente, sólo es preciso recordar que ahora la gasolina te la sirves tu o que la banca online se ha cargado un puñado de miles de puestos de trabajo. Un subsidio, que también viene a paliar otra cuestión de la que no se dice nada, y es que, como medida liberal keynesiana, pretenden asegurar que el consumo no caiga de forma estrepitosa y la caída económica sea de mayores consecuencias.

La medida en sí ha sido cuestionada, aunque luego la extrema haya reculado por motivos electoralistas, pero ya ha dejado un poso de lodo y fango. En ese lodazal nos encontramos los “curritos” de a pie, echando pestes de flojos y vagos con paguita. No piensan más allá de lo que significa la destrucción de empleo que se ha estado llevando a cabo o de la situación de condena perpetua que vive Andalucía.

La renta vital, para quienes no tienen y para que no decaiga el consumo, recibe duras críticas, mientras en pleno feudalismo de S. XXI no somos capaces, no ya, de cuestionar el papel de nuestros representantes en el Congreso de los diputados, sino de una institución anclada en la Edad Media, la familia real. Con una renta humilde, la familia se puede permitir que la sucesora lleve una chaqueta de 700 euros.

Y con alma caritativa, al modo borbónico, promover entre la nobleza la adquisición de 38.604 litros de leche de larga duración (UHT) y alrededor de 25.000 aceite para los más vulnerables y pobres. Limosna y caridad de la élite para con las clases pobres. ¡Nos sacaron de la pobreza! Como se decía en época del ancestro de Felipe, el rey Fernando VII, “vivan las caenas”.  

Un grito "mu" de aquí, que nos gusta tolerarlo todo, como que no podamos movernos entre provincias para ver a familiares, pero un noble belga con el virus encima se pase por una fiesta elitista en Córdoba, acompañado de la  correspondiente clase alta cordobesa, y sevillana, que no debió moverse de su provincia. Cosa de élites, de coronas, pero nos fustigamos por 400 pavos que reciba una familia.

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Autor en Andalucia Información

Juaky Bellido

Joaquín Bellido es historiador, administrador de fincas y coordinador nacional de Andalucía por Sí (AxSí)

To er mundo e güeno

Análisis sociopolítico de la actualidad andaluza en general y de la provincia de Cádiz y El Puerto en particular

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Publicado: 05/06/2020 ·
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