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Jueves 03/12/2020

Sociedad

Ocho detenidos, cinco de ellos en prisión, por repartir droga a domicilio

Una operación contra una organización criminal que suministraba a domicilio cocaína y drogas de diseño, que vendían a los clientes a "la carta"

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  • Mossos.

Los Mossos d'Esquadra han detenido a ocho personas, cinco de las cuales han ingresado en prisión, en una operación contra una organización criminal que suministraba a domicilio cocaína y drogas de diseño, que vendían a los clientes a "la carta" previo encargo por teléfono.

Según informa este miércoles la policía catalana en un comunicado, los detenidos operaban como si se tratara de una empresa de envío de droga a "la carta", en la que los usuarios elegían por teléfono las sustancias y, posteriormente, las recibían en vehículos de reparto.

De esta manera, y a diferencia de otras organizaciones criminales desarticuladas por los Mossos, los clientes no tenían que desplazarse para comprar la droga, al tiempo que los detenidos evitaban así la presión vecinal sobre los puntos de venta de sustancias estupefacientes.

Esta "empresa" de reparto de droga ofrecía un servicio permanente, las veinticuatro horas al día los siete días de la semana.

En la operación policial han sido detenidos los principales líderes de esta organización criminal y se han decomisado más de 600 gramos de cocaína y una gran cantidad de monodosis escondidas en los vehículos de reparto.

La desarticulación de este grupo criminal se produjo el pasado viernes, día 23, con un dispositivo policial desplegado en Barcelona y en las localidades barcelonesas de Badalona, L'Hospitalet de Llobregat y Cerdanyola, en el que fueron detenidas ocho personas.

Los arrestados son seis hombres y dos mujeres, de entre 20 y 33 años, y de nacionalidad española, uruguaya, ecuatoriana y dominicana.

La investigación se inició el pasado mes de mayo, cuando agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de Barcelona constataron que el jefe de la organización tenía a sus órdenes a dos personas de su máxima confianza, quienes se encargaban de esconder las drogas en sus casas y de prepararla para venderla.

Estas dos personas disponían de diversos móviles para que los clientes realizasen los encargos, indicando el tipo de sustancia estupefaciente que querían, la cantidad y el lugar donde deseaban recibirla.

Una vez recibido el encargo, entraban en acción el resto de los miembros de la organización, que se encargaban de recoger las dosis y de entregarlas a los clientes en sus vehículos particulares, coches, motos o furgonetas.

En estos momentos, la investigación sigue abierta para determinar si el máximo responsable de este entramado utilizaba un local de ocio nocturno para blanquear el dinero obtenido en la venta de sustancias estupefacientes.

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