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Jueves, 14/11/2019

Sevilla

La víctima de Rochelambert tenía el monedero incrustado hasta la nuez

El hombre asesinado en julio del 2016, cuyo cadáver apareció días después quemado en su coche, falleció por asfixia mecánica por dos objetos en su garganta

  • Sesión del juicio.

El hombre asesinado en julio del 2016, cuyo cadáver apareció días después quemado en su coche, falleció por asfixia mecánica ya que tenía dos objetos introducidos en la boca, uno de ellos un monedero a la altura de la nuez, si bien presentaba un golpe en la cabeza por traumatismo previo a su muerte.

Así lo han declarado hoy los forenses que practicaron la autopsia en el juicio por jurado popular que se celebra en la Audiencia de Sevilla contra los tres acusados por el crimen, para los que la Fiscalía pide 36 años de cárcel y la acusación particular 39 años y cinco meses.

Los procesados son Félix J.A. -que reconoció el crimen aunque no premeditado y exculpó a los otros-, Manuel B.V. y Manuel A.P., todos ellos en prisión provisional y juzgados por asesinato, detención ilegal, robo con violencia (de la tarjeta de crédito y dos móviles), daños (por la quema del coche) y profanación de cadáver.

Los forenses han señalado que el cadáver de la víctima se encontraba carbonizado en el maletero del coche y partido en dos, algo que suele ocurrir por el calor, y que cuando lo encontraron ya no había humo, lo que indica que llevaba días ardiendo.

La autopsia fijó la fecha de la muerte entre el 5 y el 8 de julio y la causa de la muerte asfixia metálica por la obstrucción de las vías respiratorias.

En concreto, hallaron un objeto que sobresalía de la boca y un monedero de gran tamaño a la altura de la nuez, una profundidad que para los forenses hace "poco probable" que llegara allí de manera accidental sino que requiere "fuerza" para introducírselo a la víctima y llegar a esa profundidad.


Además, en el cuello presentaba señales de estrangulamiento y en la cabeza un golpe en la membrana craneal por traumatismo previo a la muerte, al presentar hemorragia, y otro en la zona escapular, golpes que para los forenses no le provocaron la muerte pero sí pudieron causarle conmoción e incluso dejar a la víctima inconsciente.

También hallaron en una de las muñecas restos de unas cintas negras que pudieran coincidir con las versiones iniciales de los acusados -no ratificadas en el juicio- de que lo maniataron a una silla.

El magistrado que preside el juicio, José Manuel de Paúl, ha decido que no se vea -ni por tanto sea objeto del veredicto del jurado- la reconstrucción de los hechos realizada durante la instrucción, ya que tras visionarla considera que "básicamente es una sucesión de interrogatorios" a los tres acusados que se podía haber realizado igual en el juzgado.

El juez ha expuesto que la Ley del Jurado impide que se valoren declaraciones realizadas en fase de instrucción por lo que ha acordado que no se reproduzca como prueba, ante lo que tanto el fiscal como la acusación particular han protestado defendiendo que la reconstrucción fue pedida al negarse los acusados a someterse a un careo y que la misma aclara los hechos.

El juicio terminará mañana con la declaración del primer agente de policía que llegó al coche donde se halló el cadáver y la exposición de los informes finales de conclusiones por las partes.

La defensa de Félix J.A., que ejerce la abogada Ofelia Liñán, ha explicado a Efe que al haber reconocido su cliente los hechos en el juicio modificará sus conclusiones reconociendo el delito de daños y el de homicidio bien imprudente -alegando que por sus problemas de drogadicción no era consciente de las consecuencias de lo que hacía- o bien homicidio doloso con dolo eventual con la atenuante de arrebato u ofuscación y la eximente incompleta de drogadicción.

Pedirá la absolución para su cliente por detención ilegal, robo y daños.

Las defensas de los otros acusados pedirán la libre absolución por el crimen, ya que Manuel A.P. negó cualquier participación en los hechos y Manuel B.V. sólo admitió haber ayudado a Félix J.A. a quemar el coche pero sin saber que el cuerpo estaba dentro.

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